Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia
General del EZLN y Comisión Sexta.
Subcomandante Insurgente Marcos.
L@z zapatistas y
la Otra
: los peatones de la
historia
INTRODUCCIÓN Y PRIMERA PARTE
Los caminos a la Sexta.
SEGUNDA PARTE
Los caminos de La Otra.
TERCERA PARTE
El día más largo del año más largo.
CUARTA PARTE
Dos peatones en caminos distintos… y
con destinos diferentes.
QUINTA PARTE
¿La hora de las definiciones?
@s zapatistas y
la
Otra
: los peatones de la historia.
Introducción.
Nota: lo destacado en negrita corre por cuenta de NPH
Este escrito
está pensado para y dirigido especialmente a l@s adherentes a
la Sexta
y a
la Otra Campaña.
Y, claro, a quien pudiera simpatizar con nuestro movimiento.
Las que aquí presentamos son parte de reflexiones y conclusiones que
se les han compartido a algun@s personas, grupos, colectivos y
organizaciones adherentes a
la Sexta Declaración
de
la Selva Lacandona.
Siguiendo nuestro “modo” en
la Otra Campaña
, primero escuchamos la palabra de
est@s compañer@s y ya luego expusimos nuestro análisis y conclusión.
La Comisión Sexta
del EZLN ha
estado atenta a las opiniones y propuestas de una parte de compañer@s de
la Otra
campaña, en lo que se
refiere a la llamada “crisis postelectoral”, a las movilizaciones en diversos
puntos del país (particularmente en Oaxaca con
la APPO
, y en el DF con AMLO), y
a
la Otra
Campaña.
En cartas, en relatorías de reuniones y asambleas,
en la página electrónica, en algunos casos en sus posiciones públicas, y en
encuentros personales y de grupo, algun@s adherentes se han manifestado sobre
estos puntos.
Durante parte del mes de julio y todo
el mes de agosto,
la
Comisión Sexta
del EZLN sostuvo reuniones multilaterales con
algun@s compas adherentes de 19 estados de la república: D.F., Estado de
México, Morelos, Michoacán, Querétaro, Tlaxcala, Puebla, Veracruz, Oaxaca,
Guerrero, Jalisco, Hidalgo, Zacatecas, Nuevo León, San Luis Potosí, Colima,
Nayarit, Guanajuato y Aguascalientes.
Además, con organizaciones políticas y
sociales con presencia en varias partes del país, y con nuestr@s compañer@s del
Congreso Nacional Indígena.
Según nuestras limitadas posibilidades,
sostuvimos estas reuniones en locales de l@s compas de
la Otra
en
la Ciudad
de México y en los
estados de Morelos, Michoacán, Querétaro, Tlaxcala y Puebla.
No fue posible ni deseable para
nosotros hablar directamente con tod@s l@s adherentes. Esto dio lugar a que, en
algunas partes, se nos acusara de “excluir” a algun@s. Sobre esto decimos que,
en
La Otra Campaña
, corresponde a cada grupo, colectivo,
organización o persona decidir con quién se reúne de
la Otra
, cuándo, cómo y con
qué agenda. Haciendo uso de este derecho
la Comisión Sexta
del EZLN escuchó y habló con quien aceptó nuestra invitación.
Sin embargo, aunque se trataron de
reuniones privadas, nuestros planteamientos no fueron ni son secretos. A
quienes, amables, nos escucharon, les pedimos entonces que transmitieran a
otr@s compañer@s de sus estados y unidades organizativas de trabajo, lo que
pensábamos como Comisión Sexta del EZLN. Algun@s de ell@s, con nobleza,
accedieron y lo han hecho a cabalidad. Otr@s han aprovechado para agregar
valoraciones de ell@s como si fueran del EZLN o han editado propositivamente su
“relatoría” para dar una versión tendenciosa de lo que planteamos en esas
reuniones.
Los temas de estas reuniones fueron:
La situación nacional arriba,
particularmente lo electoral.
La situación nacional abajo, en la gente que no es de
la Otra.
L
a situación de
la Otra Campaña.
L
a propuesta del EZLN para el “¿qué sigue?” de
la Otra Campaña.
Algunas de
las reflexiones de l@s compas con los que nos reunimos las incorporamos ahora a
nuestro pensamiento, reflexión y conclusión. Sin embargo, es preciso dejar
claro que lo que ahora comunicamos, y proponemos, a tod@s nuestr@s compas de
la Sexta
y de
La Otra
es responsabilidad única
de
la Comisión
Sexta
del EZLN, y es como organización adherente a
La Otra
que lo hacemos.
A quienes se sintieron excluidos o
marginados, nuestras disculpas sinceras y nuestra solicitud de comprensión.
Sólo de manera tendencial, presentamos
una breve reseña de lo que ocurrió al interior del EZLN y desembocó en
la Sexta Declaración
,
nuestro balance (que no pretende ser EL balance) a un año de
la Sexta
y
la Otra
, nuestro análisis y
posición sobre lo que arriba ocurre, y nuestra propuesta para los siguientes
pasos de
La Otra.
Lo que aquí presentaremos fue ya
consultado, en sus líneas generales, con l@s comandant@s del Comité Clandestino
Revolucionario Indígena del EZLN, así que representa no sólo la posición de
la Comisión Sexta
sino la de la dirección del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Sale y vale.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Septiembre del 2006.
Los Zapatistas y
la
Otra
: los peatones de la historia.
Septiembre del 2006.
Primera Parte: Los
Caminos a
la Sexta.
De manera sintética, puesto que ya
hemos abundado en este tema, expondremos el proceso previo, interno al EZLN, a
la Sexta Declaración
:
1.- La traición de la clase política
mexicana y su descomposición.- A finales de abril del 2001, luego de
la Marcha
del Color de
la Tierra
y del apoyo de
millones de personas, de México y del mundo, a la causa del reconocimiento
constitucional de los derechos y la cultura indígenas, la clase política en su
conjunto aprobó una contrarreforma. De esto ya hemos platicado más
extensamente, ahora sólo señalamos lo fundamental: los tres principales partidos políticos nacionales, PRI, PAN y PRD,
dieron la espalda a la justa demanda de los indígenas y nos traicionaron.
Entonces
algo se rompió definitivamente.
Este hecho (que cuidadosamente
“olvidan” quienes nos reclaman nuestras críticas a la clase política en su
conjunto), fue fundamental para los pasos posteriores del EZLN, tanto en lo
interno como en lo externo. A partir de ahí, el EZLN realiza una valoración de
lo que fue su propuesta, el camino que siguió y las posibles causas de esa
traición.
Por medio de análisis públicos y
privados, el EZLN caracterizó al modelo socioeconómico dominante en México como
NEOLIBERAL. Señaló que una de sus características es la destrucción del Estado-Nación, la que incluye, entre otras cosas, la
descomposición de los actores políticos, de sus relaciones de dominio y de
sus “modos”.
El EZLN había creído, hasta entonces,
que existía cierta sensibilidad en algunos sectores de la clase política,
particularmente los que se agrupaban en torno a la figura de Cuauhtémoc
Cárdenas Solórzano (dentro y fuera del PRD); y que era posible, con
movilizaciones y en alianza con este sector, arrancar a los gobernantes el
reconocimiento de nuestros derechos como pueblos indios. Por ello, buena parte
de las acciones públicas externas de EZLN estuvieron destinadas a la
interlocución con esa clase política, y al diálogo y la negociación con el
gobierno federal.
Pensábamos
que los políticos de arriba iban a entender y a cumplir una demanda que había
costado un alzamiento armado y sangre de mexicanos; que eso
encaminaría el proceso de diálogo y negociación con el gobierno federal a un
final satisfactorio; que así podríamos
“salir” a hacer política civil y pacífica; que con el reconocimiento
constitucional se tendría un “techo
jurídico” para los procesos de autonomía que se vienen dando en varias
partes del México indio; y que se fortalecería la vía del diálogo y la
negociación como alternativa para la solución de conflictos.
Nos
equivocamos.
La clase
política en su conjunto fue avara, vil, ruin… y estúpida. La decisión
que tomaron entonces los tres principales partidos políticos (PRI, PAN y PRD)
demostró que las supuestas diferencias
entre ellos no son más que simulaciones. La “geometría” de la política de
arriba se había trastocado. No había ni izquierda, ni centro, ni derecha. Tan
sólo una banda de ladrones con fuero… y
con cinismo en horario mediático estelar.
No sabemos si nos equivocamos desde el
inicio, si ya para 1994 (cuando el EZLN opta por las iniciativas civiles y
pacíficas) la descomposición de la clase política ya era un hecho (y el llamado
“neocardenismo” era sólo una nostalgia del 88); o si en esos 7 años el Poder
había acelerado el proceso de
putrefacción de los políticos profesionales.
Desde 1994, personas y grupos de la
entonces llamada “sociedad civil”, se habían acercado a nosotros para decirnos
que el neocardenismo era honesto, consecuente y un aliado natural de todas las
luchas populares, no sólo la neozapatista. Creemos que, en la mayoría de los
casos, esa gente lo hizo con buena intención.
La posición
del hoy empleado de Vicente Fox, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, y de su hijo,
el patético Lázaro Cárdenas Batel (hoy gobernador de un Michoacán controlado
por el narcotráfico), en la contrarreforma indígena es ya conocida. De la mano
del después flamante coordinador de la campaña de AMLO, Jesús Ortega, los
senadores perredistas votaron una ley que fue denunciada como una farsa incluso
por organizaciones indígenas anti-zapatistas. Se confirmaron así las palabras
de un antiguo militante de izquierda: “el general Cárdenas murió en
1988”
. Los diputados del PRD,
por su parte, en la cámara baja aprobaron una serie de leyes secundarias y
reglamentos que consolidaron la traición.
Sólo recordamos que, cuando denunciamos públicamente esta
actuación del neocardenismo, fuimos atacados (caricaturas incluidas) por los
mismos que ahora dicen que, en efecto, Cárdenas es un traidor (sólo que
ahora por no haber apoyado a López Obrador). Claro, una cosa es traicionar a
unos indios, y otra muy diferente traicionar al LÍDER. Se nos dijo entonces “sectarios”, “marginales”, y que, al “atacar” a
Cárdenas “los zapatistas le hacían el juego a la derecha”. ¿Les suena? Y
ahora el ingeniero se quiere hacer el “izquierdista” y crítico de AMLO…
mientras trabaja para el inquilino de Los Pinos en la comisión de festejos del
bicentenario de la independencia.
Después de esa traición, nosotros no
podíamos hacer como si no hubiera pasado nada (no somos perredistas). Con el
objetivo de la ley indígena habíamos entablado el proceso de diálogo y negociación
con el gobierno federal y llegado a acuerdos, habíamos construido una
interlocución con la clase política, y habíamos llamado a la gente (en México y
en el mundo) a que se movilizara con nosotros con esa demanda.
En nuestro
error habíamos arrastrado a mucha gente.
No más. El siguiente paso del EZLN no
sólo no iría encaminado a hablar y escuchar a los de arriba, sino que los confrontaría… radicalmente. Es decir, el
siguiente paso del EZLN iría contra todos los políticos.
2.- ¿Lucha armada o iniciativa civil y
pacífica?.- Después del rechazo de
la Suprema Corte
de
Justicia de
la Nación
a las protestas e inconformidades de diversas comunidades indígenas por la
contrarreforma, algunos intelectuales (varios de los cuales nos reprocharían
después el no apoyar a AMLO y al PRD en la lucha por la silla presidencial)
llamaron implícitamente a la violencia. Palabras más, palabras menos, dijeron
que a los indígenas ya no les quedaba otro camino (véanse las declaraciones y
editoriales de esos días –septiembre y octubre del 2002-).
Alguno de ellos, hoy flamante “intelectual orgánico” del movimiento
postelectoral de López Obrador, festinó la decisión de
la SCJN
y escribió que,
entonces, al EZLN sólo le quedaban dos caminos: o renegociar con el gobierno o
alzarse de nuevo en armas.
Las disyuntivas que allá arriba se
plantean (y que hacen suyas algunos intelectuales “de izquierda”), son falsas.
Fue viendo hacia dentro nuestro, que decidimos no
hacer ni una cosa ni otra.
Teníamos entonces la opción de la
reanudación de los combates. No sólo teníamos la capacidad militar para
hacerlo, también contábamos con la legitimidad para ello. Pero la acción militar es una típica acción excluyente, el mejor
ejemplo de sectarismo. En ella están los que tienen los pertrechos, el conocimiento,
las condiciones físicas y mentales, y la disposición no sólo a morir, sino a
matar. Nosotros recurrimos a ella porque, como lo dijimos entonces, no nos
habían dejado otro camino.
Además, habíamos hecho, en 1994, un
compromiso de insistir en el camino civil. No con el gobierno, sino con “la
gente”, con la “sociedad civil” que no sólo apoyó nuestra demanda, también
participó directamente en nuestras iniciativas a lo largo de 7 años. Estas
iniciativas fueron espacios para la participación de tod@s, sin más exclusión
que la deshonestidad y el crimen.
Según nuestra valoración, teníamos un
compromiso con esa gente. Así que nuestro siguiente paso, pensamos, debería ser
también una iniciativa civil y pacífica.
3.- La lección de las iniciativas
anteriores: mirar abajo.- Mientras la clase política, en 2001,
convertía en ley su traición, en las comunidades zapatistas informaba la
delegación que participó en la llamada “Marcha del Color de
la Tierra
”. Contra lo que se
pueda pensar, el informe no se refería primordialmente a lo que se había
hablado y escuchado con y de políticos, dirigentes, artistas, científicos e
intelectuales; sino a lo que habíamos visto y escuchado del México de abajo.
Y la valoración que presentábamos
coincidía con la que habían hecho los
5,000 delegados de la consulta de 1999 y los de
la Marcha
de los 1,111 en
1997. A
saber, había un sector de la población que nos
interpelaba, que nos decía “los estamos apoyando en esto de las demandas
indígenas, pero ¿y nosotros qué?” Y este sector estaba, y está, formado por
campesinos, obreros, empleados, mujeres, jóvenes. Sobre todo mujeres y
jóvenes, con todos los colores pero la misma historia de humillación, despojo,
explotación y represión.
No, no
leímos que pidieran alzarse en armas. Tampoco que esperaran un líder, un guía,
un caudillo, un “rayo de esperanza”. No, leímos y entendimos que
esperaban que lucháramos junto con ell@s por sus demandas específicas, así como
ell@s luchaban junto con nosotros por las nuestras. Leímos y entendimos que esa gente quería otra forma de organizarse,
de hacer política, de luchar.
La “salida” de los 1,111 y de los 5,000
había significado “abrir” todavía más nuestros oídos y mirada, porque est@s
compas habían visto y escuchado, DIRECTAMENTE Y SIN INTERMEDIARIOS, a l@s de
abajo. No sólo la situación de vida de personas, familias, grupos, colectivos y
organizaciones, también su convicción de lucha, su historia, su “esto soy”, su
“aquí estoy”. Y era gente que no había podido visitar nunca nuestras
comunidades, que no conocía directamente nuestro proceso, que sólo sabía de
nosotros lo que nuestra palabra le había narrado. Y no era gente que hubiera
estado en el templete de las distintas iniciativas en las que l@s neozapatistas
hacíamos contacto directo con l@s ciudadan@s.
Era gente humilde y sencilla a la que
nadie escuchaba, y que necesitábamos escuchar… para aprender, para hacernos
compañer@s. Nuestro siguiente paso debería ser para hacer contacto directo con
esa gente. Y si antes había sido para hablar y que nos escucharan, ahora debía
ser para escucharl@s. Y no para
relacionarnos con ell@s en una coyuntura, sino a largo plazo, como compañer@s.
También
analizamos que la delegación zapatista, cuando “salía” a alguna iniciativa, era
“aislada” por un grupo de personas: las que organizaban, las que
decidían cuándo, dónde y con quién. No juzgamos si eran buenas o malas, sólo lo
señalamos. Por lo tanto, la siguiente iniciativa debía poder “detectar” esos
“aislamientos” en un inicio, para evitarlos más adelante.
Además, queriéndolo o no, las “salidas”
del EZLN habían privilegiado la
interlocución con un sector de la población: la clase media ilustrada,
intelectuales, artistas, científicos, líderes sociales y políticos. Puestos
a escoger, en la nueva iniciativa tendríamos que elegir entre ese sector o el
de los más desposeídos. Y, si teníamos que elegir, lo haríamos por es@s, l@s de
abajo, y construir un espacio para encontrarnos con ell@s.
