Venezuela no va al socialismo: marcha
hacia el capitalismo pleno
Por Alonso Moleiro 16-4-06
Nota: lo resaltado pertenece a NPH
Para
el dirigente político,
la Ley
de Empresas Mixtas favorece a las trasnacionales, porque las ha hecho dueñas de
49% de las acciones del petróleo que le pertenece a la nación; y
la Ley
de Tierras perjudica a los
campesinos para favorecer a la agroindustria. Bravo avizora una ruptura interna
en el oficialismo en el mediano plazo
Bravo:
En el chavismo marginado de las decisiones de
Gobierno se cuece un malestar que está forjando un movimiento para retomar “el
espíritu constituyente del 27 de febrero
Desde que fundara el Partido de
la Revolución Venezolana
, Douglas Bravo desarrolló una relación amistosa tutelar
con algunas figuras emblemáticas que hoy gobiernan el país. Se consiguen muchos
dirigentes oficialistas de base, cuadros medios y figuras nacionales del alto Gobierno, como Tarek William Saab, quienes alguna vez identificaron a Bravo como el
líder de la revolución que se estaba gestando. “Bota tu voto”, la máxima expresión del abstencionismo militante, era
uno de las claves compartidas de la militancia del PRV-Ruptura.
Con casi todos, dice ahora Bravo,
conserva amistades, pero ahora con grandes diferencias políticas. Considera que
son elementos de la derecha, condescendientes con las trasnacionales y al
servicio de un proyecto que pactó con el neoliberalismo desde que promulgara su
Constitución.
Lo terminante de sus afirmaciones no le impide darse cuenta de algunos
elementos que considera fundamentales. Bravo está seguro de que, en las filas
del chavismo que ha quedado marginado de las
decisiones de Gobierno, se cuece un enorme malestar que está forjando un
movimiento presto a retomar “el espíritu constituyente del 27 de febrero”. Éste
será el punto de partida que dividirá sus aguas: “Viene un despertar. Las microinsurreciones que se están generando abren el camino con fuerza para romper la paz social de
la esclavitud”.
–¿Qué tipo de Constitución tenemos, según su óptica?
–Si te cito una palabra de un personaje que apoya al Gobierno, Luis Britto García, diría que es
una Constitución neoliberal. Britto dijo: “Es
neoliberal, pero la hizo Luis Miquilena.”
En todo caso, ese fue su calificativo.
–¿De verdad usted cree que el proyecto chavista es neoliberal?
–Si te atienes al verbo y al discurso,
éste es un gobierno revolucionario. Pero al evaluar las ejecutorias, puedes
concluir que es un gobierno neoliberal.
–Muchos activistas del chavismo dicen que esta
Constitución recoge un momento concreto de la lucha que ellos desarrollan y
que, por tanto, es un elemento transitorio. Que más allá no era posible
avanzar.
–No. El neoliberalismo se impone primero con
la Thatcher
,
luego con Reagan, y posteriormente va ocupando toda
Europa. Para eso se requirieron modificaciones de leyes, eran las leyes que
deberían adaptarse al neoliberalismo. La constituciones de América Latina, en particular la de Venezuela del 61, en
general eran de contenido estatista. Ni siquiera
entonces pudo definirse el carácter de la propiedad privada.
Las grandes multinacionales del petróleo, los Estados Unidos, las
multinacionales financieras, exigían nuevas constituciones, que entraran en
plena correspondencia con el neoliberalismo.
–¿Quiere decir que
la Constitución
de 1961
es mejor que ésta?
–Ninguna sirve, pero ésta es peor.
–Entonces Chávez no hizo una revolución, como él dice: pactó y obedeció a las
grandes trasnacionales
–No califico a nadie por su nombre. La actual Constitución, hecha por
la Asamblea Constituyente
,
lo hizo. Esa Constituyente se
autocalificó de originaria, y ésa fue la primera gran mentira que le vendieron
al país. Una constituyente originaria es producto de un hecho constituyente
originario, un hecho de fuerza: el 19 de abril,
la Revolución Francesa
,
la Revolución Rusa.
Luego se activa el proceso constituyente que ratifica por la vía del derecho
los hechos que se producen.
Ésta fue una Constitución pactada entre la fuerza emergente que estaba ahí, y
la vieja estructura de poder constituido. Entendamos por tal las empresas del
petróleo, las fuerzas del imperio, las multinacionales.
–
La Ley
de
Hidrocarburos, y la creación de empresas mixtas con las multinacionales, que
modifican el esquema de la apertura petrolera ¿no va en la dirección contraria
a la tesis neoliberal?
