Nuevo Proyecto Histórico - Autonomía Como Práctica
NPH

Novedades
¿Quienes Somos?
Multimedia NUEVO
Rechazo Al Trabajo
Crisis Orgánica
Masa y Poder
Proklas
PGS
Inter-Venciones
Trabajo Postfordista
Material Clásico
Autonomía
Debates
Material de Coyuntura
MTD´S
Libros NPH online
In Focus
Piñata
Linkeados
Comunique
Elecciones 2003
Elecciones 2005
Elecciones 2007 NUEVO
Talleres...
Destacado Semanal

>> LinkeaDos >>
Enlace Con El Delgado Zero y La Comision Sexta del EZLN
Rebelión
Poesía Urbana
La Hidra de Mil Cabezas
Agora TV
Mosca Cojonera
La Fulana
Libres del Sur
Actividad XXI
Nos Vinculan:
III Festival Transterritorial de Cine Underground
Alegre Subversión
Angel Negro
Antagonismo no blogs
ágora tv
anarkiaonada
antisnob
Alvaro Pampa
Caosmosis
cine_under´s
Colectivo Avanzar
Colectivo de Trabajo Periodismo
codo a codo
Diagonales
Desobediencia Mutante
del.icio.us
eltioamargo´s
El capricho de la bestia
El Quinto Infierno
Editorial Ultimo Recurso
El Ciruja
Estudiantes Autónomos
Ediciones Estrategia
Esperando a Marat
Foro Artiguista Entrerriano
forajidos
fotolog javi
Galpón Sur
hambrelibertad
iconoclasistas
kaos [en-la] red
Kolectivo Hommodolars
La Agarra Quien Puede
Las Xantes
La coctelera = La Fulana
la haine
Libres del Sur
La Hidra de Mil Cabezas
Las Piernas de Marlene
Latitud Barrilete
Leggiamo Tronti
Los Vilos Somos Nosotr@s
Mosca Cojonera
Manifiesto para una izquierda rebelde
Manzanas Podridas
Marxismo Crítico
Mundo Feliz
negro_jorge´s
Okupazión Auditorio Che Guevara
of_the_night
Prensa De Frente
Poesía Urbana
Problemas Sociológicos
Pendejos Esto No...
Periódico Actividad Siglo XXI
Plur Mental Chaket
Para no dormir la siesta
Radio Cerro Navia
RedES
Revista e.n.
Revista Forja
Resistencia Digital
ragnarok_rojo's
Rompra el cristal
Sindicato de Teleoperadores
Sin Censura
Surda Universitaria
Semillas Al Viento
Taloneado el Mundo
thecur
Un mundo lleno de muertos no se puede equivocar
Uturunco
Utopias y realidades
_vitokoloko_'s
Wikipedia

 

Última Actualización: 25/02/08
>> Inicio
| iNTeR-VeNciONeS .
volver <<
>> Buscador interno del sitio: powered by FreeFind
Titulo:
La nueva clase y la forma estado
Autor:
Colectivo NPH
Fecha de Publicación:
24/10/04
Descargar:
doc    

La Nueva Clase y La forma Estado

“ (...) todos tenemos que vender nuestra fuerza de trabajo.
Nosotros criticamos el estado, exigimos su traslado al museo de la
historia, y sin embargo seguimos dependiendo de él para toda suerte
de cosas (...) nosotros, por supuesto, existimos a través del
estado, y todos existimos como mercancías de trabajo asalariadas.
(...) Pero aún así, la circunstancia de que uno exista y dependa
a través del Estado, no significa que uno no pueda dar
cuenta de su verdadera constitución. En otras palabras, una vida
honesta comienza en la lucha contra el capital y su Estado.
Todos vivimos en una sociedad burguesa. Sin embargo
no puede ser olvidada sólo por vivir en ella.

La negación revolucionaria de la sociedad burguesa se
mueve en, y contra sus formas constitutivas. Este es el sitio
del antagonismo de clases y de la lucha de clases. Sólo la negación
organizada es capaz de transformar la existencia de la lucha de clases
en y en contra de las relaciones sociales burguesas en
un más allá de la historia humana”.

Werner Bonefeld, “A 100 años del ¿Qué hacer?
Leninismo, crítica marxista y la cuestión de la
revolución hoy, marzo de 2003.