4.- El “costo” de ser consecuente.- Cada
conclusión que hacíamos en el análisis interno nos llevaba a una definición, y
ésta a una nueva conclusión. Según nuestro modo, no podíamos llamar a la gente
a una iniciativa sin decirle claramente lo que pensábamos y a dónde queríamos
ir. Si valorábamos que con la clase
política nada, que nada arriba, debíamos decirlo. Debíamos hacer una crítica
frontal y radical de TODA la clase política, ya sin diferenciar (como
diferenciábamos antes a Cárdenas del PRD), dando nuestros argumentos y
razones. Es decir, avisarle a la gente lo que se había roto.
Pensamos entonces (y, como se vería
después, no nos equivocamos) que el sector que antes siguió a Cuauhtémoc
Cárdenas Solórzano, “olvidaría” después las acciones legislativas y de gobierno
del PRD, las incorporaciones de
expriístas, los coqueteos con el gran dinero, las represiones y agresiones de
gobiernos perredistas a movimientos populares fuera de su órbita, el silencio cómplice de López Obrador
frente al voto perredista en el Senado contra los Acuerdos de San Andrés, y
proclamaría a AMLO nuevo líder. De López Obrador hablaremos más adelante, por
ahora sólo diremos que la crítica lo incluiría y, era de esperar, eso
molestaría y alejaría a ese sector que
había estado cerca del neozapatismo.
Este sector, formado principalmente,
pero no sólo, por intelectuales, artistas, científicos y líderes sociales,
incluía también a lo que llaman “la base
social perredista” y a mucha gente que, sin ser afín o simpatizante del
PRD, piensa que hubo o hay algo rescatable en la clase política mexicana. Y
toda esta gente, junto a mucha más que no suscribía ni suscribe los análisis y
posiciones del PRD, había formado una especie de “escudo” en torno a las
comunidades indígenas zapatistas. Se
había movilizado cada vez que sufríamos una agresión… menos cuando la agresión
provino del PRD.
La crítica y la distancia frente a AMLO, a quien consideraban y consideran
su alternativa para arriba, sería considerada una crítica a ell@s. Ergo, no sólo dejarían de apoyarnos, también
pasarían a atacarnos. Así ocurrió.
Entre los “triunfos” de quienes, desde
la academia, las ciencias, las artes, la cultura y la información, apoyan
incondicional y acríticamente a López Obrador (y hacen ostentación de
intolerancia y despotismo… aún sin tener el gobierno) está uno que ha pasado
desapercibido: lograron lo que no pudo el dinero, las presiones y las amenazas,
es decir, cerrar los pocos espacios públicos que daban lugar a la palabra del
EZLN. Primero mintieron, luego
tergiversaron y calumniaron, después arrinconaron y, por último, eliminaron
nuestra palabra. Ahora tienen el campo libre para hacerse eco estridente
(previa edición) de lo que dice y contradice AMLO, sin que nada ni nadie les haga sombra.
Pero el costo no sólo sería político…
también militar. Es decir, el “escudo” dejaría de serlo y la posibilidad de un
ataque militar contra el EZLN sería cada vez más atractiva para los poderosos. La agresión vendría entonces con ropas
verde olivo, azules, tricolores… o, como ocurrió, amarillas (el gobierno
perredista de Zinacantán, Chiapas, atacó con armas de fuego una movilización
pacífica de bases de apoyo zapatistas el 10 de abril del 2004, los
paramilitares amarillos formaron después, patrocinados por el PRD, las primeras
“redes ciudadanas de apoyo a AMLO” -otro “olvido” de quienes reclamaron y
reclaman que el EZLN no apoyara ni apoye al perredista-).
Entonces
decidimos separar la organización político-militar de la estructura civil de
las comunidades. Esto era una necesidad apremiante. La injerencia de la
estructura político-militar en las comunidades había pasado, de ser un impulso,
a convertirse en un obstáculo. Era el momento de hacerse a un lado y no
estorbar. Pero no sólo se trataba de evitar que el proceso que habían
construido (con aporte, ingenio y creatividad propios) las comunidades
zapatistas, fuera destruido al mismo tiempo que el EZLN o estorbado por él. Se
buscaría también que el costo de la
crítica a la clase política fuera “pagado” sólo por el EZLN y, preferentemente,
por su jefe militar y vocero.
Pero no sólo. En el caso de que las
comunidades zapatistas decidieran dar el paso que el EZLN veía como necesario,
urgente y consecuente, debíamos estar listos para sobrevivir a un ataque. Por
eso, tiempo después,
la Sexta Declaración
de
la Selva Lacandona
arrancaría con una alerta roja, y había que prepararse, por años, para ella.
5.- Anticapitalista y de izquierda.- Pero la
conclusión principal a la que llegamos en nuestra valoración no tenía qué ver
con estos aspectos, digamos, tácticos, sino con algo fundamental: el responsable de nuestro dolor, de las
injusticias, desprecios, despojos y golpes con los que vivimos, es un sistema
económico, político, social e ideológico, el sistema capitalista. El
siguiente paso del neozapatismo tenía que señalar claramente al responsable, no
sólo de la conculcación de los derechos y de la cultura indígena, sino de la
conculcación de derechos y de la explotación de la gran mayoría de la población
en México. Es decir, debería ser una
iniciativa anti-sistémica. Antes de eso, aunque tendencialmente todas las
iniciativas del EZLN eran anti-sistémicas, no eran señaladas claramente. Toda
la movilización en torno a los derechos y cultura indígena había sido dentro
del sistema, incluso con la intención de construir interlocución y un espacio
jurídico dentro de la legalidad.
Y definir al capitalismo como el
responsable y el enemigo traía consigo otra conclusión: necesitábamos ir más allá de la lucha indígena. No sólo
en declaraciones y propósitos, también en organización.
Se necesitaba, se necesita, pensábamos,
pensamos, un movimiento que una las
luchas en contra del sistema que nos despoja, nos explota, nos reprime y
nos desprecia como indígenas. Y no sólo a nosotr@s como indígenas, sino a
millones que no son indígenas: obreros,
campesinos, empleados, pequeños comerciantes, ambulantes, trabajador@s
sexuales, desempleados, migrantes, subempleados, trabajador@s de la calle,
homosexuales, lesbianas, transgénero, mujeres, jóvenes, niñ@s y ancian@s.
En la historia de la vida pública del
EZLN habíamos conocido a otras organizaciones y pueblos indios y nos habíamos
relacionado con ell@s con fortuna. El Congreso Nacional Indígena nos había
permitido no sólo conocer y aprender de las luchas y procesos de autonomía que
pueblos indios estaban llevando adelante, también habíamos aprendido a relacionarnos
con ell@s con respeto.
Pero también habíamos conocido a organizaciones, colectivos y grupos políticos y
culturales con una definición claramente anticapitalista y de izquierda. Frente
a ell@s habíamos mantenido desconfianza, distancia y escepticismo. La relación
había sido, sobre todo, un continuo desencuentro… de ambos lados.
Al reconocer al sistema capitalista
como responsable del dolor indígena, el EZLN tenía que reconocer que no sólo a
nosotros nos producía ese dolor. Estaban, están, es@s otr@s que hemos ido
encontrando a lo largo de estos 12 años. Reconocer su existencia era reconocer
su historia. Es decir, ninguna de esas organizaciones, grupos y colectivos
había “nacido” con el EZLN, ni a su ejemplo, ni a su sombra, ni bajo su techo.
Eran, son, agrupamientos con una historia propia de lucha y dignidad. Una iniciativa antisistema capitalista
debía no sólo tomarlos en cuenta, sino plantear una relación honesta con ell@s,
es decir, una relación respetuosa.
L@s compas del Congreso Nacional
Indígena nos habían enseñado que reconocer historias, modos y ámbitos es la
base para el respeto. Así que pensábamos que era posible plantear esto a otras
organizaciones, grupos y colectivos anticapitalistas. La nueva iniciativa debía
plantearse la construcción de coincidencias
y alianzas con es@s otr@s, sin que ello significara unidad orgánica o hegemonía
de ell@s o del EZLN.
6.- Mirar arriba… lo que no se dice.- Conforme iba
avanzando allá arriba la lucha por la silla presidencial, iba quedando claro
para nosotros que lo fundamental no se
tocaba: el modelo económico. Es decir, el sistema que padecemos como
pueblos indios y como mexican@s, no era abordado por ninguna propuesta de
quienes se disputaban el arriba, ni por el PRI, ni por el PAN, ni por el PRD.
Como ha sido señalado, no sólo por
nosotros, la propuesta supuestamente de
“izquierda” (la del PRD en general y la de AMLO en particular), no era ni es
tal. Era y es un proyecto de administración de la crisis, asegurando ganancias
para los grandes propietarios y controlando el descontento social con apoyos
económicos, cooptación de dirigentes y de movimientos, amenazas y represión. Desde la llegada de Cárdenas Solórzano al gobierno de la capital, luego con
Rosario Robles y después con López Obrador y Alejandro Encinas, la ciudad de México era y es gobernada como
con el PRI, pero ahora bajo la bandera del PRD. Cambió el partido pero no
la política.
Pero AMLO
tenía, y tiene, lo que ninguno de sus antecesores: carisma y habilidad. Si antes
Cárdenas usó el gobierno de la ciudad como trampolín para la presidencia; López
Obrador también, pero con mayor pericia y fortuna que el ingeniero. El gobierno
de Vicente Fox, con sus torpezas, se convirtió en el principal promotor y
publicista de la candidatura del perredista. Según nuestras valoraciones, AMLO
ganaría la elección para presidente de
la República.
Y no nos equivocamos. López Obrador
obtuvo el mayor número de votos entre quienes se disputaban la presidencia.
Aunque no con la holgura que vaticinó, su ventaja fue clara y contundente.
En donde sí nos equivocamos es en pensar que el recurso del fraude electoral era ya
cosa del pasado. De esto hablaremos más adelante.
Siguiendo con nuestro análisis, la llegada de AMLO y su equipo (formado por
puros salinistas descarados o vergonzantes, además de una runfla de personas
viles y ruines) a la presidencia de
la República
significaba la llegada de un gobierno que, aparentando ser de
izquierda, operaría como de derecha (tal y como hizo, y hace, en el
gobierno del DF). Y, además, llegaría
con legitimidad, simpatía y popularidad. Pero nada de lo esencial del modelo
económico sería tocado. En palabras de AMLO y su equipo: “se mantendrían las
políticas macroeconómicas”.
Como casi nadie dice, las “políticas macroeconómicas” significan
aumento de explotación, destrucción de la seguridad social, precarización del
trabajo, despojo de tierras ejidales y comunales, aumento de la migración a los
Estados Unidos, destrucción de la historia y la cultura, represión frente al
descontento popular… y privatización del petróleo, la industria eléctrica y la
totalidad de los recursos naturales (que, en el discurso lopezobradorista,
se disfrazaban como “coinversión”).
La política
“social” (los “analistas” afines a AMLO “olvidan”, otra vez, las grandes
semejanzas con aquel “solidaridad” de Carlos Salinas de Gortari – el
“innombrable” renombrado en el equipo de López Obrador) de la propuesta
perredista, se nos decía, sería posible reduciendo
el gasto del aparato gubernamental y eliminando (¡ja!) la corrupción. El
ahorro obtenido serviría para la ayuda a los sectores “más vulnerables”
(ancianos y madres solteras) y para apoyar las ciencias, la cultura y el arte.
Entonces pensamos: gana AMLO la presidencia con legitimidad y el apoyo de los grandes
empresarios, además del respaldo incondicional de la intelectualidad
progresista; sigue el proceso de destrucción de nuestra Patria (pero con la
coartada de ser una destrucción “de izquierda”); y cualquier tipo de oposición
o resistencia sería catalogada como “patrocinada por la derecha, al servicio de
la derecha, sectaria, ultra, infantil, aliada de Martha Sahagún (entonces
era Martita la que “sonaba” como precandidata del PAN – después la etiqueta
diría “aliado de Calderón”-) y bla, bla, bla”, reprimida (como el movimiento estudiantil de 1999-2000; el pueblo de
San Salvador Atenco –recordemos que todo inicia con el perredista presidente
municipal de Texcoco, -los diputados
del PRD en el Estado de México, hoy demandantes de la libertad de l@s
pres@s, saludaron y apoyaron en su
momento la represión policíaca-; y l@s
jóvenes que fueron reprimid@s por el gobierno perredista de ese “defensor
del derecho a la libre expresión”, Alejandro Encinas, paradójicamente, por bloquear una calle en demanda de
libertad y justicia para Atenco); agredida (como las bases de apoyo
zapatistas en Zinacantán); o calumniada, perseguida y satanizada (como
la Otra Campaña
y
el EZLN).
Pero la
ilusión se acabaría a la hora en que se fuera viendo que nada había cambiado
para l@s de abajo. Y entonces vendría una etapa de desánimo, desesperación y
desilusión, es decir, el caldo de cultivo para el fascismo.
Para ese
momento sería necesaria una alternativa organizativa de izquierda. Según
nuestro cálculo, en los primeros 3 años de gobierno se definiría la verdadera
naturaleza del llamado “Proyecto Alternativo de Nación”.
Nuestra
iniciativa debía tomar en cuenta esto y prepararse para ir con todo en contra (caricaturas incluidas) por varios años,
antes de convertirse en una opción real, de izquierda y anticapitalista.
7.- ¿Qué seguía?
La Sexta.- Para
finales del 2002, el proyecto que
después sería conocido como
la Sexta Declaración
de
la Selva Lacandona
estaba esbozado a grandes rasgos: una nueva iniciativa política, civil
y pacífica; anticapitalista, que no sólo no buscara la interlocución con los
políticos, sino que los criticara abiertamente y sin consideraciones; que
permitiera el contacto directo entre el EZLN y l@s otr@s de abajo; que l@s
escuchara; que privilegiara la relación con la gente humilde y sencilla, que
permitiera la alianza con organizaciones, grupos y colectivos con el mismo
pensamiento; que fuera de largo aliento; que
se preparara para caminar con todo en contra (incluido el sector progresista de
artistas, científicos e intelectuales) y dispuesta a enfrentarse a un
gobierno con legitimidad. En suma: mirar, escuchar, hablar, caminar, luchar,
abajo… y a la izquierda.
En enero del 2003, decenas de miles de
zapatistas “tomaron” la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Machetes
(en honor a l@s rebeldes de Atenco) y varas de ocote ardiendo brillaron e
iluminaron la plaza central de la antigua Jovel. Habló la dirección zapatista.
De entre ell@s, el Comandante Tacho advirtió a quienes apostaban a la
desmemoria, el cinismo y la conveniencia: “Se equivocan, sí hay otra
cosa”.
En ese momento, aún entre la sombra de
la madrugada,
la
Sexta Declaración
empezó a andar…
(Continuará…)
Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia
General del EZLN y Comisión Sexta.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Agosto-Septiembre del 2006.
Segunda Parte: Los Caminos de
la Otra.
En agosto del 2003 nacen los Caracoles
zapatistas y, con ellos, las llamadas Juntas
de Buen Gobierno. Se avanzó entonces en la separación tendencial entre el
aparato político-militar del EZLN y las estructuras civiles de los pueblos
zapatistas. En forma paralela se trabajó en la estructuración de la cadena de
mando y se afinaron los detalles para la defensa y resistencia ante un eventual
ataque militar. Los primeros pasos para
la Sexta Declaración
y lo que después sería
La Otra Campaña
se estaban dando…
1.-
¿Sol@s?.- Durante
la segunda mitad del 2004, el EZLN publica, en una serie de escritos, el
fundamento de su posición crítica frente a la clase política y “manda” señales
de por dónde va el asunto. Para el inicio
del año del 2005 las premisas sobre las que se construiría
la Sexta Declaración
estaban listas.
La
contienda electoral tenía tiempo que se había adelantado. Se presentaban
entonces 3 posibles caminos para el EZLN: incorporarse a la “ola” lopezobradorista haciendo caso omiso de las señales y datos que teníamos sobre su verdadera
tendencia (o sea, siendo nosotros inconsecuentes); mantenerse en silencio y
esperar a ver qué ocurría con el proceso electoral; o lanzar el proyecto que
estábamos preparando.
La
decisión no le correspondía tomarla a la dirección zapatista, sino a las
comunidades. Así que se empezó a preparar lo que más adelante sería la alerta
roja, la consulta interna y, dependiendo de su resultado,
la Sexta Declaración.