–El primer elemento que nos indicaba qué rumbo llevó el proceso constituyente
de 1999 fue la base comicial número 8 del referéndum del 25 de abril de 1999,
convocado para pedir una constituyente. De manera muy precisa, ahí quedó
establecido que todos los contratos previos a esa constituyente serían
reconocidos por la nación. Ese es el primer elemento. Pero en la propia
Constitución pueden verse otras cosas: el artículo 299 dice: “El régimen socioeconómico de
la República Bolivariana
de Venezuela se fundamenta en los principios de la justicia social,
democracia, eficiencia y libre
competencia”. Está bien claro: la libre competencia es el principio universal
del neoliberalismo. Eso fue lo que sucedió en el debate constitucional de
Francia el año pasado que fue rechazado por la gente. Más adelante, en ese
mismo artículo, dice: “... cuando se trata de explotación de recursos naturales
propiedad de la nación o de la prestación de servicios de naturaleza pública,
con exclusividad o sin ella, el Estado podrá otorgar concesiones”. Es decir: Venezuela es propietaria de Pdvsa, pero sus filiales pueden entrar en concesiones con
empresas petroleras. Ése es el comienzo sutil de la privatización de Pdvsa. En
la Asamblea Nacional
fue aprobada
la Ley
de Empresas Mixtas. Se está ganando una cantidad enorme de dinero en propaganda
para decirle a los venezolanos que ahora somos
soberanos. El Gobierno tenía antes unos contratos de servicios y ahora tiene
una sociedad con las empresas trasnacionales. Lo que ha tenido que hacer es un
contrato donde el Estado le cancela a esa empresa por el servicio que le va a
prestar, no hacerla socia, propietaria de 49% de las acciones. Prácticamente estamos volviendo a la figura
de Rómulo Betancourt del fifty-fifty,
en 1946.
–¿Usted piensa que las multinacionales no deben estar
en el negocio petrolero?
–Deben estar en las condiciones que describo. Si el Estado las necesita, deben
ser contratadas y pagárseles por sus servicios. Al hacer una empresa mixta se
les convierte en dueñas del petróleo venezolano.
¿Qué necesidad había de eso?
La
Constitución
no es que tenga 300 artículos neoliberales:
basta con 10 o 12 para marcar la orientación general del proceso.
La Ley
de Tierras, por ejemplo:
esa ley tenía un artículo medianamente favorable y se lo acaban de quitar.
La Ley
no favorece al gran
latifundio, sino a la agroindustria. Si tú eres un latifundista que tiene una
propiedad de tantos millones de hectáreas que no están registradas porque son
del Estado, te las hacen vender. ¿Quién las va a comprar? ¿El campesino pobre,
o el Estado para la agroindustria?
La prueba más evidente está en El Charcote: en Aló, Presidente, Chávez anunció
que las tierras de El Charcote estaban debidamente reglamentadas como propiedad
privada. Por supuesto, los campesinos que tienen 30 años combatiendo esa
realidad andan muy disgustados.
Sin embargo, la mayoría son chavistas. Se molestan
por una cosa elemental: el INTI, el Ministerio de Agricultura y Tierras
declararon que ésas eran tierras de la nación y el Estado. Bueno, a los
ingleses les garantizan su propiedad y le compran el terreno por 9 millardos de bolívares. Le compran a unos latifundistas tierras que ya le pertenecen a la nación. Esas cosas causan cierta
preocupación en los propios sectores oficiales que son más o menos
revolucionarios.
–¿Qué sectores son esos?
–No puedo mencionarlos. Pero en el seno
del Gobierno, evidentemente, hay dos fuerzas. Una que conserva los principios
para hacer una revolución y construir el socialismo, y que está consciente de
que acá no hay tal cosa. La otra, que es minoritaria, pero que tiene en sus
manos los factores reales de poder, no es revolucionaria sino neoliberal. Es
más: en el alto mando militar no hay una mayoría de elementos revolucionarios.
Esa mayoría que no toma decisiones es la que anda descontenta, organizando
manifestaciones y protestas contra el propio Gobierno.
–¿Usted tiene contacto con esos sectores descontentos?
–Cómo no, nos reunimos. Esa gente viene
siendo desplazada del Gobierno sistemáticamente. El sector de expertos en
Economía y Petróleo que en 1998 inició con Chávez el plan económico para su
Gobierno, hoy está fuera.
–¿Qué puede estar planteado en el país y el seno del
Ejecutivo con el panorama que usted describe?