I) Nueva Clase y Estado: un obstáculo sistémico para el cambio social.


"Las organizaciones que conformamos este espacio nos definimos como antiimperialistas y anticapitalistas y somos independientes del Estado, de las iglesias, de los sindicatos y de los partidos políticos. Apostamos a una forma de construcción política basada en el protagonismo popular y la lucha de masas y reivindicamos la capacidad de nuestro pueblo para encontrar los métodos de lucha y las formas organizativas adecuadas a las distintas circunstancias históricas (...)”.

Documento elaborado por el conjunto de las organizaciones que componemos
el espacio “Frente Popular Darío Santillán”. MTD Aníbal Verón junto al MUP; la
UTL Sur; el MTD La Verdad, el MRV 26 de Junio; el CP Agustín Tosco y la CTD Aníbal
Verón "Trabajo y Dignidad" de F. Varela, “Noticias piqueteras Nº 9”, septiembre 2004.


Que la ideología del “gouvernment by discussion” (“gobierno-por-discusión”) no tiene nada que ver con la democracia, es hoy un dato. Después de 21 años de afianzamiento del parlamentarismo, como método y sistema, resulta obvio que se han superado las condiciones “premodernas” de la vieja clase dominante argentina y que se ha entrado con el menemismo en la era postmoderna. Con ella pocos, y mucho menos la izquierda institucional, han podido predecir el surgimiento de una nueva “forma de dominio” y la estabilización, aunque no el triunfo, de la Nueva Clase (NC), una élite gerencial-administrativa, compuesta de intelectuales, tanto políticos, como técnicos o culturales, que comparten el poder con la antigua clase hegemónica.

Una variante políticamente legítima del centralismo corporativo-burocrático, un funcionariado profesional aplicado a las finanzas, la jurisprudencia, la cultura y la administración, se ha sumado, luego de diversas refriegas desde 1880, al trono de la burguesía argentina.

Esta NC es una suerte de agrietada clase universal, elitista y egoísta, que usa su conocimiento especial como una forma de racismo intelectual, para defender sus intereses, su propio poder y controlar su situación laboral.

La NC es relativamente reciente, surgida del sufragio universal y el sistema de partidos, requiere, de ciertos presupuestos weberianos: nuevo orden mundial, urbanización capitalista, determinado desarrollo de las fuerzas productivas, imperio de la plusvalía relativa y consolidación de un estado keynesiano.

Una parte de la NC es una burguesía cultural nacida de un sistema público de educación cuyo costo “socializa” a través del estado y cuya ventajas “privatiza” en una apropiación individual, que es llamada talento, mérito, etc., disfrazada sobre una falsa autonomía generada en la ideología clasista del credencialismo y la profesionalización.

El “profesionalismo” es la ideología cultural pública de la NC, que se encarna en la figura del abogado, el “Führsprech” (comunicador) en política, y el académico titulado en cultura. Los privilegios, prebendas y poderes especiales de la NC se apoyan en el control individual de la “Gran tradición”, los lenguajes mandarines, las técnicas especiales y las habilidades cognoscitivas que resultan de ellos.

El proceso es la apropiación privada de un capital cultural histórico y colectivamente producido, por lo que la “alta cultura” de la NC es un acervo de capital que genera una corriente de ingresos que luego es apropiada secretamente.

Los objetivos de la NC son aumentar su parte del PBI estatal, producir y reproducir las condiciones sociales específicas que le permiten apropiarse individualmente de la mayor parte de los ingresos generados por las culturas especiales que posee, controlar su trabajo y sus condiciones laborales, aumentar su poder político.

La NC es anti-igualitaria: busca siempre ventajas gremiales-corporativas y mantiene un sistema feudal en sus instituciones. La conciencia cultural no es economicista, pero tiene una relación peculiar con las mercancías que genera. Si bien quiere crear objetos o servicios “valiosos”, no está desinteresadamente dedicada a ellos, como la vanguardia, sino que los produce por el ingreso esperado y su valor de cambio.