El antecedente inmediato de
la Sexta
fue el texto llamado “
La Imposible Geometría
del Poder”. Viene después la alerta roja, que algunos interpretaron como el anuncio de una ofensiva zapatista
o como una “respuesta” a los constantes patrullajes militares. No fue ni una
cosa ni otra, sino la prevención frente a una acción militar enemiga… alentada
por los ataques mediáticos de la
intelectualidad progresista que, desencantada de que no la acompañáramos en sus
loas a AMLO –y de que no nos quedáramos callados-, nos atacaba ya sin
miramiento alguno.
Se
consulta
la Sexta
en los pueblos zapatistas y éstos deciden y dicen: “estamos dispuestos, aunque
quedemos solos”. Es decir, a recorrer sol@s el país, escuchar a la gente de
abajo, levantar con esa gente el Programa Nacional de Lucha para transformar
nuestra patria y crear un nuevo acuerdo, una nueva Constitución. Para eso nos habíamos preparado por 3 años: para
quedarnos sol@s.
Pero
no fue así.
Pronto
la Sexta
Declaración
empezó a recibir adhesiones. De todo el país
llegaron comunicaciones que demostraban que
la Sexta
no sólo fue entendida y aceptada, también
que much@s la hacían suya. Día a día,
la Sexta
creció y se hizo nacional.
2.-
Los primeros pasos… y roces.- Como
ya explicamos antes, habíamos previsto un proceso largo. Nuestra idea era
convocar a una serie de encuentros iniciales para irnos conociendo entre
quienes abrazábamos la causa y el camino. Y estos encuentros debían ya marcar
una diferencia con los que se habían dado en otras ocasiones. Ahora el oído
zapatista debía tener un lugar primordial.
Iniciamos las reuniones con la de
organizaciones políticas, para señalarles el lugar que les reconocíamos.
Después con pueblos y organizaciones indígenas, para remarcar que no
abandonábamos nuestra lucha, sino que la englobábamos en una más grande. Luego
con organizaciones sociales, reconociendo un terreno donde el otro había
construido su historia. Más luego, con ong´s, grupos y colectivos de diverso
tipo que eran quienes se habían mantenido cerca nuestro. Después con familias e
individuos, y así decir que para nosotr@s contaban tod@s, no importa su tamaño
o número. Y al final, con l@s
otr@s, es decir, reconocer que nuestra visión de afuera podía ser limitada
(como es de por sí).
En
julio, agosto y septiembre del 2005 se realizan las llamadas “reuniones
preparatorias”. En ellas cumplimos nuestra palabra, escuchamos con atención y
respeto TODO lo que se dijo, incluidos reproches, críticas, amenazas… y
mentiras (aunque entonces no sabíamos que eran mentiras).
Hace
un año, el 16 de septiembre del 2005,
con la presencia de la hoy finada Comandanta Ramona, la dirección del EZLN hizo
entrega formal de la autodenominada “Otra
Campaña” al conjunto de l@s adherentes; informó que participaría en el
movimiento, además de con las comunidades zapatistas, con una delegación
(llamada “Comisión Sexta”) de su dirección; y anunció la “salida” del primer
explorador, el delegado número zero (para indicar que seguirían otr@s delegad@s
después), con la misión de conocer y escuchar, en todo el país, a tod@s l@s ya
compañer@s que no habían podido asistir a las reuniones preparatorias, y para
explorar las condiciones en las que realizaría su trabajo constante
la Comisión Sexta.
En
esa primera plenaria, el EZLN propone que se cumpla con el propósito de
la Sexta
de construir otra
forma de hacer política y se tome en cuenta la palabra de tod@s, sin importar
si han asistido o no a las reuniones.
También
en esa reunión se dan los primeros intentos de algunas organizaciones para
incorporar a
La
Otra Campaña
a la lista de membretes que forman la
“Promotora”, el “Frentote” y el llamado “Diálogo Nacional”. Frente a esa
posición, el EZLN propuso que ahí no se decidiera nada. Que se argumentara y
discutiera, pero que no se tomaran decisiones SIN
LA PARTICIPACIÓN DE
TOD@S L@S ADHERENTES. Quienes apostaban a que en asambleas se decidiera lo
fundamental, con la ausencia de la gran mayoría de l@s adherentes, tuvieron su
primer contratiempo cuando se acordó que los llamados “6 puntos” se fueran a
discusión de tod@s en todo el país. Después, en reuniones posteriores a esa
primera plenaria, el EZLN fue tomando distancia de esas organizaciones por la
manipulación que pretendían ejercer.
Las direcciones de esas pocas
organizaciones, grupos y colectivos no fueron honestas. Como se vería después,
apostaban a meterse al movimiento para dirigirlo, para reventarlo… o para
negociar una mejor posición en el “mercado” en que se estaba convirtiendo el
movimiento en torno a AMLO. Estaban
tan seguros de que sería presidente… bueno, presidente oficial, que sentían que
se les iba el tren (del presupuesto) y ni boleto tenían. Y
la Otra
era la mercancía a intercambiar por prebendas, candidaturas y puestos.
3.-
Los primeros problemas.- También
en esa plenaria se vio que había un desequilibrio: los grupos y colectivos (que
encuentran en la asamblea su modo natural de discutir y decidir) tenían amplia
ventaja sobre las organizaciones políticas y sociales, sobre familias e
individu@s… y sobre los pueblos indios.
Debemos
decir en este punto que la mayoría de adherentes a
la Sexta Declaración
son indígenas (y eso sin contar a l@s zapatistas). Si no se refleja en actos y
reuniones, es porque los pueblos indios tienen otros espacios de participación,
y de lucha, menos “visibles”. Por ahora baste decir que si se reunieran, en una
ocasión y lugar, tod@s l@s adherentes,
habría (en un cálculo muy conservador) una proporción de 10 indígenas para cada
persona de otra organización política, social, ong, grupo, colectivo, familia o
individu@. Ojala y se pudiera, los pueblos indios enseñarían entonces, a
tod@s, que no usamos el “yo”, sino el “nosotros”, para nombrarnos
y para ser quienes somos.
Vimos
todo esto y algunas cosas más (por ejemplo, que no había un mecanismo de toma
de decisiones, ni un espacio para el debate; que los grupos y colectivos
querían imponer su modo a las organizaciones políticas y sociales, y viceversa)
pero no nos preocupamos. Pensábamos que lo primero era conocernos tod@s y, ya
después, entre tod@s definir el perfil, entonces todavía incompleto, de
la Otra.
4.-
Los plazos.- Según nuestra idea,
iniciar
la Otra
y “salir” al primer recorrido en tiempo electoral tenía varias ventajas. Una
era que, dada nuestra posición anti clase política, no seríamos “atractiv@s”, en
los templetes y reuniones, para quienes estaban, y están, en la pista
electoral. El ir a contrapelo de los
“bien pensados” exhibiría a quienes se acercaron antes al EZLN sólo para
tomarse la foto, y l@s llevaría a evitarnos y a deslindarse del neozapatismo (con libros, declaraciones… y candidaturas).
Otra
no menos importante era que, como íbamos a escuchar a l@s de abajo, la palabra
de las otras luchas se haría visible, y así se haría palpable también su
historia y su trayectoria. Entonces, el “mostrarse”
en
la Otra
sería
también “mostrarse” para la represión de caciques, gobierno, empresarios y
partidos. Según nosotros, el que
fuera en época electoral elevaría el “costo” de una acción represiva y
disminuiría la vulnerabilidad de las luchas y organizaciones pequeñas. Una
ventaja más era que, absorbidos como estaban allá arriba en lo electoral, nos
dejarían en paz para nuestro proyecto y el neozapatismo dejaría de ser una moda
a modo.
Bueno,
entonces pensamos en los siguientes plazos:
.- 6 meses de gira de exploración y
conocimiento por todo el país (de enero a junio del 2006). Al terminar, informe a toda
La Otra
: “est@s somos, estamos
aquí, ésta es nuestra historia”; dejar pasar el proceso electoral y preparar el
siguiente paso.
.-
Después, una siguiente etapa para profundizar el conocimiento y crear los medios de comunicación y apoyo
(la red) entre l@s adherentes para apoyarnos y defendernos entre todos (ya
con la participación de más delegad@s de
la Comisión Sexta
, -septiembre del
2006 a
finales del 2007-,
con intermedios para informar y relevar a l@s delegad@s).
.-
Más luego, la exposición, el debate y la definición del perfil de
La Otra
según tod@s sus adherentes, no sólo el EZLN (todo el año del 2008).
.- Para el 2009, 3 años después de
iniciada,
La Otra
podría presentarse ya ante nuestro pueblo con un rostro y voz propios,
construidos por tod@s. Entonces sí, a levantar el Programa
Nacional de Lucha, de izquierda y anticapitalista, con y por l@s de abajo.
Recordemos
que, según nuestro análisis, para ese año se acabaría el “sueño lopezobradorista”.
Entonces nuestra patria no tendría la desilusión, el desánimo y la desesperanza
como único futuro, sino que habría “otra cosa”…
5.-
Los pasos hasta Atenco: ¿ser compañer@s?.- Inició entonces la gira… y pasó lo que pasó. El
dolor que habíamos intuido no se comparaba ni de lejos con el que íbamos
encontrando, escuchando y conociendo a nuestro paso. Gobiernos de todos los partidos políticos (incluyendo a los de
supuesta “izquierda” –PRD, PT y Convergencia-) aliados con caciques, terratenientes y empresarios para despojar,
explotar, despreciar y reprimir a ejidatarios, comunidades indígenas,
pequeños comerciantes y ambulantes, trabajador@s sexuales, obreros, empleados,
maestros, estudiantes, jóven@s, mujeres, niños, ancianos; para destruir la
naturaleza, para vender la historia y la cultura; para fortificar un
pensamiento y actuar intolerantes, excluyentes, machistas, homofóbicos y
racistas. Y nada de eso aparecía en los
grandes medios de comunicación.
Pero
si el México de abajo que íbamos encontrando destilaba un dolor indignante, las rebeldías organizadas que iban
apareciendo, y uniéndose, develaban y (desvelaban) “otro” país, uno en
ebullición, en lucha, en construcción de alternativas propias.
Si
en sus primeros pasos, el recorrido de
la Comisión Sexta
fue visto, con la torpeza del que sólo mira hacia arriba, como “un buzón
ambulante de quejas”, pronto se transformó y la palabra del otro, de la
otra, fue adquiriendo el tamaño que el silencio de los de arriba había disimulado
hasta entonces. Historias asombrosas de heroísmo, dedicación y sacrificio para
resistir la destrucción que viene de arriba, tuvieron oído y eco en l@s demás
adherentes honestos.
Llegamos así al Estado de México y al
DF con un cargamento que incluía a lo mejor de todos los colores que abajo
luchan. El calendario marcó el 3 y 4 de mayo del 2006, y el dolor y la sangre
pintaron al pueblo de Atenco y a l@s compas de
la Otra Campaña.
Dando
una verdadera lección de lo que es ser compañer@s en
La Otra
, el Frente de Pueblos en Defensa de
la Tierra
, de Atenco, se
movilizó para apoyar a compas de Texcoco. El gobierno municipal (PRD) fingió
dialogar y negociar, mientras llamaba a la policía estatal (PRI) y a la federal
(PAN) para reprimir. Los partidos más representativos de la clase política,
PRD-PRI-PAN, conjuntaron fuerzas para golpear a
La Otra. Alrededor
de 200 compas fueron agredid@s, golpead@s, torturad@s, violad@s y encarcelad@s.
Un menor de edad, Javier Cortés Santiago, fue asesinado por la policía. Nuestro
joven compañero Alexis Benhumea Hernández, adherente a
La Otra
y estudiante de
la UNAM
, después de una larga
agonía, murió también asesinado.
La
mayoría reaccionamos y emprendimos acciones de solidaridad y apoyo, de denuncia
y presión. Con un mínimo de decencia y compañerismo, detuvimos la gira de
la Comisión Sexta
del EZLN y nos dedicamos, primero, a contrarrestar
la campaña de desprestigio y mentiras que, en los medios masivos de
comunicación, se hacía en contra del Frente de Pueblos en Defensa de
la Tierra
(lo que ofendió
a algun@s compas de medios alternativos); después a actividades que recaudaran
fondos para l@s pres@s, y a actos para exponer la verdad sobre lo ocurrido.
Al
contrario de la mayoría de
La
Otra
, algunas organizaciones sólo se preocuparon y
movilizaron mientras tuvieron militantes suyos presos, o mientras los actos
eran llamativos. Cuando sus compañeros salieron libres y Atenco “pasó de moda”,
dejaron caer la demanda que exigía la libertad y la justicia para l@s demás
pres@s. Tiempo después serían los primeros en correr a instalarse en el plantón
de AMLO en el Zócalo y Reforma. Lo que no hicieron por Atenco, lo hicieron por
López Obrador… ¡porque con él estaban “las masas”!… bueno, también los
reflectores.
Otras
organizaciones se dedicaron a aprovechar la coyuntura para, mañosamente, tratar
de imponer a
La Otra
una política de alianzas con quienes estaban, y están, mirando hacia arriba. Con el pretexto de “tenemos que unirnos
tod@s en la lucha por l@s pres@s”, pretendieron (manipulando asambleas
plenarias) imponer acuerdos que ataban a
La Otra
al cálculo electorero de organizaciones de
amarillo abierto o vergonzante. Y no
sólo, se dedicaron a sembrar la discordia y la división, diciendo que el EZLN
quería imponerle al pueblo de Atenco una política de alianzas sectaria. Pero
fracasaron.
Alguna
otra organización, con algun@s compañer@s, se dedicaron a decir que l@s pres@s
no saldrían pronto, que no había por qué dedicar tanto esfuerzo a eso, que
“alguien” (que no fueran ell@s, por supuesto) se encargara del asunto, que
La Otra
siguiera y que
la Comisión Sexta
del EZLN había cometido un error al detener su viaje, que había sido una
decisión “unilateral”, y que mejor continuara su recorrido… para llegar a los
lugares donde tenían trabajo político o les interesaba hacerlo.
Pero
la actitud de est@s “compañer@s” fue superada por la actividad solidaria de la
mayoría de
La Otra. En
todo México, y en más de 50 países del
mundo, la demanda por la libertad y la justicia para l@s pres@s de Atenco
resonó con muchos colores.
6.-
Indios versus mestizos y provincia versus DF.- Si el EZLN había previsto para
La Otra
un paso pausado y
alargado (con una o dos plenarias por año), en los meses de mayo y junio del
2006 hubo hasta 4 plenarias, todas en el D.F., puesto que ahí se concentraron
buena parte de las actividades para Atenco.
Y
en esas reuniones, los “profesionales de las asambleas” maniobraron para
convertirlas en instancias de decisión, sin importar que eso hacía a un lado
uno de los propósitos esenciales de
la
Sexta
: tomar en cuenta a tod@s. Convocadas para lo de Atenco, las asambleas quisieron ser manipuladas
por algunas organizaciones, grupos y colectivos, primordialmente del D.F., para
tomar decisiones y definiciones… que les convenían a ell@s. Y esa lógica se
generalizó.
Algunas
discusiones y decisiones eran, por decir lo menos, ridículas. Por ejemplo, en
una de las plenarias, alguien que tiene trabajo cultural con la lengua náhuatl,
propuso que el náhuatl fuera el idioma oficial en el país y que se le entregara
al EZLN (que está formado, en un 99.99% por indígenas que hablan lenguas de
raíz maya) el documento. La asamblea votó por aclamación que sí. De esta forma,
la plenaria de
La Otra
decidía tratar de imponer lo que no habían podido lograr los aztecas, los
españoles, los gringos, los franceses, los etcéteras, y todos los gobiernos
desde la época de
la Colonia
:
despojar a las comunidades zapatistas de su lengua original… que no es el
náhuatl. En una asamblea posterior, la mesa pretendía poner a discusión si los
pueblos indios eran un sector o no… sin que l@s compañer@s indígenas hubieran
dicho nada. Después de 500 años de resistencia y lucha, y a 12 años del
alzamiento armado zapatista, la asamblea iba a discutir qué eran los pueblos
indios… sin darles la palabra.
Si
la represión en Atenco nos obligó a responder organizadamente como movimiento, el vacío creado por la falta de
definiciones básicas (como el lugar del debate, y la forma y modo de la toma de
decisiones) corre el peligro de ser llenado por las propuestas y “modos” de
quienes se diferencian del resto de adherentes, no sólo en que pueden estar
presentes en las asambleas, también en que pueden aguantar horas y horas
esperando el momento oportuno (o sea, cuando van a ganar) de votar su propuesta…
o el de reventar la votación con “mociones” (cuando van a perder).
En
una asamblea vale el que habla, no el que trabaja. Y el que habla castilla.
