Entrevista realizada por Verónica Gago y Diego Sztulwark
"La crisis argentina era fácil de prever porque se convirtió en un modelo de liberalismo. En Argentina se probó la hipótesis neoliberal de la paridad cambiaria, para instalarla en el modelo global, pero sin ninguna garantía. Esa paridad a jugado a favor de la exportación de capitales.
Habrá que ver como juegan los obreros, el proletariado, la multitud. Los argentinos son una población en extremo avanzada. En los salarios, en los deseos... Era imposible bloquear la presión ascendente de una población así. Los capitalistas soñaban que los argentinos debían ser pobres para seguir invirtiendo. Digo pobres antropológicamente hablando, que no lo son. De como se desarrollo este extraño frente que va desde la clase media a los pobres dependerá el nuevo contexto."
"Ante todo una aclaración: no se puede leer Imperio como un manifiesto político. Es un libro de teoría escrito hace casi diez años, en 1994. Fue una tentativa de definición de lo que estaba sucediendo, que el tiempo confirma. Nada más."
Vayamos al grano, entonces...
"Vayamos. Cuando un proyecto burgués nacional está totalmente en crisis, como es el caso de Argentina, al punto que se llama a la clase política del capital mundial para que acuda a salvarlo, se torna evidente que el capitalismo nunca existió sobre bases nacionales. Es cierto que los estados nacionales han funcionado como puntos de acumulación, con referencia en los capitales nacionales. Para los países que no han conocido una estructura feudal y la consolidación de una aristocracia y esto vale para todos los países de América Latina, aunque el colonialismo haya cumplido muchas funciones feudales- el capitalismo es fundamentalmente mundial. Argentina ha participado desde el principio en el mercado mundial de las carnes y otras materias primas: el concepto de mercado mundial funciona desde el comienzo en Argentina. Hoy la gestión del mercado pretende encaminar a los distintos sectores capitalistas hacia una renovación que implica su unificación mundial. Pero el capital es siempre una relación. Solo no es nada. No tiene capacidad de mandar sobre los explotados."
¿No la tiene?
"No. El capital, en Argentina, no tiene más capacidad de dominio. Aparece como un comando que ya no encuentra respuesta en sus subordinados. Se presenta como dualidad: una parte quiere el comando y otra parte que no obedece y construye una sociedad aparte. Por ejemplo: ¿qué pasaría si la parte que no obedece al capital tomara el poder del Estado en Argentina? Argentina se quedaría absolutamente aislada, como le ocurrió a Cuba. Pero no creo que la población argentina esté dispuesta a una dictadura militar de izquierda, por lo que esto significaría. El problema, entonces, es sí puede existir la capacidad de mantenerse fuera en el imperio, en la unidad capitalista- de la norma del capitalismo. Y esto sólo puede ocurrir en la medida en que el capital no esté dispuesto a gastar demasiada plata en represión.
Probablemente esto tenga una importancia central. Solo que los estados nacionales hoy no tienen más la capacidad de disponer de los ejércitos, de hacer una política financiera o monetaria cualquiera, ni tampoco una política cultural. Los estados-nación están completamente aplastados por la presión del capital internacional. Y no hablo de EE.UU. ni de Europa. Ni siquiera del capital argentino, sino de lo que todo esto junto hace funcionar."
Sin embargo, la hegemonía de EE. UU parece incuestionable...
"Me resulta muy vulgar pensar que hoy EE.UU. es central, por ejemplo, en la represión. No es verdad. Se trata del capitalismo internacional. Volviendo al caso argentino, el problema más grande es, justamente, el de la defensa de los capitalistas argentinos, el de la reproducción del sistema del capital argentino en tanto del capitalismo mundial. Es contra ese capitalismo mundial que se debe luchar, y no contra el capital italiano o argentino. Luego, estoy totalmente convencido de que el proyecto de Bush, de dominio directo y unidimensional por parte de EE.UU., es un proyecto destinado al fracaso. Ese proyecto no corre, y ya comienza a no pasar en los mercados financieros. Incluso la vieja Rusia, por ahora obligada a aceptar el comando de EE.UU., en brevísimo tiempo pedirá una participación en el comando mundial sobre el capital. La lucha contra el terrorismo de Bush es una gran bufonada, al final se revelará como tal. No encuentro ningún interés en ser simplemente antinorteamericanista. El problema es el anticapitalismo, que nos abarca a todos en todos los países. Por ejemplo, en Italia tenemos a Berlusconi, que es más norteamericano que los norteamericanos." |