–El 27 de febrero de 1989 se produjo
un choque violento entre dos fuerzas históricas. Esas fuerzas están presentes
en el planeta Tierra, y aquí chocaron. De paso, era la primera vez que
chocaban. No hubo un triunfo del pueblo contra Carlos Andrés Pérez, pero su
mandato quedó plenamente deslegitimado; nació
un proceso constituyente: inestabilidad, insurrecciones, huelgas, protestas.
Ese proceso fue capturado por las fuerzas del poder, lo encallejonaron, lo
institucionalizaron, perdió su fuerza creadora y revolucionaria. No derribó el
poder constituido.
Diría entonces que el 4 de diciembre
del año pasado ocurrió algo extraordinario. Un acontecimiento inesperado,
de tal fuerza que golpeó duramente lo existente de la derecha clásica, AD y Copei, que tuvieron que retirarse cuando vieron que todas
las encuestas anunciaban su catástrofe; y al Gobierno, que de la misma forma
quedó muy mal. La derecha tradicional de la oposición, y la nueva derecha del gubernamental, que es la vieja izquierda,
quedaron aplastadas. El Gobierno ha
quedado deslegitimado y ese proceso abre las puertas, automáticamente, para el
surgimiento de una corriente revolucionaria que enfrente a esas dos derechas.
–¿En qué términos: electorales o por la vía violenta?
–Retomar el camino del 27 de febrero implica que el régimen bolivariano o el de Punto Fijo, tienen que estar preparados
para enfrentar hechos de fuerza, hechos constituyentes. La bifurcación de
la paz.
–En todos los análisis de la izquierda clásica hay una especie de pasión por
desenlaces violentos. Hace mucho que el mundo civilizado no anda en ese plan.
¿No hay desenlaces pacíficos? ¿No nos merecemos por estos lados un destino
pacífico?
–Sí, todos los hombres de la tierra se lo merecen. El culto por la violencia
pertenece al planeta Tierra. Más bien acá ha habido excesiva paz. Hay dos
tipos: la paz de la emancipación y la
paz de la esclavitud. Esta es una paz impuesta. Favorece a las empresas del
petróleo, a las multinacionales, al FMI. Nos han clavado programas neoliberales
esclavistas y nadie ha salido a la calle. ¿Esa es la paz que queremos, la de la
esclavitud?
–¿Usted todavía es marxista?
–En el Tercer Camino venimos del
marxismo. Se nos acusado de ser anarquistas y de defender la indianidad como filosofía. Y es cierto. Jamás en la
derecha ni el capitalismo se ha hecho. La ruptura con el sistema civilizatorio que impera en la tierra no se va a producir
con la paz de la esclavitud.
–¿Qué opina del socialismo del siglo XXI que anuncia
Chávez?
–No, no, aquí no hay socialismo. Muchos
de los militantes europeos que defienden a Chávez ahora se han decepcionado. Se preguntan ¿y esta constitución, qué? ¿y las leyes habilitantes? ¿y el tratamiento al
campesino? ¿y el trato a las multinacionales
petroleras? Acá se ha implantado la
globalización. En este país vamos directo al capitalismo pleno: se han
establecido normas para el funcionamiento del capitalismo que no se han
aplicado en otros países de América Latina.
:: El tercer camino
“La indianidad es una concepción filosófica; puede no
ser india la persona. Hay una filosofía, un pensamiento occidental que nació en
el Mediterráneo, y en Venezuela se puede ser seguidor de los valores
occidentales. La indianidad nace en los indios, pero
no necesariamente un asunto étnico.
El criterio de la indianidad es muy sencillo: postula
que tiene que haber armonía cósmica en el universo y el planeta, y que tiene
que haber una armonía entre el hombre, la máquina y la naturaleza.
Son principios que tienen 7.000 años de vigencia. Cuando llegó Colón dijo: “El
Dios y el Hombre; el hombre tiene que poner la naturaleza a su servicio”. ¿Qué
ha pasado en todos estos años? Esos postulados fracasaron, hay una crisis civilizatoria; el
deterioro de la capa de ozono; 55 ríos destruidos en Europa; el lago de
Maracaibo contaminado, gente pasando hambre, la tecnología para la guerra.
Aplastaron la indianidad. Lentamente, esos valores se
están recuperando”.
Esa mayoría que no toma decisiones
es la que anda descontenta, organizando manifestaciones y protestas contra el
propio Gobierno.
Fuente: http://www.gda.com
http://www.gda.com/consulta_noticias.php?idArticulo=119356 |