Porque si sólo habla lengua indígena, los “españolistas” aprovechan para ir al
baño, comer o dormitar. L@s zapatistas hemos revisado
la Sexta
y en ningún punto se
dice que, para ser adherente, hay que saber español… u oratoria. Pero, en las
asambleas, la lógica de esas organizaciones, grupos y colectivos así lo ha
estado imponiendo.
Y
hay más. En esas asambleas se votaba a mano alzada. Y da la casualidad que,
como son en un punto geográfico (digamos el DF),
La Otra
en estados y regiones
envía delegados con el pensamiento que acordaron los adherentes de esos
lugares. Pero a la hora de votar, esto no se tomaba en cuenta. Para la asamblea
valía igual el voto de un delegado estatal o regional, que el de uno que era
parte de un grupo o colectivo. Y había compañer@s que tenían que viajar días
enteros para llegar a la asamblea, pero ésta establecía que debía sujetarse a los
mismos 3 minutos de intervención que tenía una persona que había llegado en
metro a la sede de la reunión. Y, si el delegado estatal o regional tenía que
marcharse porque le esperaban días de camino para llegar a su tierra, y no
podía quedarse hasta el final de la asamblea (cuando la mesa -como en la
plenaria del 1 de julio- estaba votando resolutivos con puros adherentes del
D.F. -agolpados en la puerta porque ya estaban apagando las luces del local-),
pues ni modos. Y si el resolutivo estaba acordando que habría otra asamblea en
15 días, ahí en el DF, y el o la compa era delegad@ de una comunidad indígena,
pues que le apurara a llegar a su pueblo y le impusiera el tiempo de la ciudad
a un pueblo indio que entró a
La
Otra
porque pensó que era el lugar donde sería respetado su
modo… y su tiempo.
Las
acciones y actitudes de esos grupos y colectivos (que son minoritarios en
la Otra
del DF y nacional, pero
hacen bulla como si fueran mayoritarios), provocó la aparición de dos tendencias que son visibles dentro de
La Otra
:
.-
Que algun@s compas de provincia identifiquen a l@s defeños con esa forma autoritaria (disfrazada de “democrática”,
“antiautoritaria” y “horizontal”) y gandalla de participar, discutir y
tomar acuerdos. Sin ser parte de esa forma de “reventar” las reuniones, la
mayoría de l@s compas del DF es incluida como objeto de repudio.
.-
Que compas del Congreso Nacional Indígena identifiquen los desprecios y
torpezas de esos grupos como “modo” de todos los mestizos. Porque si alguien sabe estar, discutir y acordar
en una asamblea, son los pueblos indios (y rara vez llegan a votar para ver
quién gana). Otra injusticia, porque la inmensa mayoría de l@s no indígenas
de
la Otra
respetan a los indígenas.
Ambas
tendencias son injustas y falsas. Pero el problema está, pensamos l@s
zapatistas, en que las asambleas
permiten ese engaño, a saber, que algunos grupos, colectivos u organizaciones
presenten como de tod@s, o de la mayoría, sus modos sucios y deshonestos de discutir y acordar.
No. L@s zapatistas pensamos que las
asambleas son para informar y, en todo caso, para discutir y acordar cuestiones
operativas, no para discutir, acordar y definir.
Pensamos
también que fue un error nuestro, del
EZLN, el no haber abordado desde un principio de
La Otra
lo de la definición de
los espacios y mecanismos para la información, el debate y la toma de
decisiones. Pero señalar y reconocer nuestras deficiencias como
organización y como movimiento no resuelve los problemas. Siguen faltando esas definiciones básicas. Sobre esto, sobre los
llamados “6 puntos”, haremos una propuesta en el capítulo final de estas
reflexiones.
7.-
Otro “problema”.- Ha sido señalada
por algunos colectivos y personas la crítica al “protagonismo” y
“autoritarismo” del Sup. Comprendemos que algun@s se sientan ofendidos por la
presencia de un militar (aunque sea “otro”) en
La Otra
, puesto que es la imagen
de la verticalidad, el centralismo y el autoritarismo. Dejando de lado que
estas personas “se saltan” lo que el EZLN y su lucha representan para millones
de mexican@s y de personas en todo el mundo, les decimos que no hemos “usado”,
en beneficio propio, la autoridad moral que se han ganado nuestros pueblos en
más de 12 años de guerra. En nuestras participaciones en
La Otra
, hemos defendido con
lealtad a quienes la integran… aunque no estemos de acuerdo en sus símbolos y
posiciones.
Con nuestra voz hemos defendido la
hoz y el martillo de l@s comunistas, la @ sobre fondo negro de anarquistas y
libertarios, a l@s skinheads, a l@s punks, a l@s darket@s, a la banda, a
la raza, a l@s autogestionari@s, a l@s trabajador@s sexuales, a quienes
promovían la abstención electoral o la anulación del voto o que no importara si
se votaba o no, al trabajo de los medios alternativos, a quienes usan y abusan
de la palabra, a l@s intelectuales que están en
La Otra
, al trabajo político
silencioso pero efectivo del Congreso Nacional Indígena, al compañerismo de
organizaciones políticas y sociales que, sin alardear, han puesto TODO lo que
tienen en
La Otra
y en la lucha por la libertad y la justicia para l@s pres@s de Atenco, al libre
ejercicio de la crítica, a veces soez y altanera (como la que se hace a organizaciones sociales y
políticas del DF que ponen el espacio, las sillas y el equipo de sonido para
actos y reuniones de
La Otra
,
y por eso se les acusa… ¡de protagonismo!), o, no pocas veces, fraternal y compañera.
Y
también hemos recibido, contra nosotr@s, verdaderas estupideces, disfrazadas de
“críticas”. No hemos respondido a ellas… todavía. Pero las hemos diferenciado
de las que se hacen, honestas, para señalar nuestros errores y hacernos
mejores.
8.-
Tendencias frente a la movilización postelectoral de AMLO.- El fraude electoral perpetrado en contra de López
Obrador, produjo, entre otras cosas, el surgimiento de una movilización.
Nuestra posición frente a esto la diremos después. Ahora señalamos algunas de
las posiciones que, según hemos visto, se presentan en
La Otra Campaña
:
.- Está la posición deshonesta y
oportunista de algunas, pocas, organizaciones políticas de izquierda. Ellas
sostienen que estamos ahora frente a un momento histórico y pre-insurreccional (un parte aguas, mano, y con esta lluvia lo que
se necesita es un paraguas), pero que AMLO no es un líder que sabrá
conducir a las masas al asalto del
palacio de invierno… bueno, de palacio nacional. Pero para eso están las
vanguardias concientes por quienes esperan y suspiran las masas que ahora
convoca el perredista.
Entonces
se sumaron al plantón y a las movilizaciones lopezobradoristas “para
crear conciencia en las masas”, “arrebatar” el movimiento a esa dirección
“reformista” y “claudicante”, y llevar la movilización “a un estadio superior
de lucha”. Tan pronto juntaron sus
dineritos, declararon “muerta y difunta” a
La Otra Campaña
(¿Marcos?
¡bah!, un cadáver político), se compraron su carpa
o tienda de campaña y se instalaron en el plantón de Reforma. Ahí llamaron
a juntar víveres.
No,
no para l@s compas que, en condiciones heroicas, mantienen el plantón de
Santiaguito en apoyo a l@s pres@s de Atenco, sino para el plantón lopezobradorista.
Ahí
organizaron conferencias y mesas redondas, y distribuyeron volantes y
periódicos “revolucionarios” con “profundos” análisis sobre la coyuntura, la
correlación de fuerzas y el surgimiento de frentes de masas, coaliciones populares…
¡y más promotoras y diálogos nacionales! ¡Hurra! ¡Sííííííí!
Y,
bueno, ahí esperaron pacientemente a que las masas se dieran cuenta de su error
(de las masas, claro) y aclamaran su claridad y determinación (de esas
organizaciones, claro), o a que López Obrador, o Manuel Camacho, o Ricardo
Monreal, o Arturo Núñez acudieran a ellos en busca de consejo, orientación,
apoyo, d-i-r-e-c-c-i-ó-n,… pero nada.
Después
asistieron impacientes a
la CND
para aclamar y proclamar a AMLO como presidente legítimo.
Ahí mismo aceptaron sin chistar la
dirección y el control político de, entre otros “insignes” “revolucionarios”: Dante Delgado, Federico Arreola, Ignacio Marván,
Arturo Nuñez, Layda Sansores, Ricardo Monreal y Socorro Díaz (si encuentra alguno que no haya sido
priísta, se ganará un premio), es decir, los pilares fundamentales de la “nueva” república, la “nueva” generación
del futuro “nuevo” partido político (¡chin! ¿me estoy adelantando?).
Las masas se fueron ahora a sus
casas, a sus trabajos, a sus luchas, pero estas organizaciones sabrán esperar
el momento oportuno… ¡y le arrebatarán a López Obrador la dirección del
movimiento! (¡já!)
Lo
que sea de cada quién, ¿a poco no son conmovedoras?
.-
También está, dentro de
La Otra
,
una tendencia honesta que se encuentra preocupada sinceramente por el
“aislamiento” que pudiera representar el no sumarse a la movilización de AMLO.
Suponen que es posible apoyar la movilización, sin que eso represente apoyar al
perredista. Ell@s analizan que hay ahí gente de abajo, y que hay que acercarse
a ella porque nuestro movimiento es con y para l@s de abajo, y porque si no lo
hacemos habremos de pagar un alto costo político.
9.-
La Otra
realmente existente.- Y está la
tendencia que, según lo que hemos visto y escuchado, es la mayoritaria dentro
de
La Otra
Campaña.
Esta posición (que es también la nuestra como
zapatistas), sostiene que la
movilización lopezobradorista no es nuestra pista y que hay que seguir
mirando abajo, creciendo como
La
Otra
, sin buscar a quien dirigir y mandar, ni suspirar por
quien nos mande y dirija.
Y
esta posición sostiene claramente que no han cambiado las consideraciones que
alientan a
la
Sexta Declaración
, es decir, nacer y crecer un movimiento
desde abajo, anticapitalista y de izquierda.
Porque,
fuera de esos problemas que detectamos y señalamos, y que se localizan y
focalizan en algun@s compas dispersos en varios puntos del país (no sólo en el
DF) y en esas pocas organizaciones (que, ahora lo sabemos y entendemos, nunca
han estado ni estarán sino donde hay masas… esperando a una vanguardia),
La Otra
en todo el país sigue su
andar y no abandona ni su camino ni su destino.
Es
La Otra
de las
presas y presos polític@s de Atenco, la de Ignacio Del Valle, Magdalena García,
Mariana Selvas y todos los nombres y rostros de esa injusticia.
Es
La Otra
de tod@s
l@s pres@s polític@s en Guanajuato, Tabasco, Chiapas, Oaxaca, Puebla, Hidalgo,
Jalisco, Guerrero, Estado de México, y en todo el país;
La Otra
de Gloria Arenas y
Jacobo Silva Nogales.
Es
La Otra
del
Congreso Nacional Indígena (región Centro-Pacífico), que extiende sus contactos
a las penínsulas de Yucatán y de Baja California, y al noroeste, y crece.
Es
La Otra
que en
Chiapas florece sin perder identidad y raíz, logra organizar y articular zonas
y luchas que habían permanecido separadas, y avanza en la explicación y
definición de la otra lucha de género.
Es
La Otra
que en
grupos y colectivos culturales y de información sigue demandando la libertad y
la justicia para Atenco, que fortalece sus redes, que arranca músicas para
otros oídos y baila con otros pies.
Es
La Otra
que en
el plantón de Santiaguito se mantiene y se convierte en una luz y un mensaje
para nuestr@s compañer@s pres@s: “no l@s olvidamos, l@s sacaremos”.
Es
La Otra
que en
organizaciones políticas de izquierda y sociales anuda más sus relaciones y
compromisos con una nueva forma de hacer política.
Es
La Otra
que en
los estados del norte de México, y al otro lado del río Bravo, no se detuvo a
esperar a
la
Comisión Sexta
y siguió trabajando.
Es
La Otra
que en
Morelos, Tlaxcala, Querétaro, Puebla,
la Huasteca Potosina
,
Nayarit, Estado de México, Michoacán, Tabasco, Yucatán, Quintana Roo, Veracruz,
Campeche, Aguascalientes, Hidalgo, Guerrero, Colima, Jalisco, el Distrito
Federal, aprende a decir “nosotr@s” luchando.
Es
La Otra
que en Oaxaca hace crecer, abajo y sin
protagonismos, el movimiento que ahora asombra a México.
Es
La Otra
de l@s
jóven@s, las mujeres, l@s niñ@s, l@s ancian@s, los homosexuales, las lesbianas.
Es
La Otra
del
pueblo de Atenco.
Es
La Otra
, algo de
lo mejor que han parido estas tierras mexicanas.
(Continuará…)
Por el Comité Clandestino Revolucionario
Indígena-Comandancia General del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Comisión Sexta del EZLN.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Septiembre del 2006.
(L@s zapatistas y
la Otra
: los peatones de la historia. III).
Tercera Parte: El día más largo del año más largo.
1.- El año del
2006 inicia en el mes de enero… del 2004.- La mediocridad de Fox como titular del ejecutivo federal y la
ambición personal de su consorte, Martha Sahagún, trajeron como resultado que
la disputa por la sucesión no sólo se adelantara, también que fuera con un
descaro y una impudicia sin precedentes.
De todas formas, las “leyes” básicas de la
política de arriba estaban claras. El
escenario era, y es, el de la política neoliberal. Los actores se pueden mover de un extremo a
otro (de hecho, eso fue lo que hicieron), pero sin salirse del guión
establecido (es decir, mantener y profundizar “las variables macroeconómicas”). La
política arriba era, y es, de acceso restringido, sólo pueden estar ahí los
partidos políticos y el papel del ciudadano es el de un espectador silencioso (que sólo aplaude o rechifla el día de la votación) que mira cómo se suceden los
escándalos. Además, todos los “actores” (nunca como ahora queda
tan bien ese apelativo) políticos deben
reconocer que el terreno de los medios masivos de comunicación, es el único
para su quehacer. Y en, y desde los
medios se construyó el nuevo referente
de la democracia moderna: las encuestas. Las encuestas se convirtieron, entonces, en la versión postmoderna del
“aplausómetro”. No había allá
arriba, ni hay, actor político que no acuda a ellas.
Como se recordará, la lucha por la sucesión
presidencial adquiere un tono más fuerte desde el inicio del 2004. Por medio de una serie de videos caseros, el
otrora adalid del PRD, Carlos Ahumada, es usado por los grandes medios de
comunicación para golpear a López Obrador. Personas cercanas a la administración lopezobradorista fueron vistas por millones de personas apostando
en Las Vegas y cuando recibían fuertes cantidades de dinero. En una maniobra donde fue evidente la mano de
la “Coyota” Diego Fernández de Cevallos, los medios de comunicación (marcadamente
los electrónicos) suplieron funciones de ministerio público, consignaron,
juzgaron y condenaron… con la pena mayor
que hay para la clase política mexicana: la desacreditación mediática.
Aunque el escándalo inició con el clan
familiar del Partido Verde Ecologista, el golpe afectó principalmente al
puntero en el IFE real (es decir, las encuestas): Andrés Manuel López
Obrador. Éste, por su parte, para
defenderse acudió al que sería su recurso más socorrido y su muletilla
preferida: “es un complot”.
Y lo era. Tanto la filmación como su manejo posterior, eran parte de una maniobra
de golpeteo. La “pareja presidencial”
estaba empezando a comprar una fobia especial: la lopezobrador-fobia, así
que usó todo el aparato a su disposición y la ayuda “desinteresada” de algunos
de los grandes medios de comunicación para “curarse” (hubiera sido más barato,
en todos los sentidos, ir al psicoanalista, pero Doña Martha estaba dispuesta a
todo por una sencilla razón: quería demostrar que ella mandaba).
Sin embargo, ni López Obrador ni el PRD (ni
los múltiples apologistas que le surgieron entonces) respondieron preguntas
fundamentales: ¿por qué esas personas estaban aceptando sobornos y haciendo uso
del erario público?, y ¿por qué ésas personas eran cercanas al perredista? Lo burdo de la maniobra mediática en contra
de AMLO, impidió que se abordaran estas cuestiones.
Siguió
después el intento de desafuero. Fox no
sólo fracasó en esto, también convirtió a López Obrador en el más firme
aspirante, a nivel nacional, a la silla presidencial.