La NC provoca que la cultura colectiva se transmute en capital, en propiedad, cuyas ganancias pueden ser legalmente apropiadas, y los residuos de esta operación se clasifican como populares, la “Pequeña tradición”. Aunque todos tienen algún capital cultural, la NC hegemoniza la “Gran tradición” en enormes estructuras institucionales y selectivas, clasificando según un canon epocal omnisignificativo, que configura el precio “medio” del mercado cultural, las oscilaciones de la oferta y demanda cultural, sin el cual es imposible un intercambio monetario.

La NC es una comunidad lingüística basada en la ideología del discurso crítico, a su vez construida con códigos autofundados y sin referencia al ser social. El discurso crítico es la infraestructura latente cuyas habilidades y condiciones sociales de reproducción se cuentan entre los intereses existenciales de la NC. También es el “humus” de lo “políticamente correcto” en cultura: la lectura como puro goce, los ejercicios de estilo, el aura del libro, las minorías “falsas” y los estudios culturales, todas formas encubiertas de regimentación tecnocrática de la sociedad, de una homogeneización decretada por el control gerencial del estado que elimina la identidad comunitaria reduciéndola a una lógica de la identidad biológica, étnica o consumidora de una razón universal e instrumental. Es un nuevo re-descubrimiento del “Volk” (pueblo), pero ahora como cliente, y de un “folklore” al revés.

Las condiciones postmodernas de la cultura, entendidas como la subsunción real del trabajo al capital cuya fluidez anula la meta última de la modernidad, son las que producen que desde hace mucho tiempo en la cultura se haya dejado de discutir la legitimidad de las relaciones de intercambio, los derechos de propiedad y la emancipación. Que la nueva vanguardia cultural sólo podrá recuperar su agudeza atacando la cultura de la racionalidad administrativa de la NC es tan cierto como este presente liberal-democrático, “progresista”, con sus ciudades cadavéricas, su cultura estupidizada y burocrática, sus políticos prolijos y la anemia ciudadana reflejada en los libros de autoayuda.

El término “Nueva Clase”, “New Class”, “Cadres” o “Apparatchiki” o “Intelligentsia” es relativamente nuevo en las ciencias sociales “burguesas” y un poco más vieja en el marxismo diríamos “autonomista” (vía Luxemburg, Dunavskaya, Korsch, Mattick, los consejistas holandeses, Castoriadis, la autonomia obrera italiana desde Panzeri, la izquierda extraparlamentaria alemana de los años ’60: Dutschke y Krähl, etc.) y de renegados al estilo Burham o Michels.

El concepto pretende, de alguna manera, cerrar una brecha en la asimetría que existe entre el desarrollo de la crítica a la política y la crítica a la economía política en la obra de Marx y Engels.

No es muy difícil entenderla: el creciente desarrollo del capitalismo, desde principios de siglo, ha generado una capa de burócratas especializados, primeramente en la figura de técnicos e ingenieros, o sea primeramente en la organización industrial, que se le empezó a agregar a la burocracia clásica heredada del absolutismo, para con la creciente complejidad y regulación del estado en todos los ámbitos de la sociedad, se sumaron los expertos de todo tipo, desde intelectuales clásicos, psicólogos, terapistas, informadores, políticos profesionales (lamentablemente incluidos las Nuevas Clases surgidas de revoluciones legítimas y socialistas como portadoras de la “conciencia de clase” del proletariado), etc. Muchos dedicados al control “social” y al “ideológico”.

La técnica y la organización del proceso de producción y circulación no son “neutrales”, no dependen de supuestas necesidades objetivas, por el contrario guardan relación con desarrollos técnicos-ingenieriles-gerenciales-organizativos que refuerzan el poder del capitalista colectivo y acentúan la subordinación de las clases populares, aumentan su “expropiación real”, su incapacidad para comprender los complejos nexos del proceso global de la sociedad.

Esto ha dado pie, a una suerte de clase universal imperfecta, en el sentido marxiano del término. Una clase es, mínimamente, un grupo de personas que se diferencian por el lugar que ocupan en un sistema históricamente determinado de producción social, así como por la relación (la mayor parte del tiempo estable, fija y consagradas por las leyes) vis-à-vis con los medios de producción, y por su rol en la organización social del trabajo.

