¿Qué significa la palabra "contrarrevolución"?. Por ésta, no debe entenderse solamente una represión violenta (aunque, ciertamente, la represión nunca falte). No se trata de una simple restauración delancien régime, es decir del restablecimiento del orden social resquebrajado por conflictos y revueltas. La "contrarrevolución" es, literalmente, una revolución a la inversa. Es decir: una innovación impetuosa de los modos de producir, de las formas de vida, de las relaciones sociales que, sin embargo, consolida y relanza el mando capitalista. La "contrarrevolución", al igual que su opuesto simétrico, no deja nada intacto. Determina un largo estado de excepción, en el cual parece acelerarse la escansión de los acontecimientos. Construye activamente su peculiar "nuevo orden". Forja mentalidades, actitudes culturales, gustos, usos y costumbres, en suma, un inédito common sense. Va a la raíz de las cosas y trabaja con método.
Pero hay más: la "contrarrevolución" se sirve de los mismos presupuestos y de las mismas tendencias (económicas, sociales y culturales) sobre las que podría acoplarse la "revolución", ocupa y coloniza el territorio del adversario y da otras respuestas a las mismas preguntas. Reinterpreta a su modo (y las cárceles de máxima seguridad, a menudo, facilitan esta tarea hermenéutica) el conjunto de condiciones materiales que convertirían la abolición del trabajo asalariado en algo simplemente realista: reduce este conjunto a provechosas fuerzas productivas. Además, la "contrarrevolución" transforma en pasividad despolitizada o en consenso plebiscitario los mismos comportamientos que parecían implicar el deterioro del poder estatal y la actualidad de un autogobierno radical. Por esta razón, una historiografía crítica, reacia a idolatrar la autoridad de los "hechos consumados", debe esforzarse en reconocer, en cada etapa y en cada aspecto de la "contrarrevolución", la silueta, los contenidos, la cualidad de la revolución posible. La "contrarrevolución" italiana comienza a finales de los años setenta y se prolonga hasta el día de hoy. Presenta numerosas estratificaciones. Como un camaleón, cambia muchas veces de aspecto: "compromiso histórico" entre Dc y Pci, craxismo triunfante y reforma del sistema político tras el derrumbe de los regímenes del Este. Sin embargo, no resulta difícil comprender a simple vista los Leitmotiv que recorren todas sus fases. El núcleo unitario de la "contrarrevolución" italiana de los años ochenta y noventa consiste: a) en la plena afirmación del modo de producción posfordista (tecnología electrónica, descentralización y flexibilidad de los procesos de trabajo, el saber y la comunicación como principal recurso económico, etc.); b) en la gestión capitalista de la brusca reducción del tiempo de trabajo socialmente necesario (part-time, jubilaciones anticipadas, paro estructural, precariedad de larga duración, etc.); en la crisis drástica y casi irreversible de la democracia representativa. La Segunda república hunde sus raíces en esta base material. Constituye el intento de adecuar la forma y el procedimiento de gobierno a las transformaciones ya ocurridas en los lugares de producción y en el mercado de trabajo. Con la Segunda república, la "contrarrevolución" posfordista se dota, en definitiva, de una constitución propia y llega así a buen término |