2.- Un largo,
largo 3 de julio.- Si el 2006 está siendo el año más largo, el 3 de
julio (el día en que se sabría quién sería el nuevo presidente) fue el día más
dilatado. Un fraude ejecutado por el gobierno mexicano, y apoyado por un sector
de los grandes propietarios y por algunos de los grandes medios de comunicación,
impuso a Felipe Calderón Hinojosa, del Partido Acción Nacional, como presidente
de México.
El 3 de julio inició el día
2, a
las 1500 hrs. (3 pm), y
se alargó hasta el 4 de septiembre, día en que, en el Tribunal Federal Electoral, 7 personas usurparon la votación de
millones de mexican@s. Con el
veredicto del TRIFE (una verdadera “joya”
de la estupidez jurídica: “sí hubo
trampas, pero no afectan el resultado”) se llegó al punto más agudo de la
crisis de la autodenominada “democracia representativa” (es decir, electoral)
del sistema político mexicano.
Después de millones de pesos gastados en
campañas risibles; después de toda clase de discursos, spots, actos y declaraciones de los actores electorales
(marcadamente de esa mafia de criminales
que se llama “Instituto Federal Electoral”) sobre el valor del voto y la importancia de la participación ciudadana;
después de l@s muert@s, l@s desaparecid@s, l@s pres@s, l@s golpead@s en la
lucha por el legítimo derecho a la democracia; después de reformas y
adecuaciones; después de la “ciudadanización”
del órgano electoral; resultó que la designación del titular del ejecutivo
federal no salió del mayor número de votos emitidos, sino de la decisión de 7
“jueces”.
Si la concreción del fraude
electoral tardó más de 2 meses se debió, en una parte importante, a las
acciones de resistencia del movimiento ciudadano que encabeza, dirige y
acaudilla Andrés Manuel López Obrador.
Sobre el fraude, el día 3 de julio a las 2000
hrs., en el programa radial “Política de
Banqueta” (del Frente del Pueblo-UNIOS, adherente a
la Sexta
) hicimos la denuncia y
dimos el número de votos manipulados (un millón y medio). Esto provocó que desde Los Pinos se ordenara al dueño de la emisora la cancelación del
programa (después supimos que el veto se extendió a todas las cadenas radiales y que, curiosamente, se “levantó” después de que el TRIFE validó la
elección). La denuncia (y la posterior
cancelación del programa) sólo mereció el desprecio del “lopezobradorismo ilustrado”
y, más de una semana después, los líderes empezaron apenas a darse cuenta, y a
denunciar, lo que había ocurrido.
Lo que aquí presentamos es lo que sabemos de
una parte de la historia de uno de los fraudes más torpes y sucios en la
extendida vida de la clase política mexicana. La información provino de personas que, “desde dentro”, fueron testigos
directos. Aunque no es posible confirmar
la información (no hay grabaciones ni videos), se puede corroborar “cruzando”
los datos que, aportados por diversos ciudadanos sin partido, han sido dados a
conocer públicamente.
Día 2 de Julio, 2006. 1500 horas.- Las encuestas de salida
dan como ganador al candidato de la llamada “Coalición por el bien de todos”, Andrés Manuel López Obrador, con
una ventaja de uno a uno y medio millones de votos sobre el candidato de Acción
Nacional, Felipe Calderón Hinojosa. En
la residencia oficial de Los Pinos, la “pareja presidencial” recibe la noticia con
los rostros desencajados. Los cálculos
habían fallado. Según esto, la
gigantesca campaña de desprestigio en contra de López Obrador, así como las
maniobras de
la Lady Macbeth
autóctona
(Elba Esther Gordillo) para trasladar votos del PRI hacia el PAN, iban a bastar
para superar a AMLO por cerca de un millón de votos. Pero el Plan “A” para imponer a Calderón
estaba fallando.
El Plan A.- Según los
cálculos de Los Pinos, en un universo de cerca de 40 millones de electores
efectivos (el 40% de abstencionismo era
la expectativa de todos los actores políticos desde semanas antes de la
elección), López Obrador obtendría alrededor de 15 millones de votos, y
Calderón y Madrazo rondarían los 13 millones. Sin embargo, “la maestra”
había prometido el “transporte” de 3 millones de votos, “expropiados” del
acervo de Madrazo, hacia la cuenta del panista. El resultado iba a ser apretado: 16 millones para Calderón, no más de 15
para López Obrador (y Madrazo con 10 o menos). Con un buen manejo de medios, la “legitimidad” se conseguiría, porque
sería una maniobra “limpia”, es decir, sin rastros en la votación y en las
casillas. Sería una elección ejemplar,
sin los “vicios” con los que el PRI había marcado los procesos electorales
antes de “la era Fox”: ni “ratones locos”, ni “casillas zapatos”, ni “operación
tamal”, ni robo de urnas, ni los etcéteras que debían quedar ya en el pasado.
Pero las cuentas no estaban saliendo: ese 2 de
julio López Obrador podría llegar hasta con 15 y medio millones, y Calderón no
alcanzaría los 14 millones. Ya no había
tiempo para reclutar y habilitar a los viejos “alquimistas” del PRI (además,
algunos -como José Guadarrama-, estaban como candidatos del PRD).
El Plan B.- Al borde de la
histeria, Martha Sahagún de Fox presiona al autodenominado presidente de
México, Vicente Fox Quesada, para que se ponga en contacto con “la maestra”
Elba Esther Gordillo. Fox, como es su
costumbre, obedece a la señora Sahagún y el “teléfono rojo” lo pone en contacto
directo con
la
Gordillo. Ella
confirma
la información: López Obrador saldrá con una ventaja de alrededor de un millón
de votos. “¿Qué hacemos?”, pregunta Fox. “Quiero hablar con Felipe”,
responde Elba Esther. Las manecillas del
reloj no han llegado a marcar la media, cuando se arma la conversación
tripartita:
Vicente Fox: - Maestra, Felipe ya está en la línea -
Elba Esther Gordillo: - ¿Felipe? -.
Felipe Calderón: - ¿Si? -
Elba Esher Gordillo: - Voy a
hacerte una oferta que no podrás rechazar… -
Terminada la conversación telefónica, se echa
a andar el Plan B: siguiendo las indicaciones de
la Gordillo
, el señor Fox
realiza una nueva llamada, ahora al señor Ugalde, presidente del IFE. Le pide que “administre” el PREP para que
vayan apareciendo, primero y en dosis adecuadas, resultados que mantengan a
Felipe Calderón arriba de López Obrador (por eso los extraños y anormales
comportamientos en las “curvas” de los resultados –denunciados por varios
especialistas y que encontraron espacio, sobre todo, con el periodista Julio
Hernández López en su columna “Astillero” del periódico mexicano
La
Jornada
).
Una nueva llamada a los
grandes consorcios de comunicación acuerda el silencio sobre los resultados de
las encuestas de salida. La versión que
se acordó fue que no se podía dar un resultado, que había que esperar a que el
IFE (¡ja!) diera los resultados. Una
bribonada. Los grandes medios de
comunicación habían hecho lo que querían con “las instituciones electorales” y
habían impuesto (con el acuerdo de TODOS los partidos y TODOS los candidatos)
la cultura de las encuestas como “modelo democrático”. No dejaba de dar risa que los señores Joaquín
López Dóriga (locutor de Televisa y
ministro de facto en el área de comunicación) y Javier Alatorre (locutor de Tv Azteca), así como sus “espejos” en
radio y prensa, llamaran a esperar lo que resolvieran “las autoridades
electorales”.
En
fin, todo esto tenía por objetivo conseguir algo fundamental: tiempo.
“Tiempo, necesito
tiempo”, habría dicho “la maestra” Elba Esther Gordillo en la parte culminante
de la conversación tripartita que sostuvo con Fox y Calderón. “Denme
unas horas y yo me encargo”, señaló antes de dar por terminada la plática
telefónica.
La Gordillo
empieza entonces a activar la red telefónica
(incluyendo la vía satelital) que montó para “en caso de extrema
necesidad”. “La maestra” imparte órdenes a sus operadores repartidos en puntos
clave de la geografía electoral. La
orden es sencilla: modificar las actas.
La ausencia de representantes de la llamada
“Coalición por el bien de todos” en una parte estratégica de las casillas
electorales ayudó mucho. L@s periodistas
Gloria Leticia Díaz, y Daniel Lizárraga, del semanario mexicano Proceso (#1549. 9 julio
2006, “Las redes, un fracaso”) señalan cómo las llamadas “redes ciudadanas”
complicaron la participación de
la Coalición
en la vigilancia de las casillas,
además de la desconfianza de AMLO en la estructura del PRD y la compra-venta de
vigilantes: “De acuerdo con información oficial
del PRD, a esa organización paralela (se
refieren a las redes ciudadanas) se
destinó la mayor parte de los recursos, unos 300 millones de pesos, que fueron
administrados por (Alberto) Pérez Mendoza. Fue hasta una semana antes del 2 de
julio cuando López Obrador permitió que el PRD interviniera, distribuyendo las
listas de representantes de casilla a dirigentes locales para coordinar la
vigilancia durante los comicios. A pesar de que esta información ya era pública
en el IFE, en la casa de campaña se les negaba a militantes en prevención de que las listas fueran
“vendidas” al PRI o al PAN. Un perredista que recibió la lista de
representantes de casilla la medianoche del viernes 30 de junio, le confía a
Proceso que mientras a los militantes se les prohibió formar parte de la
estructura electoral, cuando él hizo el recorrido para coordinarse con los
encargados de la vigilancia de casillas, se encontró con que “en las fachadas
de sus casas unos tenían propaganda del PRI o del PAN, por ello el domingo tuvimos que implementar un operativo
para vigilar a nuestros representantes”. El 2 de julio, continúa, fue a buscar a los
representantes que no asistieron a las casillas, y éstos le dijeron que mientras el PRD les daba 200 pesos
por cuidar la elección, hubo quien les dio mil pesos por no acudir, La ausencia de
representantes de casilla en todo el país promedió casi el 30 %, lo cual
necesariamente debilitó las expectativas de voto de López Obrador, sobre todo
en el norte y el noreste del país, zonas originalmente asignadas a Manuel
Camacho Solís y Socorro Díaz. Según los
registros del IFE, la coalición aseguró que en Nuevo León cubriría 90.55% de
las casillas, pero en documentos internos del PRD —a los que este semanario
tuvo acceso— consta que sólo tuvieron presencia en alrededor de 31 %.” (subrayados míos).
Sí, “la maestra” sí había
hecho su tarea. En su poder estaba la
información detallada no sólo de la ubicación de casillas, composición del
electorado y sus posibles simpatías políticas; también quiénes estaban
como funcionarios y representantes en cada lugar. Es decir, sabía de “qué pie cojeaba” todo el
sistema electoral. Además había “colado”
incondicionales de ella en la estructura de vigilancia electoral de
la Coalición.
Así que ahí está la esencia del fraude. Un
nuevo recuento de votos revelaría la trampa de forma nítida y transparente: en
un buen número de casillas, lo que aparece en las actas no corresponde a los
votos que hay en las urnas.
La demanda de
la Coalición
por el bien de todos, y del movimiento ciudadano conducido por AMLO de “voto
por voto, casilla por casilla” no sólo fue legítima y correcta, también
apuntaba a develar dónde, cómo y por quién se había realizado el fraude. Y un “detallito” más: el nuevo conteo
revelaría que el ganador de las elecciones presidenciales de julio había sido,
y es, Andrés Manuel López Obrador.
Es ésa la razón por la cual tanto Calderón,
como el IFE, como los medios de comunicación cómplices en el fraude, y luego el
TRIFE, se negaron rotundamente a volver a realizar el conteo. El hacerlo hubiera significado la evidencia
del triunfo electoral de López Obrador, y hubiera hecho pública una larga lista
de delincuentes electorales (en la que aparecería en primer término el
presidente del IFE, Ugalde).
Aunque una parte del
cretinismo “ilustrado” del lopezobradorismo “compró” inmediatamente la versión de que había perdido la elección, y se lanzó
en Santa Cruzada a buscar a los
responsables de la derrota (algun@s de ell@s: Marcos, el EZLN, y
La Otra Campaña
),
la verdad es que:
a).- López Obrador ganó las elecciones
presidenciales el 2 de julio del 2006.
b).- La presidencia y el IFE le hicieron un
fraude.
c).- Algunos de los grandes medios de
comunicación manipularon todo el proceso.
d).- Las encuestas se hicieron para
engañarlos. Las encuestas no “miden” la opinión pública, sino que la “crean”.
e).- Sus
organismos partidarios y redes ciudadanas fueron ineficaces, se confrontaron
entre sí y algun@s se corrompieron.
3.- Otras
mentiras.- Durante los días posteriores a la elección, desde los ámbitos más
diversos y más encontrados, se trató de convertir una mentira en verdad: las
elecciones del 2 de julio del 2006 fueron las más concurridas y se abatió la
abstención. Pero no es sino una gran
falsedad (casi tan grande como la que afirma que Fecal ganó la elección). Desde 1994 la caída en la participación
electoral ha sido constante. Simplemente destaquemos tres cosas: mientras
que el padrón electoral tuvo un crecimiento -de 1994 al 2006- de 26 millones,
el número de votantes solamente creció en 6 millones, es decir solamente el 23 por ciento de los mexicanos
que se incorporaron al padrón electoral desde 94 votaron en el 2006. Por otro lado, la abstención pasó de 22 % en
1994, a
36 % en el 2000, y llegó cuando menos a
41.5 % en el 2006. Además, las votaciones a la
presidencia han ido a la baja: Zedillo sacó poco más de 1 millón más que Fox, y
arriba de 2 millones de votos más que los que le ponen a Calderón (siendo que
el padrón para la reciente elección era 76 por ciento más grande que el de
1994). La abstención real (incluyendo los votos anulados) fue de más de 30
millones de ciudadanos, y la suma de los votos que se le dan a Fecal y a AMLO
no alcanza esa cifra.
4.- ¿Por qué el
fraude?.- Entendido el cómo, dónde y quién realizó el fraude electoral, sigue
pendiente la respuesta al “¿por qué?”.
Si, como decimos l@s zapatistas, AMLO era la
“mejor” opción (“el menos malo” según los cretinos ilustrados) para darle
continuidad a la política neoliberal y hubiera concretado con legitimidad (y
hasta apoyo “crítico” de intelectuales) las privatizaciones del petróleo, la
electricidad y los recursos naturales (vía la coinversión);
Si la diferencia entre AMLO y Fecal no se ubicaba entre dos proyectos de Nación, en
tanto que ambos defendían las bases fundacionales del proyecto neoliberal (a
saber, Tratado de Libre Comercio, privatizaciones, un México maquilador,
autonomía del Banco de México, pago puntual de la deuda externa y de la
interna, México como punto de paso para los grandes mercados del mundo -la
propuesta lopezobradorista contemplaba el proyecto transítsmico,
el tren bala y terminar la carretera siglo XXI-);
Si tampoco
había diferencia en la relación que establecían entre la sociedad y la política
(a saber: el quehacer político es sólo de la clase política);
Si todo esto era así, ¿por qué entonces los de
arriba optaron por Calderón? Los presupuestos de esta pregunta no son
producto de nuestro “infantilismo radical”. Entrevistado por Elena Poniatowska, Andrés Manuel López Obrador la
respondía así:
E.P.:- Andrés Manuel, creo sinceramente que los empresarios no deberían
tenerte miedo, porque de llegar a
la Presidencia
no los afectarías -.
AMLO: -No, no lo haría. Se cerraron por la campaña del miedo, se
dejaron achatarrar y se creyeron toda la leyenda negra, y ahora se han metido
en un conflicto -.
E.P: -¿De llegar tú a
la
Presidencia
, les quitarías algo? -.
AMLO: -No, lo dije muchas veces en la
plaza pública; dije que yo no odio, que no es mi fuerte la venganza -.
E.P.:-¿Cómo es posible que no se den cuenta que ningún país puede salir
adelante con una inmensa masa sin capacidad adquisitiva? -
AMLO: -No se dan cuenta porque además no son capaces de entender que no se
puede lograr la gobernabilidad del país,
que no es posible garantizar la
tranquilidad, la paz social, la seguridad pública en un mar, un
océano de desigualdad, que no se va a lograr estabilidad política, social, económica, financiera, mientras siga
habiendo esta situación de injusticia, de abandono, de atraso, de pobreza para
la mayoría de la gente. Son muy atrasados, muy retrógradas -.