Esto nos permite entender que en el marxismo autónomo, no en el ortodoxo, el análisis de clases es eminentemente diferencial, esto es: de una parte las clases no se definen exclusivamente aisladas unas de otras, sino por la relación social de antagonismo que las enfrenta. ¿No es el marxismo una ciencia del antagonismo? De otra parte la existencia concreta de las clases no es más que el resultado provisorio de un proceso de división, realizado a lo largo de la línea producción-circulación (reproducción) más o menos avanzado de una formación social determinada. “Clases” en Das Kapital es el producto final, Marx lo ubicó en el final “abierto” del tomo III, de una larga transición que comienza en la escisión entre valor de uso y valor de cambio pasando por el ciclo de producción y realización.

El proceso de producción capitalista, considerado en su aspecto global, es decir: considerado como proceso de reproducción, no produce pues sólo mercancías y plusvalía, sino que produce y reproduce la misma relación social capitalista: por una parte los capitalistas y por el otro los asalariados.

El estado es parte intrínseca y central de esta “reproducción ampliada”. Esto incluye no sólo al sistema político sino al representativo formal y la “forma” política burguesa jacobina: partidos, dirigentes-dirigidos, centralismo burocrático, etc.

Los viejos marxistas argentinos, al no entender la “forma” de la política burguesa en este ciclo, definen dogmáticamente las clases abstractamente por su lugar en la producción. Dentro de esta lógica se comprueba sociológicamente que ya no es una “capa” o “fracción” (como serían las profesiones liberales o el lumpenproletariado), sino que tiene la consistencia, los valores, la carga ideológica y la reproducción de una clase.

Nosotros simplemente enlazamos esta tesis que veníamos trabajando con la fantástica consigna “¡Qué se vayan todos!”. La Nueva Clase podría, como bloque universal, ser dibujada de la siguiente manera: su ubicación es dual, dentro de la propia organización industrial capitalista, como ejecutivos e “intelligentsia profesionalizada”, con conflictos de clase con sus propios trabajadores, y en la estructura del estado como la burocracia de planta (la “vieja” burocracia estatal), los burócratas científicos (que incluyen la nobleza de estado educacional e intelectual) y la clase política.

Es muy difícil pensar esto desde los esquemas clásicos del marxismo de la tercera internacional o desde el neotrotskismo. Creemos que los políticos, en especial desde la consolidación de la democracia o el “Capital-Parlamentarismo”, desde 1983, son parte esencial de la Nueva Clase.


II) Movimiento, lenguaje, alma política y el poder constituyente.


“ (...) decimos lo que pensamos y sentimos. ¿De cuántas personas y organizaciones pueden decir lo mismo?”. (...) Las Juntas de Buen Gobierno son la prueba de que el zapatismo no pretende hegemonizar ni homogeneizar, bajo su idea y con su modo, el mundo en el que vivimos. (...) Así, las Juntas de Buen Gobierno mantienen comunicación respetuosa con diferentes organizaciones sociales, con muchos de los gobiernos municipales oficiales con los que comparten territorio los autónomos, y en algunos casos con el gobierno del estado. (...) Lo más importante que tenemos es nuestra palabra. Sobre ella se ha construido la autoridad moral de un movimiento que busca, no sin tropiezos, una nueva forma de hacer política. (...) todos fuimos gobiernos, no tuvimos algún líder, fue un gobierno colectivo”.

Subcomandante Insurgente Marcos, “Leer un video”, agosto de 2004.


¿A qué llamamos movimiento? Lo definimos en los primeros días de los cacerolazos, contra las interpretaciones vacías y manualescas de la izquierda y los intelectuales de la Nueva Clase. La reiteramos: un movimiento es la conjunción, en tiempo y lugar, de conductas de conflicto en el interior de un sistema social que tienden a violar e infringir normas institucionalizadas en los roles habituales de todos los días (una sería la división entre ciudadano y homo oeconomicus, citoyen y bourgeois, etc.) y desbordan las reglas del sistema político y finalmente tienden a atacar la estructura de la relación social dominante: la capitalista.

El problema del lenguaje: debemos deconstruir el viejo lenguaje político, también el de la izquierda. No hace falta sacar carnet de marxista senior y utilizar toda la parafernalia terminológica tercerointernacionalista cuando es suficiente los nuevos términos políticos que genera la propia multitud, el movimiento, aunque nosotros utilizamos muchas de la tradición. Por supuesto, no de la tradición esclerótica de la izquierda tradicional.

