Asalariados de clase media:
Herederos del fordismo. Portadores de un mayor nivel educativo, alimentario y habitacional. Por su posición de clase intermedia está en mejores condiciones para reclamarle al estado beneficios de todo tipo.
No se siente clase sino ciudadano por excelencia. Se ve más como el justo medio de la sociedad que como un asalariado. Se cree superior a quien lo explota pero no lo confronta, salvo, ante el peligro de perderlo todo.
Ambivalente en su relación con el mundo obrero y piquetero al que respeta pero teme descender. Dos o tres generaciones anteriores fueron pobres y pertenecientes a la clase obrera industrial y campesina.
Clase tironeada por los valores capitalistas. Siente orgullo por ser un empleado o profesional que vende su técnica o conocimiento a la empresa. Y al mismo tiempo siente atracción por independizarse del yugo salarial. Fluctúa entre ser un expoliado o autoexplotarse. Vislumbra que está cada vez más cerca de ocupar los puestos que antes eran de la clase obrera industrial en la era del fordismo, a que ascender socialmente para convertirse en un burgués pequeño. Clase en declinación económica. Fuerte escollo para la reestructuración capitalista en curso.
Una porción de los sectores mas conscientes de la clase media salarial actúa en el colectivo asambleario.
Este movimiento está recorrido, por una parte, entre las nostalgias materiales y el imaginario de ascenso social de la deshilachada sociedad fordista y, su resistencia, a perecer como clase, producto de la primera crisis de la sociedad argentina posfordista. Y, por otro lado, a negarse como clase intermedia diferenciada y, al mismo tiempo, a superarse socialmente en la autoconstitución de una multitud cooperante y autovalorada productora de bienes de uso.
Estas dos cosmovisiones se cristalizarán en dos bloques de significancias contrapuestas y complementarias. Pero que expresan posturas antagónicas ante el estado, el capital y el trabajo.
Los sectores que se identifican con un quimérico neo-estado de bienestar entenderán al asambleísmo como canal de expresión y rueda de auxilio de la democracia representativa y participativa, encerrado en la consigna, ¡Qué se vayan todos los que están y, que vengan otros! Manteniendo la confianza en un sistema parlamentario, que los resitúe, en un extinto capitalismo salarial de masas.
Aquellos asambleístas portadores de prácticas antagonistas al capital-parlamentario, encerrado en el significante global del "¡Qué se vayan todos, que no quede ni uno solo!", Conformarán con los sectores piqueteros autonomistas los cimientos de una red fraternal antisalarial, o, lo que es lo mismo, anticapitalista, de poder económico y político constituyente.
Clase media capitalista:
Pequeño explotador urbano o agrario, patrón, capitalista o burgués. Defensor hasta las últimas consecuencias del capitalismo. Aliado circunstancial de los asalariados. Clase que vive en los resquicios que le deja la gran explotación. Sujetos sometidos tendencialmente a la desaparición social.
Si está en juego su supervivencia, a costa de condenar a la pauperización y opresión de los asalariados y desocupados, ejecutará su parte, como expoliador y causante de la miseria salarial y la desocupación y, reclamará o tolerará pasivamente, la represión contra los desocupados y los trabajadores.
Salvo que no exista posibilidad de reproducirse como clase no abrazará el anticapitalismo.
Cooperativismo:
Tabla de salvación del orden capital-parlamentario cuando todo el sistema está puesto en entredicho. Utopía históricamente insuficiente para superar a la sociedad capitalista.
Su única virtud, es ser una trinchera de resistencia y producción, para evitar la dispersión de los trabajadores de las empresas en bancarrota. Obstáculo a superar y, solo superable, si se demuestra inconducente para reproducir la existencia de sus participantes en una sociedad donde gobierna hegemónicamente la mercancía.
El cooperativismo no conforma el pasaje generalizado a una sociabilidad antagónica al capital-parlamentario. No instituye una práctica anticapitalista y autogestiva de producción, circulación y consumo del valor de uso sobre el valor de cambio. Una sociedad basada en la multitud cooperante unida libremente en un asambleísmo constituyente, pero que necesita demoler al estado como maquinaria especializada de la política y comando del capital. Aboliendo, al mismo tiempo, la expoliación, la desocupación, el capital y la mercancía salario.
Capitalismo de estado:
Forma concreta que tomó el socialismo. Sistema incapaz, para las revoluciones que se lo propusieron, para superar el trabajo asalariado, el dinero y el estado.
Ultima tabla de salvación del orden salarial. Que trastoca capitalistas privados por funcionarios partidarios y representantes de la revolución.
Los administradores del aparato del estado se transforman en una nueva clase. La clase de los burócratas de los medios de producción socializados, pero nunca jamás autogestionados y, puestos a disposición como patrimonio colectivo de toda la sociedad. El capitalismo de estado o socialismo, no extinguió los tres mayores exponentes de la vieja sociedad que preanunció exterminar: la división entre la política y la economía, la abolición del estado y el fin del trabajo asalariado.