En resumen, López Obrador les ofrecía a los capitalistas tres cosas
fundamentales:
a).- El ascenso de un gobierno que no se apropiara
de una parte tan grande del excedente social. La corrupción seguiría, pero con niveles de autocontrol mucho más
desarrollados (y con menos exposición a las cámaras de video).
b).- La capacidad de control social que sería la
base y garantía de la inversión de capital. Un ejemplo: la idea del transítsmico existía desde la época en que el llamado “Plan Puebla Panamá” era un papel que
rodaba, de oficina en oficina y de universidad en universidad. Desde luego la realización de ese proyecto
(que busca rediseñar la geografía nacional por medio de un corrimiento de las
fronteras), no pudo ser implementada ni por el PRI ni por el PAN. AMLO estaba confiado en que tendría el
consenso social para llevar a cabo este proyecto (que, no está por demás
decirlo, arrasaría con las poblaciones indígenas de la región).
c).- La
reconstrucción del poder estatal, lo que permitiría la reconformación de la
clase política de modo que ya no pensara sólo en su interés personal, sino
que fuera el instrumento para construir un proyecto a más largo plazo, siempre
en los marcos del neoliberalismo.
Es decir, AMLO les prometió un Estado fuerte,
gobernabilidad, tranquilidad, paz social, seguridad pública y estabilidad. O sea lo que necesita el capital para
prosperar.
¿Por qué entonces los grandes propietarios no
“agarraron” la oferta de López Obrador?
“Se
dejaron achatarrar y se creyeron toda la leyenda negra”, responde AMLO
(bueno, los grandes empresarios no fueron los únicos que se creyeron “la leyenda negra” de que López Obrador
era de izquierda; también algunas organizaciones políticas de izquierda,
organizaciones sociales e intelectuales).
Sí, AMLO tiene razón en su respuesta: fue
porque se creyeron que era de izquierda… pero anticapitalista Pero no sólo por eso. Aquí avanzamos “otros” intentos de respuesta,
siempre según nuestro pensamiento como zapatistas:
Primero.- El negocio del Poder. La
política en el México de arriba deja muchas ganancias (sólo hay que invertir en
un partido político), y el proceso de privatización de las dos perlas del viejo
Estado mexicano (el petróleo y la electricidad), dejará una millonada para los
que la autoricen. Si se dice que
solamente PEMEX cuesta 250 mil millones
de dólares, podremos entender lo que se embolsará el que administre la
venta. Así, la lucha por la presidencia
es, sobre todo, la lucha por un negocio muy lucrativo.
Segundo.- El poder real del Narcotráfico. Las privatizaciones no son el único negocio para los políticos
(presidente, secretarios de Estado, gobernadores, presidentes municipales,
diputados y senadores), también está lo que se conoce como “administración del
narcotráfico” que consiste en favorecer a uno de los cárteles. En la
“era” Fox, se puede decir que el cartel del Chapo Guzmán fue el consentido del
sexenio. Toda la estructura del Estado: ejército, policía federal, sistema
judicial (con jueces y directores de penales incluidos), fue puesta al servicio de este cartel en su
lucha contra los otros. Esta relación fue establecida no sólo por este
grupo, sino que lograron incorporar a
sectores perredistas que, habiendo ganado gubernaturas, inmediatamente entraron
al aro de la negociación con ese cartel, tal es el caso de los gobernadores de
Michoacán y de Guerrero. De esta
manera, mucho más que en la época del PRI, la
clase política forma parte del crimen organizado.
La Presidencia
de
la República
vale
también, pues, porque cuando un grupo político llega al Poder que “administra”
el aparato judicial, llega también de la mano de alguno de los cárteles de la
droga.
Pero, a pesar de las ventajas que les prometió
AMLO a los dueños del dinero, al final la decisión no se inclinó por la opción que se estaba imponiendo en toda
América Latina (con el paso de los proyectos neoliberales a las manos de
gobiernos de “izquierda” que garantizan la “lubricación” de la barbarie
capitalista). La estrechez de mira de la mayoría de la clase política, y de lo
principal de la burguesía asociada, los llevó a elegir el conocido sendero de
lo ya experimentado, provocando así la peor crisis de dominio de los últimos
años. Muy arriba, entre los que
mandan realmente, se decidió imponer a Calderón sin importar lo que se vendría
encima.
5.-
Los partidos políticos.- El 2 de julio demostró que los partidos políticos han dejado de existir, ya sea por el proceso de
asimilación de la clase política al crimen organizado, ya sea por que no son
más que el paraguas electoral de tal o cual caudillo, o de tal o cual dueño
de franquicia. En las fuerzas políticas
de arriba no existen ya ninguna de las características de lo que eran los
partidos políticos. Ahora difícilmente son algo más que el “cóctel” donde se
mezclan empresarios corruptos y criminales con o sin cuello blanco. ¿El programa, los principios, los
estatutos? ¡Vamos!, eso es para radicales infantiles y “ultras”.
Pero la crisis no se quedó en el terreno de
las instituciones sino que llegó al sostén de las pamplinas de la democracia
“moderna”: la democracia representativa, es decir, la democracia burguesa. La
crisis del Estado nacional va ya de la mano de la crisis de la democracia
representativa y con ella, de la de los partidos políticos.
Pero veamos cómo quedan las diferentes
opciones políticas de arriba:
PRI.- En el lado del PRI, se trabajó
bajo la ilusión de que su viejo voto corporativo iba a expresarse en las urnas
el 2 de julio. Sus triunfos electorales
en las elecciones estatales del 2005 le permitieron trabajar la variable de
que, más allá de las encuestas y de lo repulsivo de la candidatura de Madrazo,
su voto duro les permitiría ganar la presidencia. Pero les faltó tomar en cuenta a “la maestra”
Elba Esther Gordillo.
Por otro
lado, el desgaste de la vieja estructura corporativa del PRI es más profundo de
lo que suponían. Las viejas centrales obreras, cada vez más
disminuidas y cada vez más inoperantes, se dividieron cuando la dirección de
la Confederación
Revolucionaria
de Obreros y Campesinos (CROC) decidió apoyar
a AMLO. De esta manera el PRI, y con él
toda esa vieja estructura corporativa, entra en una profunda crisis sin que en
su lugar se hayan creado nuevas estructuras de control burocrático. Las nuevas centrales como
la Unión Nacional
de Trabajadores (UNT), de vieja
extracción priísta, decidió apoyar a AMLO con la convicción y la promesa de
constituirse como el nuevo organismo de control burocrático. Se ofrece así el surgimiento de un nuevo tipo de corporativismo, bajo la
ideología de la “nueva cultura laboral”, muy vinculado a los patrones. Esta situación en el PRI marca una de las
características esenciales de la presente crisis: los viejos mecanismos de
control no tan sólo son inoperantes sino, sobre todo, son onerosos. Tantos años de dominación priísta provocan un
doble efecto: primero, que el PRI sea incapaz de regenerarse; y, segundo, que
el PRI se convierta en el “ideal” a alcanzar como partido de Estado. Por eso, tanto en el PAN, como en el PRD y
los partidos “bonsái”, abundan los “expriístas”.
PAN.- En el Partido Acción Nacional se le dieron las últimas paletadas de
tierra a la tumba que les abrió Vicente Fox. El partido sólo fue una pantalla que le
sirvió a la presidencia (para ser más precisos: a Martha Sahagún), para
implementar el fraude, no tan sólo el del 2 de julio, sino el de todo el
proceso electoral previo: la relación con las casas encuestadoras; la alianza
con los medios masivos de comunicación; la organización de todo un equipo de
empresarios y de organismos empresariales para llevar a cabo una guerra
mediática contra AMLO; la alianza (que luego sería una relación de
subordinación) con Elba Esther Gordillo; la obtención de recursos producto de
la protección, en este sexenio, al cartel de la droga del Chapo Guzmán; etc.
El PAN
sufrió un proceso de transformación definitiva: el viejo partido democrático-conservador, que jugó un cierto papel en
la lucha en contra del sistema de partido único dejó de existir de manera
definitiva. Si el PAN ya había sido
bastante golpeado con la llegada de los “bárbaros del norte”, este proceso se
agudizó con la llegada de “la pareja presidencial”. Este hecho hizo que el PAN perdiera toda identidad y se convirtiera en un PRI azulado,
en especial en lo que se refiere a la utilización
patrimonial del aparato del Estado en su beneficio, los vínculos con el crimen
organizado, y la habilitación de funcionarios que cobran por no hacer su
trabajo (las semejanzas entre Luis H. Álvarez, “comisionado de paz”
foxista, y Emilio Rabasa, que lo fue de Zedillo, son más de una).
En paralelo una organización secreta de ultra
derecha: “el Yunque”, ha tomado el control de la dirigencia de ese
partido. Si bien es claro el carácter
fascista de esta organización, es indudable que la derecha no es una e
indivisible (véanse los libros que sobre esta organización clandestina ha
escrito el periodista Álvaro Delgado). La candidata presidencial del Yunque era, primero, Martha Sahagún;
después fue Santiago Creel. El triunfo
de Fecal en la disputa por la candidatura panista, obligó al Yunque a
reacomodarse y ahora puja por tener con Fecal los mismos privilegios que tuvo
con Fox.
Hasta ahora, el PAN ha sido incapaz de encontrar
los mecanismos para construir una forma de dominación social estable y a largo
plazo (que es lo que necesita el capital para “invertir”). Si los panistas no tienen la menor idea de lo
que es una política de masas, el equipo de Fecal está peor aún. Por eso, Elba
Esther Gordillo será la nueva ideóloga-operadora-dirigente. Sí, una priísta dirigirá, en los hechos, al
PAN.
Los partidos enanos.- El PANAL y el
PASC fueron dos partidos hechos a modo para la coyuntura electoral. Su actuación evidencia el verdadero objetivo
de la actual ley electoral: el mismo
poder decide quienes serán sus “rivales”. No existe en el terreno de la legalidad realmente existente, ninguna
posibilidad de crear un partido político auténtico que entre a la disputa
política con independencia y autonomía. La vía electoral es ahora una ruta cerrada para la lucha honesta.
PRD-PT-Convergencia.- Hasta antes del 2
de julio,
la
Coalición
por el bien de todos se regodeó en el triunfo… sin
tenerlo todavía. Los intelectuales que
hoy dan gritos histéricos por la llegada de la ultraderecha al gobierno, se
limitaron a repetirnos la consigna de “sonríe,
vamos a ganar”, y es público que el día 1 de julio, el equipo lopezobradorista ya se repartía los
“huesos”. Pero después hablaremos más
sobre
la Coalición
,
el movimiento de resistencia al fraude y
la CND
lopezobradorista.
6.- ¿Y abajo?.- Bueno, abajo
es otra cosa…
(Continuará…)
Por el Comité Clandestino
Revolucionario Indígena-Comandancia General del
Ejército Zapatista de Liberación
Nacional.
Comisión Sexta.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Septiembre del 2006.
L@s
zapatistas y
la Otra
:
los peatones de la historia. IV).
Cuarta Parte: Dos
peatones en caminos distintos…
y con destinos diferentes.
1.-
Los “modos” de un dirigente.- El
rechazo de la “pareja presidencial” hacia López Obrador fue creciendo a la par
de la candidatura del tabasqueño. Con sus conferencias mañaneras (y la amplia
cobertura que le brindaban los grandes medios de comunicación –hoy enemigos
declarados del perredista-), el jefe de gobierno de
la Ciudad
de México le iba
marcando la agenda a Los Pinos… y al resto de la clase política. Aunque uno
estuviera en el rincón más apartado del país, sabía lo que había dicho Fox
(bueno, cuando lograba articular algo comprensible), lo que había dicho AMLO,
y, a lo largo del día, cómo se pronunciaba el resto del elenco de la política
mexicana sobre lo dicho… por el gobernante del DF. Para Fox eso no parecía
representar mayor problema… por un tiempo. En un programa televisivo, López
Obrador se decía desconcertado por la repentina animadversión del “señor
presidente” (recuerden aquello de “hay que cuidar la investidura
presidencial”). “Si era mi amigo, no sé qué le pasó”, dijo entonces
AMLO. Bueno, lo que pasó es que la “investidura presidencial” era ya de una
pareja: la formada por Vicente Fox y Martha Sahagún. Y “la señora Martha”, como
le dice su marido, quería y quiere ser, no la señora del presidente, sino “la
señora presidenta”.
Si
suena a nombre de obra de teatro, no es accidental. En la comedia que se
representaba día a día en Los Pinos, la señora Sahagún tenía siempre el papel
estelar (aunque no siempre el más afortunado, no hay que ser exigentes). Doña
Martha arrancó su larga, y por ahora, truncada carrera a la silla presidencial
desde muy temprano. Precisamente cuando sólo López Obrador aparecía en el
escenario como el más fuerte aspirante. Pero, mientras se iba deshaciendo de
los personajes incómodos (para ella) del gabinete y del círculo cercano a Fox,
Martha veía con desesperación que AMLO se mantenía. No se necesitaba mucho seso
(y de por sí no lo tienen) para darse cuenta de quién sería el rival de la
señora Martha en caso de que ella fuera la candidata de Acción Nacional.
La maniobra de los “videoescándalos”
fue el primer indicio de un combate en serio para tratar de sacar a AMLO de la
carrera presidencial. El combate pasó a la categoría de batalla con el intento
de desafuero. Si en los videos se veía la mano del gobierno de Fox, en lo del
desafuero el descaro fue total. Una movilización ciudadana creciente (que López
Obrador desactivó) le propinó a Fox una derrota aplastante. Pero en política no
hay batallas finales.
Mientras
tanto, López Obrador se iba construyendo una candidatura, es decir, una imagen.
Claro que para lograrla no bastaba el balcón privilegiado del gobierno de
la Ciudad
de México, en el PRD
seguía pesando todavía mucho la figura de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Pero el gobierno del DF no era sólo la
posibilidad de acceder a los reflectores mediáticos, también era dinero, mucho
dinero. Y esa tonada tiene mucho “rating” entre la clase política en su
conjunto, y ni se diga en la dirección perredista. Con discreta habilidad,
AMLO se fue “ganando” las simpatías (y el control) del aparato del Partido de
la Revolución
Democrática
… y de un
importante sector de intelectuales, artistas y científicos. Para el
primero, presupuesto. Para los segundos, interlocución y atenciones especiales.
En
resumen, todo iba bien.
Fue
entonces que algunos medios informativos soltaron un anzuelo que el lopezobradorismo se tragó con singular
alegría: las primeras encuestas. Como en ellas aparecía con una escandalosa
ventaja sobre el resto de los suspirantes, AMLO les dio credibilidad y las
avaló. Consentido y adulado por la prensa en ese entonces, López Obrador olvidó una ley básica del pantanoso terreno de los
medios: lo fugaz e instantáneo. Los medios hacen héroes (“y heroínas”,
agrega Martita entusiasmada –si el diminutivo lleva “h”, ahí les encargo-) y villanos (“y villanas”,
completa Elba Esther Gordillo) no sólo en las telenovelas, también en el
escenario político. Pero como l@s hacen, l@s deshacen. El “maduro”, “prudente” y “responsable” jefe de gobierno de un
principio, se convertiría después en el político “irresponsable”, “mesiánico” y
“provocador”; y las encuestas que lo daban arriba, después lo pondrían abajo.
En
la movilización contra el desafuero, se vio el primer indicador del “modo” de
López Obrador. Aunque era evidente que no pocos de los que se movilizaron lo
hacían contra la injusticia, y no porque lo apoyaran, AMLO usó ese movimiento
para arrancar en forma abierta su carrera a la presidencia de México. Cuando la movilización se empezaba a
convertir en movimiento (en algunos grupos empezó la inquietud de plantear
problemas profundos como el lugar de la ciencia, el arte, la cultura, y, sobre
todo, el del quehacer político) y el gobierno de Fox reculó, López Obrador
mandó a la gente a su casa.
El
objetivo: detener el desafuero y poner a AMLO en la parte más alta de la ola,
se había conseguido y él se había comprometido a detener las movilizaciones.
Así lo hizo.
El mensaje de López Obrador hacia el
resto de la clase política (de la que él forma parte, no olvidarlo) y los
señores (y señoras) del dinero había sido claro: “tengo no sólo la capacidad de
convocar a una gran movilización, también de dirigirla, controlarla,
dosificarla… y detenerla”.
2.-
L@s intelectuales de AMLO.- En una
parte del medio intelectual progresista empezó, desde entonces, a surgir lo que
conocemos como el lopezobradorismo ilustrado. Esta tendencia
iniciaría la construcción de una nueva clasificación para ubicar a quienes se
movían o se asomaran al México político; el cual, a saber, se divide en dos:
los buenos (los que están con AMLO –o sea los “simpáticos” y “populares”-) y
los malos (los que no están con AMLO –o sea los “envidiosos”, según Elenita-).
