La Democracia y el FMI: entre la mentira y el crimen
Claudio Lozano/Martín Hourest
(CTA)
El debate respecto al papel del FMI suele presentarse en términos tales que, prácticamente, impiden cualquier discusión. Se afirma que el acuerdo con el citado organismo abriría la puerta para una salida de la crisis argentina, al tiempo que su no concreción implicaría la expresa profundización de la misma.
Ciertamente, una discusión de este tenor tiende a inhibir la consideración sobre los términos y contenidos del acuerdo e, incluso, respecto al papel y relevancia que éste tiene para el conjunto de la problemática nacional. Al mismo tiempo es obvio que, si acordar es la salida y no hacerlo constituye seguir perpetuando el desastre, no existe posibilidad alguna de que el país pretenda negociar algo, lo único que debe hacer es aceptar. En suma, en la sola formulación de las opciones ya esta definido cual es el camino que debe adoptarse y ya se ha consumado la más absoluta pérdida de autonomía para la definición de la política económica.
La problemática en debate sólo se amplía si somos capaces de considerar la situación que atraviesa la economía mundial y evaluar el significado que tiene en el desarrollo de la economía argentina reciente la provisión de ahorro externo. Es en el marco de estas cuestiones que corresponde situar el papel del FMI.
Con este objetivo las siguientes notas se proponen revisar lo siguiente:
Somera descripción de la economía internacional
Sentido estratégico que, en relación con los poderes dominantes, tiene la posición del FMI
Contribución del Ahorro externo en el desarrollo de la economía nacional durante la última década
Contribución efectiva del FMI a partir de la crisis que comenzara en 1998
Cuadro social de la Argentina y riesgos político institucionales que emanan de la perpetuación de las políticas de ajuste. |