Hermann Gorter
Político, escritor y poeta holandés (1864-1927) militante socialdemócrata holandés del ala izquierda y fundador de su órgano, De Tribune. Lenin lo tomó como adversario en el opúsculo Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo. Formó la así llamada izquierda alemana-holandesa, junto con Pannekoek, Mattick y Schröder, que se opuso tanto al reformismo de Kautsky y como a la bolchevización forzosa de la III° Internacional. Fundó el Partido Comunista Obrero (KPAN, antiparlamentario. |
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Escrito: Escrito en 1921.
Primera Edición: En francés en L'Ouvrier Communiste, órgano mensual de los Grupos Obreros Comunistas, París, nº 9/10, mayo 1930.
Querido camarada Lenin,
Cuando, en noviembre de 1920, nos despedimos, sus últimas palabras, a propósito de nuestras ideas tan divergentes sobre la táctica revolucionaria en Europa occidental, fueron que ni su parecer ni el mío habían sido suficientemente sometidos a prueba: que pronto la experiencia demostraría quién de los dos tenía razón.
Cosa en la que, estábamos completamente de acuerdo.
Ahora la realidad se ha manifestado y poseemos más de una experiencia. Sin duda me permitirá usted mostrarle, desde mi punto de vista, las lecciones que hemos de sacar.
Usted recuerda que en el Congreso de Moscú, usted mismo, y el Comité Ejecutivo de la IIIª Internacional se habían declarado a favor del Parlamentarismo, por la infiltración dentro de los sindicatos obreros y por la participación en los consejos industriales legales en Alemania, único país de Europa en el que tuvo lugar la revolución.
El Partido Obrero-Comunista de Alemania (KAPD) y los marxistas holandeses respondieron que vuestra táctica conduciría a un extremo debilitamiento de la revolución, al caos dentro del proletariado, al desconcierto entre los comunistas, y por consiguiente a las más desastrosas derrotas. En cambio, el antiparlamentarismo, la organización por fábrica, las uniones obreras, y sus comités de acción revolucionarios, conducirían, en Alemania y en Europa occidental, a intensificar la revolución y a unificar, finalmente, al proletariado.
Usted pretendía -y con usted el Comité Ejecutivo y la IIIª Internacional- reunir a las masas bajo vuestra dirección política y sindical sin saber si las masas eran verdaderamente comunistas. Es lo que ustedes han hecho en Tours, Florencia, Halle. Vuestro objetivo era el dar a esas masas otros jefes.
Nosotros queríamos destruir viejas organizaciones y construir otras de nuevo cuño, de abajo arriba, animadas por una nueva mentalidad. No queríamos agrupar más que a verdaderos comunistas.
Ustedes querían importar, en Europa occidental, la táctica de Rusia, en donde el capitalismo era débil y donde tenían como colaboradores a los campesinos.
Nosotros nos dábamos cuenta de que, en Europa occidental, el proletariado está sólo en contra de un gigantesco capitalismo, que tiene a su disposición el crédito y las materias primas. Que nos era necesaria, pues, nuestra propia táctica, diferente a la vuestra.
Ustedes querían la dictadura del partido, es decir, la de algunos jefes.
Nosotros queríamos una dictadura de clase.
Ustedes llevaban a cabo una política de jefes. Y nosotros una política de clase. |