Socialismo:
Fase intermedia entre el capitalismo de estado burocrático y el comunismo que nunca llega. Modo fracasado para instaurar, al mismo tiempo, el autogobierno de los órganos políticos de los asalariados y la autovaloración de la comunidad basada en la propiedad en común de la tecnología, campos, industrias, bancos y comercios.
Trabajo asalariado:
Condena para el trabajador. Base de su contrapoder si antagoniza con el patrón. Origen del capital. El trabajo es autónomo del capital si se independiza de la explotación. El trabajo sin salario se libera. El capital sin trabajo asalariado muere.
Desocupación:
Contracondena del trabajo asalariado. Estado de excepción en la producción en masa en el fordismo. Estado permanente en la producción selectiva en el posfordismo.
Falta de trabajo asalariado:
Condición inherente del posfordismo. Contracara de la super-expoliación. Desenlace inexorable del avance tecnológico en un capitalismo que expulsa más trabajadores para ser mas competitivo.
Competencia:
Lucha a muerte entre capitalistas. Provoca la necesidad de producir cada vez más, mejor y más barato. Para eso necesita cada vez de mejor tecnología y menos empleados y así producir más bienes y pagar menos y peores salarios.
Comerciante:
Intermediario del trabajo asalariado transformado en mercancía. Y que en su compraventa entre el capitalista, el mercader y el consumidor, cierra el circuito para que los bienes que le vende el productor y, que el comerciante compra para venderle a sus clientes, se terminen transformando en capital.
Comerciante capitalista:
El que además de intermediar una cuota de plusvalor o, trabajo no retribuido, lo origina teniendo empleados a sueldo. Formador del capital en la rama comercial.
Banqueros:
Sujetos provenientes del origen del capitalismo. En la era de la gran industria creación de los capitalistas para expandir la ley del valor. Cuando bajaron las ganancias productivas o, extracción directa del plusvalor del trabajo vivo, el capital financiero se apropió primero de la plusvalía de los capitalistas más pequeños, luego de los medianos y al final de los más grandes.
Actualmente, socio de los monopolios de la economía integrada universal, que precisa de la economía financiera, para prorrogar el colapso de la economía productiva y, canalizar, las cuotas de plusvalor extraordinarias que provoca todo cambio de paradigma capitalista.
El sistema financiero tuvo un desarrollo espectacular en los años '90 del siglo XX por la reconversión posfordista, el descubrimiento de nuevas fuerzas productivas, como la informática, el trabajo inmaterial y cognitivo, la superexpoliación en condiciones decimonónicas de importantes porciones del globo y la explosión del bloque socialista.
Pero en una década encontró su límite. Y ante su crisis, se estanca o colapsa.
El dinero no produce dinero. Solo retarda la crisis de la circulación ampliada del capital. A la postre, la explosión de la burbuja financiera, no es más que la debacle insostenible de las economías recesivas y los déficits fiscales, que ya no tienen, (producto de la crisis del patrón productivo posfordista, la conquista limitada de mercados y el estancamiento, por el momento, de nuevas fuerzas productivas) más excedentes descomunales de dinero para financiar a los estados de economías salariales.
La destrucción de las economías de los competidores, la apropiación de los recursos naturales y la instauración de un nuevo patrón productivo que supere al posfordismo, pone a la orden del día, la guerra como desesperado mecanismo de control de un proceso que se torna explosivo. De la oposición de la multitud y su victoria dependerá frenar el genocidio universal en curso y alumbrar una humanidad anticapitalista, cooperante y autogobernada.
No hay un capitalismo productivo bueno o, salarial. Y uno especulativo malo, de renta financiera. Sino que son cara y contracara de la valorización de la mercancía trabajo salarial, devenida dinero o capital líquido.
No hay alianza posible entre la producción y el trabajo. Ya que en la era posfordista sobra trabajo. Y el que hay es permanentemente acosado por la necesidad de evitar la desvalorización del capital. Aumentando, para este fin, los niveles de explotación y el desempleo.
Es el fin de las burguesías nacionales industriales. Transnacionalización, producción oligopólica, concentrada comercialización y financiarización global, conforman un entramado único. No libre de hegemonías y contradicciones, pero homogéneo en su oposición al mundo del trabajo, al que solo lo tienen como sujeto objetivado de la mercancía capital.
Tecnología:
Creación del trabajo pasado, muerto y acumulado y, por lo tanto, capital. Invención de la clase trabajadora apropiada por el capitalista y transformada en medio de producción. Dispositivo central del posfordismo, la desocupación y una mayor expoliación. Enemigo del trabajador mientras no vuelva a su dominio.
Antagonizar al opresor.
Autonomía del estado y del capital.
Fraternidad de los oprimidos.
Autogobierno de la multitud.
NPH.-
Argentina, 22 de diciembre de 2002.
|