Los propios Marx y Lenin tuvieron que efectuar “rupturas” epistemológicas, que incluían el mismo lenguaje, con sus propias tradiciones revolucionarias, sea el democratismo jacobino de Ruge y los jóvenes alemanes, sea la socialdemocracia alemana de Kautsky. Este balbuceo es el que se percibe en nuestros documentos, son los primeros pasos hacia nuevas formas de pensar la revolución. A un nuevo modo de hacer política se le debe aportar nuevas categorías y conceptos sin abandonar un centímetro de nuestra tradición revolucionaria.

El concepto de “alma política”: se trata de un recurso estilístico, usado por el propio Marx. Es la idea jacobina que el movimiento espontáneamente no genera su propia “conciencia” política, salvo que adopte alguna de las opciones a mano, ergo: la línea de un partido externo. Esta crítica es un común denominador en la izquierda marxista y no-marxista argentina a los cacerolazos.

Tratamos de diferenciarnos, quizá en alguna dirección neoluxemburguista, de que podemos pensar la idea de una revolución que autogenera, sin la intervención mesiánica de los revolucionarios profesionales, “los que saben”, su propia “alma política” desde la ruptura.

Creemos, por la propia experiencia histórica, que el nacimiento de un movimiento social sin conciencia política, sin “inteligencia política”, sin la hipoteca de ideologías sedimentadas, organizaciones marginales o fantasías institucionales, un movimiento puro instinto social, es muy beneficioso, porque quema etapas de manera rápida. Desde este punto de inocencia política y madurez social se puede construir un esbozo de formas comunes de sociedad. Es más: creemos que las organizaciones deberían limitarse a desencadenar el progreso de las fuerzas creadoras inherentes a las acciones de masas para refundirse luego en las tentativas independientes de las masas que se proponen establecer nuevas formas de poder.

Un argumento a favor del Poder Constituyente y la soberanía original: El poder constituyente está ligado a la idea de democracia como poder absoluto y es, por consiguiente, el poder constituyente como fuerza social impetuosa e instintiva, un concepto de poder ligado a la preconstitución social de la totalidad popular. Desde este punto de vista se liga estrechamente con la revolución y con un fuerte antídoto anti-Nueva Clase.

Tomamos la tradición de la izquierda de la Revolución Francesa, Sieyès, que desemboca actualmente, aunque con reparos, en Negri. Se trata simplemente de que la multitud, adocenada por años de trabajo ideológico capitalista que contamina a la propia izquierda, elimine todo reparo en su potencial poder de querer y hacer la revolución. Como decía Engels el único derecho histórico que tiene el Pueblo es el derecho a la revolución.


III) Sobre el concepto de Estado.


“ El problema de la liberación del trabajo, del patrón, del capitalista, se plantea en las mismas relaciones. El obstáculo está allí adelante; mientras que la multitud es límite del Estado, el Estado es sólo un obstáculo para la multitud.”

Antonio Negri, “ Guías: cinco lecciones en torno a Imperio, junio de 2004” .


Es obvio que el poder estatal moderno es la junta administradora de los negocios comunes de la burguesía, el “capitalista ideal”, pero de esta definición genérica tratamos de “especificar” el grado peculiarmente argentino de la “forma-estado”. El estado que estamos viendo en concreto es un estado “ampliado”, un estado “Capital-Parlamentario”, unido indisolublemente al movimiento del capital en general, es decir: a las determinaciones múltiples de la propia acumulación que se imponen como el marco de la socialización de los individuos y grupos. Es decir: las determinaciones del estado no son ajenas a la economía, o más exactamente: la esfera económica nunca es autosuficiente, necesita para su propio ciclo natural de la capacidad de síntesis de la superestructura política.

El desdoblamiento de la sociedad en sociedad civil (el burgués) y el estado (citoyen) encuentra su origen fantasmagórico en la ley del valor, en los fenómenos de desdoblamiento de la mercancía en mercancía y dinero.