Cualquier crítica o cuestionamiento a López Obrador, así fuera tibio y quedo,
era catalogado como un complot de la reacción, de Carlos Salinas de Gortari, de
las fuerzas oscuras de la ultraderecha, del Yunque, de un conservadurismo
embozado. Cuando ahora son un poco “tolerantes”, las críticas al lopezobradorismo se tachan de “sectarias”, “marginales”, “ultras”, “infantiles”.
Con
un empecinamiento digno de mejor causa, este sector fue construyendo un
pensamiento sectario, intolerante, déspota y ruin. Y lo hizo con tal eficacia
que este pensamiento es el que guió a “los espejos” intelectuales de López
Obrador en la campaña electoral, después en el movimiento de resistencia al
fraude y, ahora, en
la CND
de AMLO.
Cuando
el periódico mexicano
La
Jornada
, cabeceó una de sus ediciones de agosto del 2005 (en
ocasión de la primera reunión preparatoria de
La Otra
): “o están con nosotros o están en contra de nosotros” (algo
así), se equivocó y no. La frase no fue dicha por Marcos. Pero fue y es dicha
desde entonces por el lopezobradorismo
ilustrado.
Este
pensamiento (que empezó a consolidarse al pasar por alto el apoyo del PRD a la
contrarreforma indígena) alentaría el cerrar ojos y oídos cuando los perredistas de Zinacantán, en Los Altos de Chiapas, atacaron
a bases de apoyo zapatistas; y permitiría que los asesinatos de la defensora de
los derechos humanos, Digna Ochoa y Plácido, así como el del joven estudiante
Pável González, fueran manejados por el gobierno perredista del DF con una
ruindad que luego se convertiría en rutina. En los casos de Digna y Pável,
frente al crimen agregado de humillar la muerte de luchador@s sociales, voces honestas guardaron silencio… “para no
hacerle el juego a la derecha”. El lopezobradorismo ilustrado tuvo
entonces su primer triunfo, ilegítimo como todos los que ha obtenido hasta
ahora.
Si los simpatizantes, militantes y
directivos del PRD, este sector de
intelectuales y el mismo AMLO, guardaron
entonces silencio, era de esperar que nada dijeran cuando los asesinos de militantes perredistas ocuparan candidaturas bajo la bandera amarillo y negra.
Así
fue.
Cuando alguien calla ante algo así,
calla ante lo que sea. El fantasma
del “innombrable”, Carlos Salinas de Gortari, acechaba por todas partes y todo
se valía para enfrentarlo. Todo, hasta reciclar a los salinistas
discontinuados… en el PRD y en el círculo cercano a López Obrador.
Con
esa modalidad autóctona del “pensamiento único”, vino un nuevo sistema de
evaluación, una nueva balanza para medir: una misma cosa tenía una valoración
diferente dependiendo quién la hiciera o propusiera. Si la hacía o proponía
AMLO o un@ de sus simpatizantes, entonces el acto o proyecto adquiría todas las
virtudes imaginables; pero si era alguien que criticara a López Obrador,
entonces era un proyecto de las “fuerzas oscuras” de la ultraderecha.
Cuando señalamos (en “
La Imposible Geometría
del Poder”) que el proyecto de AMLO era salinista, l@s intelectuales pusieron
el grito en el cielo (todavía
están allá arriba, histéric@s), pero cuando el encargado del plan económico lopezobradorista (el señor Ramírez de
la O
,
asesor de política económica –y, para algunos, el que sería el secretario de
Haciendo si AMLO llegaba a la presidencia-) declaró, unos días antes de las
elecciones, que su propuesta era el
“liberalismo social”, similar al de Carlos Salinas de Gortari, es@s
intelectuales voltearon para otro lado.
A
todo esto, la derecha realmente existente seguía tan campante. Algunos de sus
pensamientos y propuestas estaban ya en el entorno perredista: el “malvado” (y
malogrado) Plan Puebla Panamá de
Vicente Fox encontraría su “purificación” en el Proyecto Transítsmico de
AMLO; la aprobación de la llamada “ley Televisa” por la bancada perredista en
la cámara baja fue otro “error táctico”; las leyes menores y reglamentos,
aprobadas también por ese partido, que le dieron legalidad al despojo de
tierras indias no eran “tan graves”; la relación promiscua entre López Obrador
y el empresario Carlos Slim era “política de altura”; la privatización del
Centro Histórico de
la Ciudad
de México era “modernidad”; la colosal inversión en un segundo piso del
periférico que comunica con una de las zonas más ricas del DF, al mismo tiempo
que bajaba la inversión en transporte público, era un ejemplo de “buen
gobierno” (y no una omisión en aquello de “primero los pobres”); el golpeteo al
movimiento urbano popular era “poner orden”… y el caudillismo que se gestaba y
cultivaba era… “el surgimiento de un nuevo liderazgo”.
Sin ningún indicio siquiera de que lo
fuera, se decretó que López Obrador era de izquierda porque… porque… bueno, porque él lo dijo (bueno, a
veces, a veces no, depende de a quién se lo dijera).
En el calendario se llegó al 3 y 4 de
mayo, y la muerte y el dolor llegaron a San Salvador Atenco y Texcoco, en el Estado de México. Las encuestas dijeron que
había que apoyar la represión o quedarse callados. Fecal dijo que bien,
que magnífico, que eso era lo que había qué hacer. Igual un Madrazo cada vez
más débil. Por el lado de la “izquierda”, la
bancada perredista en el congreso mexiquense aplaudió la actuación de la
policía y apoyó a Peña Nieto. Por su parte, López Obrador… guardó silencio.
Atenco sería útil si servía para influir en las elecciones, pero las
“mediciones” en los medios señalaron que no. El lopezobradorismo ilustrado se quejó levemente, sin convicción alguna, y a lo que sigue.
Se
olvidó también que, durante todo el trayecto de su candidatura, AMLO se esforzó
por ser agradable al sector empresarial. Si se revisan los discursos y
declaraciones de su precampaña y campaña electoral, no tienen nada que ver con
los que ha emitido después del 2 de julio. Una y otra vez les insistía a los
políticos: “no va a haber venganza”. Y al sector empresarial le decía,
textualmente: “no me tengan miedo”. Es decir: “no voy a afectar sus
propiedades, ni sus niveles de ganancia, ni los usos y costumbres de la
clase política”.
Para
no ver eso, se necesitaba una miopía muy grave. Pero para verlo y luego
quedarse callado, se necesitaba un cinismo que no dejará de asombrarnos.
Tiempo
después, ya en la movilización contra el fraude, López Obrador dijo, en el
Zócalo de
la Ciudad
de México, que con el triunfo de Juan Sabines en Chiapas se había detenido ¡el
avance de la derecha! Que AMLO promoviera la balanza ésa que “purifica” (y hace
de izquierda) a quienes lo apoyan, vaya y pase, después de todo él la creó.
Pero que el lopezobradorismo ilustrado aplaudiera entusiasmado una
estupidez de esa envergadura, era incomprensible… o una muestra palpable del
grado de cretinismo alcanzado. El “detener el avance de la derecha en Chiapas”
había significado reciclar al Croquetas Albores y al finquero autor de aquella
famosa frase de “en Chiapas vale más un pollo que un indio” (Constantino
Kanter). Quien se traga eso, se traga todo. Y si algo abunda en el lopezbradorismo ilustrado, son las ruedas de molino de ese tamaño.
En este “sano” ambiente de discusión
y “alto” nivel de análisis, se llegó al primer día de julio con el lopezbradorismo
ilustrado enarbolando no un programa progresista de participación ciudadana (es decir, pelearle a los partidos
el terreno del quehacer político), o una
propuesta novedosa en el arte, la cultura y las ciencias, sino una consigna
llena de soberbia y altanería: “sonríe, vamos a ganar”. No, no
llamaron a detener a la derecha (claro, ahora van a decir que sí lo hicieron).
Llamaron a prepararse a celebrar el triunfo (eso sí, con mesura y madurez).
¡Ah! Iba a ser todo tan fácil, tan
sin movilizaciones, tan sin represión, tan sin choques, tan sin confrontaciones
políticas e ideológicas, tan sin debate, tan sin pugnas internas, tan en paz,
tan en calma, tan estable, tan equilibrado, tan sin radicalismo, tan sin fuga
de capitales, tan sin caída en
la
Bolsa
de Valores, tan sin presiones internacionales, tan sin
que nadie se diera cuenta, tan sin lucha de clases, tan- tan.
¿La
represión? Bueno, para padecerla estaba
La Otra Campaña
,
Atenco, l@s, es@s sí, “nac@s” y “vulgares”. Y nada de bloqueos de calles
principales, así fuera por la legítima demanda de la libertad y la justicia
para l@s pres@s de Atenco. Cuando
La Otra
bloqueó calles en
solidaridad con nuestr@s compañer@s, la policía del DF arremetió para
“garantizar el libre tránsito”. Decenas de jóven@s, estudiantes de
la ENAH
y del CCH Sur en su
mayoría, fueron golpeados y gaseados en el periférico sur, y fueron perseguidos
hasta dentro mismo de las instalaciones de
la Escuela Nacional
de Antropología e Historia.
El lopezobradorismo ilustrado dijo que bien, que bravo, que la
calle, que los autos, que el bando número 13 (expedido por AMLO cuando fue jefe
de gobierno), que la libre circulación,
que los “ultras”, que el orden, que la estabilidad. Después de todo, eran
sólo un@s chamac@s (y probablemente no votarían o ni siquiera tenían credencial
de elector). O sea que, como dirían Alaska y Thalía, “a quién le importa”.
Tiempo
después, la movilización en contra del
fraude bloqueó, haciendo uso del legítimo derecho a la libre expresión, la
avenida Reforma (creo que así se llama). Cuando
los empresarios y la “gente bien” protestaron (pese a los apoyos fiscales) y pidieron la cabeza del jefe de gobierno
del DF, Elenita Poniatowska entrevistó al asediado Alejandro Encinas. Él declaró que debía respetar y proteger la
libertad de manifestación.
Tal
vez conmovida por los sufrimientos de Encinas, Elenita “olvidó” preguntarle por
qué las libertades valían y eran respetadas cuando se trataba de los
simpatizantes de AMLO y no cuando se trataba de
La Otra
, o del movimiento de
rechazados de educación superior, o de los movimientos que recurren a esas
acciones para hacerse ver y escuchar. En el “olvido” de entrevistado y
entrevistadora se escuchó claramente: “hay
una ley para un@s (l@s que están conmigo) y otra para l@s otr@s (quienes no me
apoyan-siguen-obedecen)”.
Pero
la noche del 1 de julio, el lopezbradorismo ilustrado soñó que, con sólo
acudir a una urna, el país cambiaría. Y ell@s soportarían con modestia, faltaba
más, las muestras de agradecimiento del pobrerío (“mira mija, ahí va el
doctor, él le dio clases al señor presidente y a su hijo; y allá van ésos que
vimos en el templete, salúdalos porque son los que dirigieron nuestra
liberación”), de los indios (de l@s zapatistas no, porque es sabido que son
un@s desagradecid@s), de los obreros, de los campesinos, de las mujeres, de l@s
jóven@s, de l@s ancian@s, de México pues. Y en el extranjero habría
conferencias y mesas redondas. Y el lopezobradorismo ilustrado, eso sí,
con modestia y mesura, contaría lo que hizo por México… manque sólo hayan
estado arriba del estrado.
Pero
llegó el 2 de julio y, con él,
la Gordillo. Y
con ella,… el fraude.
3.-
La movilización contra el fraude.- Pero, después del desconcierto inicial y de que ya estaba listo el cadalso para
aniquilar a Marcos, al EZLN, a
La Otra Campaña
, y a quienes se resistían a ser
“purificados”, est@s intelectuales se dieron cuenta de que pasó lo que pasó.
AMLO demostró, una vez más, que es más intuitivo e inteligente que el lopezobradorismo
ilustrado. Supo medir bien que una movilización en contra del fraude
dependía de lo que él dijera e hiciera,… y dijo e hizo. Se levantó entonces una
movilización popular, auténtica, legítima y justa: la movilización contra el
fraude y, por consiguiente, contra la imposición de Felipe Calderón.
Se
ha dicho que la movilización no fue ni es lo que se dice. Se habla de acarreos,
de la descarada e impertinente intromisión del gobierno del DF y de la
estructura del PRD, de que no eran ni son tantos como dicen que son. Puede ser.
Lo que no tiene duda, al menos para nosotr@s l@s zapatistas, es que había y hay
ahí, en esa movilización, personas
honestas que estuvieron y están ahí por convicción y principios. Ellas merecen
y tienen nuestro respeto, pero su camino lleva a un lado al que nosotr@s no
queremos ir.
No compartimos con ell@s ni el camino
ni el destino.
Y nuestra forma de respetarl@s es no
meternos en su movilización, ni para disputarle a AMLO el liderazgo
indiscutible que ahí tiene, ni para sabotear, ni por oportunismo, ni para
“desengañar” a las masas (que son
algunos de los argumentos y razones de organizaciones y grupos para estar ahí,
aunque no están de acuerdo en la conducción de la movilización).
Las
personas honestas que hay ahí, lo sabemos, piensan que
es posible que la movilización se convierta en movimiento (con
la CND
), y que no dependa de un
líder y de la estructura de control que se impuso a l@s convencionistas. Puede
ser. Nosotr@s pensamos que no, y además pensamos que no sería ético “montarnos”
o “aprovecharnos” de una movilización por la que no hemos hecho nada, como no
sea mantener un escepticismo crítico.
Ahora
bien, sobre la movilización contra el fraude y el intento de convertirlo en
movimiento con
la CND
,
decimos lo siguiente:
1.- La “conciencia” de AMLO respecto a la
ilegitimidad de las instituciones aparece porque se desconoció su triunfo con
un fraude. Otra cosa sería si se hubiera reconocido que ganó la
presidencia.
2.-
La Convención Nacional
Democrática no estaba en el pensamiento lopezobradorista al arranque de su movilización. Si así hubiera sido,
el plantón se hubiera aprovechado para analizar, discutir y debatir las
diferentes propuestas que luego se votaron por aclamación el 16 de septiembre
del 2006.
La CND
fue y
es una forma de darle salida al plantón, y una forma legítima de empezar a
construir un movimiento para llegar a la presidencia en el 2012… o antes,
si se consigue la caída de Fecal.
3.- En
la CND
se impuso una dirección que, más que conducir
el movimiento, se propone controlarlo. No hay ahí el mínimo germen de
participación democrática en las discusiones y en la toma de decisiones, mucho
menos de autoorganización. Esa dirección tiene sus propios intereses y
compromisos (aunque
la CND
acordó el boicot a algunas empresas y productos, algunos de sus dirigentes
declararon que no lo cumplirían -véase lo que Federico Arreola escribió en
Milenio Diario, al día siguiente de
la
CND-
).
4.- El movimiento en formación del lopezobradorismo no apunta a una crisis de las instituciones (las que fraguaron y
perpetraron el fraude). Si así fuera, se
hubiera decidido que ninguno aceptara los cargos que obtuvo en las elecciones,
lo que sí hubiera provocado una ruptura difícil de manejar.
La CND
no apunta hacia su autonomía e
independencia. Por el contrario, sigue sujeta a la vieja clase política (hoy
convertida a la “izquierda”).
5.- La mayoría, no tod@s, de quienes están
en la dirección de
la CND
brillan por su corrupción, oportunismo y tendencia a la transa.
Si, por un lado, se mandan “al diablo” las instituciones fraudulentas, por
el otro se participa (dineros incluidos) en ellas. Las negociaciones están a la
orden del día y faltan por venir algunas importantes: el presupuesto federal y
el de
la Ciudad
de México.
6.-
El lopezobradorismo ilustrado está dirigiendo sus ataques ahora hacia sí
mismo, hacia quienes sí apoyaron a AMLO pero ahora lo critican. Las
descalificaciones internas y purgas irán creciendo.
7.- La movilización tuvo y tiene destellos y
brillos indudables: por ejemplo, la creatividad e ingenio en las acciones de
denuncia contra algunas de las empresas cómplices del fraude (bancos, Wall
Mart, etcétera); la participación convencida de gente de abajo; la justa y
legítima rabia en contra de la prepotencia del PAN y del gobierno de Fox, así
como contra el insultante desprecio que
algunos medios de comunicación electrónica (Televisa, TV Azteca y las grandes
cadenas radiales) dispensan a quienes participaron y participan en la
movilización.
