TESIS SOBRE EL MOVIMIENTO POLITICO, SOCIAL Y
CULTURAL CONTRAHEGEMONICO
La nueva humanidad, en sus dos expresiones antitéticas,
acusa
una nueva intuición de la vida… La vida, más que
pensamiento,
quiere ser hoy acción, esto es combate. El hombre contemporáneo
tiene necesidad de fe. Y la unica fe que puede ocupar su yo
profundo, es una fe combativa.
JOSE CARLOS
MARIATEGUI
El Alma Matinal y otras estaciones del hombre de hoy
-Ustedes lo saben tan bien como yo: la peste no
perdona.
-En general, no –dijo Rieux-;
pero con un poco de
obstinación puede uno tener sorpresas.
ALBERT CAMUS
La Peste
“La clase obrera debe luchar contra
su ser-mercancía”
MARIO TRONTI
Obreros y Capital
1. En la era del capitalismo postfordista global, de
la Tercera Revolución
Industrial, de la biotecnología y del biopoder imperial, el movimiento político-social lanzado sin política por
la CTA
(Central de Trabajadores
Argentinos) debe redescubrir y redefinir la política y lo político,
primero como una acción colectiva que pone a las palabras, los discursos, las
consignas y las emociones en línea directa con la acción autónoma, con
la praxis transformadora, y segundo, como un movimiento político y un
movimiento de política que pone el debate y la definición de la acción política
por encima de lo político-electoral. La primacía de lo político-social por
sobre lo político-partidario debe ser la gran bandera histórica del nuevo
movimiento contrahegemónico. El movimiento está más
allá y más acá de las palabras y más allá y más acá de los partidos
políticos y del Estado, porque su ética es la acción concreta, su fe es
una fe combativa y su horizonte y su perspectiva son más amplios que los
tradicionales, y porque está cerca, con y para los trabajadores, con sus
necesidades, con sus luchas, con sus valores, sus dudas, sus miedos y con sus
esperanzas.
2. Los militantes populares
debemos entonces iniciar y/o apurar el éxodo hacia una nueva forma
–absolutamente distinta- de entender y hacer política.
3. El movimiento entiende la
relación local-latinoamericano-global como una interrelación dinámica y
compleja que debe ser encaminada políticamente hacia la emancipación a través
del desarrollo de una transversalidad autónoma plural antagonista.
4. No le queda otra al
movimiento y a las luchas. La repetición y el eterno retorno de sus lugares
comunes ideológicos, sus acciones sectoriales defensivas de retaguardia sólo
servirán para terminar de debilitar y destruir el poder que les queda a las
viejas y nuevas organizaciones del campo popular, y para terminar de hambrear,
empobrecer y embrutecer a los sectores populares. Nuestro objetivo político es
llevar al movimiento por un camino realmente contrahegemónico,
federal, popular, pluralista, latinoamericano y globalifóbico, altermundialista. Sólo un contrapoder
político-social abierto, conectado y en acción puede realizar nuestros
sueños y conquistar –para todos- un futuro distinto.
5. Tal como afirma el educador zapatista John Holloway, para conquistar hoy una vida social distinta debemos
desarrollar un antipoder político-social amplio,
autónomo, solidario e inteligente que nos permita ser tan fuertes como para disolver el poder político-económico-ideológico hegemónico y afirmar nuestra
política. Se trata de cambiar completamente la correlación de fuerzas. Así,
se puede hoy cambiar el mundo sin tomar el poder.
6. Debemos salir de una idea
simplista y esclerótica del movimiento político, social y cultural, porque en
un primer plano, el movimiento debe entender las luchas sociales como
directamente políticas y es por eso que hablamos de lo político-social autónomo
y alternativo como lo auténticamente político. En este sentido, la línea
del movimiento debe ser la acción directa, la iniciativa popular, la consulta
popular y la democracia directa, tal como ya se vienen dando las luchas a nivel
nacional, regional y global. El caso de los zapatistas mexicanos, de los indígenas bolivianos, de los sin tierra de Brasil, el
plebiscito en Uruguay para defender el agua potable y el hecho histórico del
plebiscito de Chávez para afirmar la revolución bolivariana son ejemplos
válidos que han demostrado hartamente su eficacia política. La democracia
directa es la palanca de desarrollo del poder constituyente de las multitudes
populares, del poder que tienen los trabajadores, el proletariado social, para
constituir una realidad económica, política, social, cultural y moral distinta.
El movimiento es entonces, esencialmente el encuentro autónomo de
distintas organizaciones político-sociales en y para la acción directa y
la democracia directa. El movimiento es un encuentro abierto y horizontal de
militancia social (político-social) que, al debatir su política, empieza a
constituirse como un movimiento de poder popular.