Esta afirmación puede parecer abstracta y oscura, pero se aclara si podemos recordar que el movimiento de las formas sociales (autónomas con relación a los individuos) se presenta como un conjunto de procesos contradictorios que tienen necesidad de encontrar elementos provisionales de resolución “afuera” de ellos mismos.

Los individuos, “soportes” de los cambios de mercancías y de valores para quienes la relación social no es más que un medio, tienen necesidad de una regulación externa de sus intercambios.

Las propias mercancías y el dinero, como equivalente general, tienen cada vez más necesidad de ver su circulación sancionada tanto por reglas de carácter universal (por ejemplo las Constituciones) como por instituciones. Marx decía: en el estado moderno la misma Constitución se ha convertido en una particular realidad junto a la real vida popular; el estado político se ha convertido en la Constitución del resto del estado.

El estado, a este nivel, aparece como el complemento de la circulación de los valores y de las mercancías y como el último garante de relaciones egoístas, atomizadas y no igualitarias, incapaces por sí mismas de disciplinarse.

Forma es aquí un homólogo de abstracto, donde forma es abstracción de los contenidos, no sólo en cuanto se entienda por abstracción un modo de existir particular junto a los modos concretos particulares: el hombre “político” separado del hombre “privado”, la forma política separada de la particularidad de la sociedad civil.

Lo claro es que a esta altura del desarrollo histórico ya no se puede hacer funcionar a la forma estado de manera “popular”. Las “formen” (formas) en Marx son las abstracciones investidas con una función de dominio, que es la expansión de la división entre los productores y sus instrumentos de trabajo.

Y las formas políticas son abstractas, realmente abstractas, en cuanto constitutivas de un mundo de formas puestas en su conjunto más allá de los modos de existencia del hombre privado.

Por esto, porque la abstracción de la forma estado como tal pertenece solamente a nuestro tiempo moderno, es que la abstracción de lo político es un producto moderno.

“La vida política, en su sentido moderno, es el escolasticismo de la vida del Pueblo” (Marx), la edad moderna es el dualismo abstracto.

La conclusión política estratégica no deja de ser sorprendente: El estado capitalista es el estado de los capitalistas, pero ellos mismos no son in-mediatamente (es decir: sin mediación) y en toda circunstancia el estado: deben tener apoderados especializados en la razón de estado (alta burocracia), la Nueva Clase.

Este análisis del estado, en su compleja interrelación con la producción y la circulación, es el que está latente en nuestras posiciones. Sobre este tema esperamos agregar materiales próximamente.

En esta coyuntura tratamos de tomar las posiciones de la izquierda clásica argentina como un solo sujeto, unificando el denominador común a vista de la multitud. Esto tanto por razones tácticas, nos introduciríamos en un debate interno y de “ghetto”, y otro por razones económicas, no tenemos mucho tiempo libre para esta discusión.

Muchas veces, como le pasó a todos los utopistas de Moro en adelante y a los revolucionarios, de Babeuf pasando por Marx y Lenin, solamente queremos esbozar ideas anticipatorias, tendencias, sugerencias y esbozos que ayuden al movimiento en marcha. De la misma praxis del pueblo, -como en 1789, 1848 y 1871 (Francia); 1914 (México); 1905 y 1917 (Moscú y Petrogrado); 1918 (Berlín); 1919 (Budapest); 1921 (Kronstadt); 1936 (Barcelona); 1949 (China); 1953 (Berlín); 1954 (Vietnam); 1956 (Budapest); 1959 (Cuba); 1968 (París); 1979 (Nicaragua); 1980 (Polonia); 1989 (Tiananmen), 1994 (Chiapas); 2001 (Argentina) y 2003 (Bolivia) entre otras- ... se podrá medir los cimientos de la futura comunidad.

Cuando se elimine la escisión capitalista entre economía y política desaparecerá lo “político” como esfera particular y autónoma, así como el gran mito de la separación de poderes.


Colectivo Nuevo Proyecto Histórico

24-10-04

La Nueva Clase
y La forma
Estado

Informate por Indymedia
http://www.argentina.indymedia.org

> SI QUERES DESCARGAR ESTE MATERIAL EN FORMA COMPLETA VOLVE A LA PARTE SUPERIOR DE ESTA PAGINA <
 
Nuevo Proyecto Histórico - Autonomía Como Práctica - correo@colectivonph.com.ar