Cornelius Castoriadis (1922-1997) nació en Grecia, militante del PC; estudió derecho, economía y filosofía.Se trasladó a Francia donde ingresó en el PCI trotskista, del cual se separó para fundar en 1948 el grupo autónomo Socialisme ou Barbarie, junto con Lefort. Crítico de la URSS, de la idea ortodoxa de partido y defensor de la autonomía y la autogestión realizó una labor decisiva hasta 1967. Su actividad propiamente novedosa culminó con el mayo francés en 1968. Luego se formá como psicoanalista y terminó como un burócrata de la "Nueva Clase". Rescatamos aquí todo ese período fértil e innovador de su legendario colectivo.
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Fenomenología de la conciencia proletaria
Escrito: en marzo de 1948 y publicado por vez primera en francés en La société bureaucratique: 1, Les rapports de production en Russie, París, UGE, 1973.
1. El «en sí» puramente económico del proletariado
«El proletariado en sí escribía Trotsky no es más que objeto sometido a la explotación.» Este momento originario del ser del proletariado aparece históricamente durante la primera fase de su existencia en el seno de la sociedad capitalista, y pese a quedar suprimido por su inclusión en un conjunto más vasto en el curso de la evolución ulterior, no deja por ello ,de seguir constituyendo el momento fundamental del proletariado a través de todas las fases del desarrollo. En cada momento de su existencia y en cada fase de la sociedad de clases, el proletariado será en primer lugar ese «en sí», objeto sometido a la explotación. Ese «en sí» va a constituir el fundamento de su ser activo, y ello hasta cuando intente superarlo, hasta cuando logre superarlo efectivamente elevándose a otro plano, el plano del «para sí» político: ya que ese «para sí» político sólo adquiere su pleno significado mediante su relación con el «en sí» económico cuya negación constituye (negación que contiene lo que así niega). Sólo la negación de esa negación y de aquello que ésta niega, o sea la superación tanto del «en sí» económico como del «para sí» político, la abolición de toda explotación y de todo Estado, y en definitiva la supresión en el seno de la totalidad comunista de la condición misma de proletariado como ser específico, podrá acabar con esa determinación de objeto sometido a la explotación que tiene el proletario, determinación que
ha de conservar mientras tanto.
Pero durante la primera fase del desarollo ese «en sí» sólo nos interesa en la medida en que agota la determinación del proletariado, en la medida en que ser proletariado sólo significa esto: ser objeto sometido a la explotación. En esa medida, el «en sí» ciego agota el ser proletario, y ese «en sí» está desprovisto de toda conciencia. Su «ser en sí» no es por consiguiente más que un «ser para otro», un ser para el capitalista. Si el capitalista es mediante el proletario, el proletario es para el capitalista durante esa primera fase, y ese «ser para otro» seguirá siendo un momento constitutivo del ser proletario mientras éste continúe existiendo como tal. Insistir en el «en sí» del proletariado, intentar en todo momento reducir totalmente el ser proletario a ese «en sí» ciego, hacer de él pura y simplemente un objeto s<> metido a la explotación: esa será la orientación general del proceso económico y político en la sociedad capitalista.
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