4.-
Abajo… Y, mientras tanto, en el
México de abajo…
La
gente honesta.- Abajo se encuentra la mayor parte de los que se
movilizaron en contra del fraude electoral. Los que querían que AMLO fuera presidente porque ellos votaron por él
y ganaron. Los que defienden el derecho a elegir democráticamente al gobierno.
Los que no querían que se repitiera otro 1988. Los que tenían, y tienen, una sana desconfianza de los
aparatos partidarios de
la Coalición. Los
que retan al poder existente y quieren que cambie
el sistema neoliberal que ha estado rompiendo el tejido social y hundiendo al
país.
Oaxaca.- El abajo también irrumpió en
Oaxaca y tomó forma y camino con
la Asamblea Popular
de los Pueblos de Oaxaca (APPO). La
capacidad de veto de ese movimiento ha sido digna de tomarse en cuenta. No
importa si los que ahí participan, votaron o no (o si lo hicieron por
la Coalición
o
cualquier otra fuerza partidaria). Eso no es lo trascendental, sino que tienen una confianza en sus fuerzas que va
más allá de sus dirigentes y de las coyunturas. Esa confianza les ha permitido,
hasta ahora, decidir por sí mismos sus tácticas sin ceder a las presiones
externas y a los consejos de las “buenas conciencias”. Como EZLN apoyamos este movimiento y tratamos de ver y aprender a
través de l@s compañer@s de
La
Otra
que ahí luchan. Nuestro
apoyo no va más allá por dos razones: una es que es un movimiento de por sí
complejo, un apoyo más directo podría provocar “ruido”, confusión y recelos; la
otra es que varias veces el movimiento del pueblo oaxaqueño ha sido acusado de
tener ligas con grupos armados, nuestra presencia directa haría crecer la
campaña mediática que ya tienen en contra.
L@s
Otr@s.- Y fuera de los dimes y
diretes de la política de arriba, otra
rebeldía se ha venido construyendo en lo más profundo de la sociedad: en los
pueblos indios, entre los jóvenes maltratados por el poder (incluido el del
PRD), entre los trabajadores de las
maquilas, en l@s trabajador@s sexuales, entre las mujeres insumisas que
viven con la angustia de que sus maridos emigraron hacia el norte, en las organizaciones políticas de izquierda
que están convencidas que existe algo más allá del capital y de la democracia
representativa, entre tod@s es@s que componen
La Otra Campaña
,
que en todo el país existen, y que se están organizando e inventando otra forma
de hacer política y de relacionarse con sus iguales-diferentes.
La Otra Campaña
no es lo que ha salido en los medios de
comunicación, tampoco lo que algunos de sus participantes dicen de ella, bueno
ni siquiera lo que
la
Comisión Sexta
del EZLN ha comentado de su andar. Es mucho
más que todo eso. Es un torrente que
sigue abajo, que todavía no se expresa del todo, que existe y se reproduce en
el sótano de México.
Pero también abajo, existen millones,
la mayoría, que no votaron. Que no creen en las elecciones (muchos de ellos, como nosotr@s l@s zapatistas,
nunca han votado por convicción). Los
que forman parte del México despreciado y humillado (y ahora el lopezobradorismo
ilustrado los quiere despreciar y humillar más, achacándoles una supuesta
derrota). Muchos de ellos son parte del México de los pueblos indios, que
hace solamente unos años eran elogiados por su voluntad de lucha y resistencia.
Con
éstos últimos, con l@s que no miran hacia arriba, estamos l@s zapatist@s. Y
pensamos que es con ell@s que debe estar
La Otra Campaña.
Porque
algun@s de abajo, quienes estamos en
La
Otra
, ya identificamos nuestro
dolor y al enemigo que lo causa: el capitalismo.
Y
sabemos ya dos cosas centrales: Una, que para
librar esa lucha se requiere de la construcción de un movimiento social-político
autónomo e independiente. Y la otra, que arriba no hay solución de fondo ni
para los problemas económicos y sociales que aquejan al pueblo de México, ni
tampoco frente al secuestro que la clase
política ha ejercido en contra de la participación y organización del pueblo.
Nosotr@s,
l@s zapatistas del EZLN, desde hace un año optamos por impulsar un movimiento nacional anticapitalista, y
de abajo a la izquierda, que pasara por encima de la coyuntura electoral -en el
que se podía estar independientemente de lo que cada quien decidiera sobre las
elecciones-. Ahora hemos visto y aprendido muchas cosas. De los de arriba,
de
La Otra
, de
nosotr@s mism@s.
Pensamos
que, se esté de acuerdo o no en la legitimidad o popularidad del movimiento que
encabeza Andrés Manuel López Obrador, ése no es el camino de
La Otra
, y, sobre todo, no tiene
el mismo destino de quienes somos compañer@s en
La Otra.
Nosotras, nosotros,
La Otra
, no buscamos quién nos
dirija, ni a quién dirigir. Y no buscamos conseguir de arriba lo que se
construye desde abajo.
Y
es a ustedes, a nuestras compañeras y compañeros de
La Otra
, que les queremos hacer
una propuesta…
(Continuará…)
Por el Comité Clandestino Revolucionario
Indígena-Comandancia General del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Comisión Sexta.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Septiembre del 2006.
L@s
zapatistas y
la Otra
:
los peatones de la historia. V).
Quinta Parte: ¿la
hora de las definiciones?
En
el corazón colectivo que somos, l@s zapatistas no sabemos exactamente cómo
llegó nuestra palabra de
la
Sexta
a ustedes. Lo que sí sabemos es que fue ahí, en su
lugar, con su historia y en su lucha, que ustedes respondieron “sí” a la
invitación a
la Sexta
y a lo que después conoceríamos entre nosotr@s como
La Otra Campaña.
Es en el corazón de cada quien, en veces individual, en veces colectivo, como
pueblo indio, como organización política o social, como ong, como colectivo,
como grupo, como individu@, donde se decidió emprender este paso que ya no es
sólo zapatista sino de much@s, l@s tod@s que somos.
En
este año transcurrido, desde aquella plenaria en el caracol de
La Garrucha
(16 de
septiembre del 2005) hasta estos agitados días, hemos visto que un@s se van, que otr@s se quedan, que
algun@s más se acercan, que algun@s trabajan que, algun@s nomás están
“reventando” y obstaculizando el paso, que algun@s –l@s más- han hecho suyo
este proyecto. Estos vaivenes no sólo han provocado “ruido” dentro de
La Otra
, también han hecho aún
más difusos su rostro, su palabra, su camino.
Como zapatistas, pensamos que este
año que pasó ha servido bien para conocernos. Y también para saber quiénes se
acercaron, o se han acercado, sólo para sacar provecho político. A veces para
tratar de capitalizar un supuesto impacto “mediático” del EZLN, a veces para
tratar de hegemonizar a
La Otra
,
a veces para conducirla a una política de alianzas que l@s beneficiaría, a
veces para ver de qué se trataba y luego irse a otro lado a seguir viendo, a
veces para tratar de homogeneizar según su idea.
Nosotr@s
creemos que esto ha sido propiciado, además de por nuestros errores (algunos de
los cuales hemos señalado y reconocido, más los que agreguen ustedes), porque
La Otra
carga con una buena dosis de indefinición.
Lo que era una virtud al inicio, porque había conseguido convocar a una amplia
gama de lo mejor del movimiento anticapitalista nacional; ahora se empieza a convertir en un lastre.
Aunque fundamentales, las
definiciones básicas de
La Otra
son demasiado generales, sobre todo en lo que se refiere a la estructura
organizativa, la política de alianzas, el lugar de las diferencias, y de
quiénes son convocados y quiénes no.
Además,
según hemos visto y escuchado en nuestro recorrido y en las diferentes
reuniones y asambleas, es necesario pronunciarse sobre si las características
actuales están completas o no. Por señalar sólo un ejemplo, en no pocas partes
se ha señalado que es necesario que
La
Otra
incluya el aspecto anti patriarcal como una
característica básica.
Otro problema grave y urgente es que
no tenemos definido el cómo se toman las decisiones de
La Otra
como movimiento. Así que a veces se presenta una posición personal,
de grupo o de organización (incluido el EZLN), como si fuera la posición de
toda
La Otra.
En
las reflexiones que aquí les hemos presentado, hemos explicado ya que
concebíamos a
La Otra
como necesaria para un tiempo futuro y que, por lo tanto, teníamos un poco de
tiempo para irnos conociendo, acomodando y definiendo.
Como
ya lo expusimos también, nosotr@s pensamos que ese tiempo de crisis política de
arriba, donde es necesaria una alternativa de izquierda anticapitalista, ya
está aquí. Aunque es palpable lo profundo de la crisis de la política de
arriba, nosotr@s l@s zapatistas sabemos bien que, si no hay alternativa de abajo, los de arriba terminan por arreglarse y
darse un nuevo respiro.
Nosotr@s
creemos que la hora de
La Otra
, la hora de l@s Nadie
que somos, ha llegado.
Que
debemos empezar ya nuestro contacto directo con tod@s l@s de abajo, nuestro
pueblo; y empezar ya a construir con ell@s el programa nacional de lucha.
Ya no sólo conocer, difundir y
enlazar entre sí las resistencias que hay en nuestro país contra el sistema
capitalista, sino irnos organizando ya en torno a ese plan, su contenido, sus
objetivos y los pasos y modos para cumplirlo.
Pero
no tenemos todavía un rostro propio como
La Otra. Pensamos
que
es ya el tiempo de hacérnoslo entre tod@s. Y ya es tiempo de que se vayan quienes no se sientan
identificad@s con lo que es el pensamiento mayoritario de
La Otra
, y que permanezcan y
lleguen quienes sí se ven reconocidos en ese rostro colectivo que
construiremos.
Creemos, pues, que ha llegado la hora
de las definiciones que quedaron pendientes.
Las
que nosotr@s consideramos principales están agrupadas en los llamados 6 puntos: las características de
La Otra
; quiénes están
convocados y quiénes no; la estructura organizativa (incluyendo aquí el
mecanismo o modo de la toma de decisiones); el lugar de las diferencias; la
política de alianzas; y las tareas inmediatas.
Estas
cuestiones las detectamos en las reuniones preparatorias, y en la primera
plenaria propusimos que se fueran a discusión y decisión de tod@s l@s
adherentes. Pero ni se puso fecha, ni se estableció el cómo se tomaría en
cuenta la voz de cada quien sobre estos asuntos.
Y
el tomar en cuenta a tod@s es algo de lo que nos distingue de otras propuestas,
proyectos o movimientos políticos.
Durante
más de un año hemos avanzado mucho o poco en la discusión de esos 6 puntos.
Pensamos que debemos ya concluir esa etapa y tomar una posición cada quien y
asumir una definición como
La
Otra.
Es decir, responder, ya como
La Otra
, a las preguntas:
¿quiénes somos?, ¿dónde estamos?, ¿cómo vemos el mundo?, ¿cómo vemos nuestro
país?, ¿qué queremos hacer? y ¿cómo lo vamos a hacer?
Por
todo esto que ahora decimos, y por lo que hemos venido viendo, escuchando y
diciendo en este año, les proponemos:
1.- Que tod@s l@s adherentes
concluyamos ya nuestro análisis, discusión y definición, y que tomemos una
posición respecto a:
1.- Las características fundamentales de
La Otra
(su identidad colectiva,
pues).
2.- Su estructura (cómo nos relacionamos entre nosotr@s).
3.- Su política de alianzas (a quién apoyamos, con quién nos unimos).
4.- El lugar de las diferencias (dónde estamos).
5.- Quiénes están convocados y quiénes no (quién es compañer@ y quién no).
6.- Las tareas comunes a tod@s l@s adherentes (además de las que cada quien
tiene según su lucha).
2.- Que la conclusión de este
análisis, discusión y definición se realice fundamentalmente, en el lugar donde
se decidió la adhesión: pueblo indio, organización política o social, ong,
grupo, colectivo, familia, individuo. Es ahí donde cada quien resiste y lucha.
Y es ahí donde cada quien discute y decide qué tipo de
La Otra
es mejor para lo que nos
proponemos.
3.- Que para este análisis y
discusión, tod@s l@s que así se lo propongan, puedan dar a conocer al resto sus
posiciones y argumentos. Por ahora no tenemos otro espacio común que las
páginas electrónicas de
la Comisión Sexta
y las de las organizaciones,
grupos y colectivos que cuentan con ellas. Pensamos que, aunque es poco y
limitado, tod@s debemos poner al servicio de este análisis y discusión los
medios con los que contamos. Por artículos, programas de radio o de tv
alternativos, “blogs”, correos, mesas redondas, reuniones, conferencias,
volantes, periódicos, asambleas o como sea posible, se podría dar a conocer a
otr@s adherentes las posiciones de individuos, familias, grupos, colectivos y
organizaciones sobre cada uno de los puntos; por ejemplo, sobre lo de anti
patriarcal (qué significa, por qué
La
Otra
debe serlo y cómo). En fin, generar un debate intenso,
pero siempre respetuoso, sobre las ideas y propuestas de cada quien.
4.- Que este análisis, discusión y
debate internos a
La Otra
,
se concluya durante los meses de octubre y noviembre de este año de 2006.
5.- Que la decisión de cada quien se
manifieste en una consulta a tod@s l@s adherentes Una consulta universal
interna a
La Otra
,
donde sea escuchada y se tome en cuenta la opinión de todo@s y cada un@ de l@s
adherentes, sin importar el lugar donde se encuentre, el idioma que hable, su
edad, su raza, su preferencia sexual, su escolaridad, ni si sabe hablar en
público o no, ni etcétera, sólo si se adhirió a
la Sexta Declaración.
Una votación, pues, de tod@s l@s adherentes.
6.- Que esta consulta se realice en
la semana del 4 al 10 de diciembre de este año.
7.- Que la realización de esta
consulta la asuman las distintas unidades organizativas de trabajo que existen
o se creen para esto. Que aunque alguien no pueda asistir a una asamblea o
reunión por la causa que fuese, alguien de
La Otra
vaya al lugar donde trabaja, estudia, vive,
y le pregunte y tome nota de su opinión sobre cada uno de los puntos, no
importa si es un@ o much@s personas.
8.- Que se respeten los “modos” de
cada quien para manifestarse y dar a conocer su opinión: sea por
pronunciamiento individual, familiar, de grupo, de colectivo, de organización o
de pueblo indio.
9.- Que cada unidad organizativa de
trabajo decida la forma y contenido de la realización de la consulta en el
ámbito donde la llevará a cabo.
10- Para quienes así lo decidan,
la Comisión Sexta
del EZLN se ofrece a recibir y ver que se tome en cuenta su opinión (aunque no
coincida con la nuestra o sea contraria a la que sostendremos como zapatistas)
en la consulta interna de
La
Otra.
11.- Que, terminada la consulta, cada
unidad organizativa de trabajo dé a conocer públicamente, en la página de
Enlacezapatista los resultados que se obtuvieron y en dónde. Así tod@s haremos
la cuenta y sabremos qué decidió la mayoría.
12.- Que, cuando tod@s sepamos del
resultado total, lo informemos a tod@s l@s adherentes siguiendo el mismo camino
que se usó para consultarl@s.
13.- Que así
La Otra
tenga ya definidas
claramente sus características, su estructura organizativa, su política de
alianzas, los lugares de cada quien, quiénes están y quiénes no, así como las
tareas comunes, para finales de este año.
14.- Que en febrero del 2007 se
inicie ya otra etapa de
La Otra
,
la de ir levantando el Programa Nacional de Lucha, con la participación directa
de delegad@s de
la
Comisión Sexta
del EZLN, entrando en contacto directo con
nuestros pueblos, así como las tareas generales que se acuerden, como la lucha
por la libertad y la justicia para l@s pres@s de Atenco, la libertad de tod@s
l@s pres@s polític@s del país, la presentación con vida de l@s desaparecid@s y
la cancelación de todas las órdenes de aprehensión contra luchador@s sociales.
15.- Que l@s adherentes que estén de
acuerdo con esta propuesta nos lo hagan saber por los diversos tipos de
correos, a través de las unidades organizativas de trabajo de
La Otra
en todo México, o por
los medios que consideren convenientes.
Ésta
es nuestra propuesta, compañeras y compañeros de
La Otra Campaña.
Por
el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Comisión Sexta del EZLN.
Comandanta Grabiela
(delegada
uno). Comandanta
Hortensia (delegada cinco).
Comandante Zebedeo (delegado dos). Comandante
David (delegado seis).
Comandanta Miriam (delegada
tres). Comandante
Tacho (delegado siete).
Compañera Gema (delegada
cuatro). Subcomandante
I. Marcos (delegado zero).
México, Septiembre del
2006.