7. La praxis autónoma
es la utopía en acción.
8. Los tiempos del
movimiento deben ser los tiempos del encuentro autónomo y de la reorientación
de las luchas cotidianas de los trabajadores y de los pobres, por eso nuestra
política debe ser de acción directa y de democracia directa: porque los pobres,
los desnutridos, los chicos con hepatitis y los enfermos no pueden esperar ni
respetar los tiempos de los sindicatos conservadores, de los partidos políticos
y de la democracia representativa liberal y electoral. El tiempo biopolitizado y permanente de la liberación debe oponerse
al tiempo hegemónico del Estado, los partidos y el mercado.
9. Las fábricas recuperadas por
los trabajadores, los foros sociales, los paros y las movilizaciones, las
acciones autónomas y solidarias de la multitud,
la Asamblea
por
la Vida
y
la Asamblea Pedagógica
de AGMER Paraná, las retenciones con asambleas docentes son claramente hechos
políticos mucho más políticos y democráticos que la “política” del
Estado, de los partidos y del capital. Se trata de agrandar, desplegar, afirmarse
y despegar en este camino.
10. El movimiento político, social y cultural ya está en
marcha, porque hay una multitud de militantes haciendo cosas distintas. El
problema es que están aislados, limitados, divididos y fragmentados. Se trata
de encontrar, coordinar, conectar y potenciar las luchas. Esta debe ser su
política.
11. En un segundo plano de la dinámica del movimiento,
cada militante tiene la libertad de hacer o no una opción político-partidaria.
El movimiento puede debatir también qué condiciones ético-políticas exige a sus militantes. Puede también alentar la formación de frentes
político-electorales democráticos, sin subordinar ni someter las organizaciones
del movimiento a lo político-partidario y forzando al frente político-partidario
a respetar un plataforma o un programa político mínimo transitorio elaborado o
alentado por el movimiento. Pero en la era de la globalización capitalista
postmoderna y en la era de la crisis estructural de los partidos y de la
representación política tradicional, empujar al movimiento a la lógica y a
los tiempos de los partidos, es llevarlo y llevarnos a todos a la eutanasia
política y social.
12. Un sujeto político colectivo no es sólo su idea, es
su estrategia y sus tácticas; o sea, que un sujeto político es su
política, su acción política concreta y real. La subjetividad o la subjetivación es la política –la acción, el hacer-
de la subjetividad. La concienciación es la conciencia (política) con
organización (–o sea con una estrategia- política).
13. Traduciendo políticamente hoy los conceptos de
partido, derribe y gobierno provisional por los de movimiento político-social
(contrapoder popular), disolución del poder, y estrategia, releamos este
párrafo de Lenin: “Si el pueblo se ha divorciado del
gobierno y las masas han adquirido conciencia de la necesidad de establecer un
nuevo orden de cosas, un partido que se ha impuesto como fin derribar al
gobierno reemplazará al antiguo, al que haya sido derribado. Surge el nuevo problema del gobierno provisional revolucionario. Para resolverlo plenamente,
el partido del proletariado consciente debe dilucidar: primero, la
significación del gobierno provisional revolucionario en la revolución que
se está desarrollando y en toda la lucha del proletariado en general; segundo, su
actitud frente al gobierno provisional revolucionario; tercero, las
condiciones precisas de la participación (de los militantes populares,
hacemos la aclaración, MC) en este gobierno; cuarto, las condiciones de la
presión sobre dicho gobierno desde abajo, en el caso de que no participe
en el mismo (la militancia popular). Sólo dilucidando todas estas cuestiones,
la conducta política del partido en este sentido será una actitud de principio,
clara y firme” (V.I.LENIN, Dos Tácticas, 1905).
14. En resumen: sólo el encuentro autónomo y horizontal de
la militancia político-social en y para la lucha transformadora activa,
real, práctica y permanente producirá un cambio en la correlación de
fuerzas de las clases en pugna que derivará en la tan proclamada redistribución de las riquezas sociales. Sólo transformándonos en lo totalmente otro y
transformándonos mientras transformamos la realidad, desarrollaremos la praxis
de la biopolítica autonomista, la dinámica
multidimensional revolucionaria del éxodo biopolítico.
Será el eterno retorno de la alegría, del placer, de la libertad y de la
felicidad.
15. El proletariado social es la cara visible, el superyó hegemónico, del trabajo humano en la
actualidad. La multitud deseante y liberadora es su contracara. El obrero social se mueve entre su ser-mercancía y su ser-multitud. Podemos decir que ser-multitud hoy es una (in) conciencia de clase. Sólo
en-la-multitud encontraremos la emancipación.
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