EL Precariado en acción:
AperTura y HorizonTalidad,
Asambleísmo y Organización
Primera
producción MULTIMEDIA de NPH
Texto e
hipertexto, foto, audio y video. El uso antagonista de las nuevas tecnologías
“Siento
vergüenza por la pobreza que aún tenemos”.
Presidente
Néstor Kirchner, discurso en el Congreso Nacional, 1/3/07.
“Se
va a acabar, se va a acabar, esa costumbre de explotar”.
Consigna del precariado en Caravana,
30/4/07.
“Teleperformance
es la empresa líder en la Argentina en el negocio del Call Center, y también es
la empresa líder en precarizar a sus trabajadores. Con un solo día de nuestro
trabajo, ellos reciben, lo que nos dan como sueldo mensual, el resto, es
ganancia”.
Escrache a Teleperformance,
30/4/07.
“Decidimos
terminar esta caravana de escraches en el Ministerio de Trabajo, porque es una
de las dependencias del estado responsable, junto a las empresas, del modo de
explotación que precariza nuestra vida”.
Escrache al Ministerio de Trabajo,
30/4/07.
“A
oficialistas y opositores les resulta sumamente difícil conseguir votos en las
elecciones sindicales, como lo demuestra el abstencionismo del 50% en el SUTEBA
y del 60% en la CTA (..) El sindicato era considerado
una herramienta de liberación y lucha, hoy es un instrumento de opresión, que
busca la permanente desorganización de las masas obreras (..) El futuro de la organización gremial no está en los sindicatos y en sus viejas
dirigencias enlodadas en litigios de poder, sino en las asociaciones libres de
trabajadores, asamblearias, horizontales, completamente independientes de los
partidos políticos, del Estado y de la patronal”.
Grupo
Conciencia Docentes, Asociación Libre de Trabajadores, Boletín Conciencia,
abril/mayo 2007.
Sinapsis:
#1:: Precariado: subsunción real y formal
#2:: Su majestad la multitud
#3:: Precariado: sociedad y capital
#1:: Precariado: subsunción real y formal
“Descubrimos
que los ricos son todos vampiros con colmillos, ¿Si o no? Sin pega no hay pan,
sin justicia no hay paz, cada día es una guerra en esta sociedad. Sin trabajo
no hay moneda, sin moneda no hay nada, esto está mal, depende de tí si va a
cambiar. Si trabajo me mata el patrón, sin trabajo me mato yo mismo, esto no es
digno, sangre y sudor, tanta explotación, tanta explotación. Decisiones,
decisiones, cada día, cada día, alguien pierda, alguien gana, ave María, así es
la vida. Decisiones, decisiones, todo cuesta en este sistema; si no lo aceptas,
si tu cabeza no está a la venta, ¿Cuál es la apuesta? Tu decidirás el curso
final de tu existir, vivir es sólo resistir hasta morir, sin nunca, ser feliz.
Decisiones, decisiones. La organización no es perrito faldero de ninguna
institución, ya aprendimos la lección, ¡Autogestión!, nos dan un hueso cagón,
¿Pa’ qué?, para hacernos dependientes. Ponte de pie y empieza a caminar,
defiende tus derechos y no te dejes aplastar. Somos seres humanos, seres
humanos, no somas nada esclavos, ¡No!, ¡No! ¡Lucha, conciencia y organización!,
¡Lucha! Vamos a ver quien tiene la fuerza, vamos a ver quien tiene el poder”.
CoN$PiRaZioN.
“Ya no es entonces, en modo
alguno, el tiempo de trabajo, la medida de la riqueza, sino el tiempo
disponible. El tiempo de trabajo como medida de la riqueza pone la riqueza
misma fundada sobre la pobreza y al tiempo disponible como existente en y en
virtud de la antítesis con el tiempo de plustrabajo, o bien pone todo el tiempo
de un individuo como tiempo de trabajo y consiguientemente lo degrada a mero
trabajador, lo subsume en el trabajo”.
Karl Marx.
Mientras que el maestro neuquino Carlos
Fuentealba se pudre tres metros bajo tierra, el gobernador Jorge Sobisch sigue
en el poder gracias a la traición de la dirigencia de la CGT y la CTA. Mientras
el autócrata Néstor I, tiranuelo del Calafate, se pavonea con los derechos
humanos en Buenos Aires, reprime a la multitud santacruceña con todo lo que
tiene a mano.
Contando con la complicidad de la mass media, gremialistas millonarios y
empresarios vario pinto, idean solicitadas para sostener el feudo del dictador
patagónico. Burócratas y patrones financiando marchas y disfrazando padres de
autoconvocados. Una ficción de la (anti)multitud haciendo contramarchas
repletas de militantes bancarizados y del funcionariado supernumerario. Un
estado que despliega servicios de inteligencia disfrazados de periodistas.
Movilizando policías de civil en vehículos sin patente. Infiltrando
provocadores en las marchas de la multitud. Arriando empleados, incendiando locales de
opositores, interceptando las señales y censurando a los medios independientes.
Haciendo apagones como en la época de la dictadura militar. Usando a la policía
provincial y la gendarmería nacional para meter bala de plomo contra los
luchadores. Todo vale para Néstor Carlos Kirchner.
No hay nada de que asombrarse. Basta escuchar
el audio histórico de “Lupo” del 26
de abril de 2002, llamando a correr a las cacerolas con sus camisas pardas. Con
este antecedente era imposible creer que Kirchner fuera, nunca jamás, el
presidente de los derechos humanos. Abogado de la usura en los ’70, neoliberal
con Menem, represor del poder constituyente del QSVT, candidato de descarte de
Duhalde y gran simulador en la actualidad. Dictadorzuelo consumado, corrupto,
privatizador y nepotista. Todo un bonapartista de cabotaje. Eso es Néstor
Kirchner.
Para conocer contra quien se enfrenta la
multitud: patotas y cadenazos, guardia de infantería y gendarmería, balas de
gomas y balas de plomo, Capital-Ejecutivismo y postfascismo. Para comprobarlo,
basta leer, la confesión de un peronista y denunciante judicial, sobre los métodos despóticos de
Kirchner, De Vido y toda la banda de la demodura de la Nueva Clase de Santa
Cruz, que hoy conduce el estado nacional. Así frenaron los “derechos y humanos”
el QSVT. Así lo harán cada vez que lo necesiten. Esto dice la trascripción judicial
del denunciante Mario Oyarzo sobre las órdenes de Kirchner en el 2002: “Encargate de juntar a los muchachos para hoy a la
noche y hagan lo que tienen que hacer. Yo no voy a frenar la carrera política
por un grupo de hijos de puta que andan tocando cacerolas por la calle,
córranlo y si es necesario aplástenlo, el poder sirve para usarlo”. (sic).
En relación a
la lucha social y política en Santa Cruz, en las últimas semanas, el presidente
pasó por todas las lecciones de manual para descalificar al soberano. Típicas
de la era moderna de la política, pero inservibles en la era postmoderna de la
multitud:
1º Ninguneo: del, si la lucha no aparece
en los medios no existe -Clarín y Hadad, dixit-, a, “No negocio con los docentes en huelga”.
2º Victimización: el cuento del camionero
insano que atentó contra su vida, e
inventar que los luchadores fueron por su mamá, tildándolos de “patoteros y cobardes”.
3º Bravuconadas: del tipo, “Me quieren extorsionar”, “El gobernador no
renuncia”.
4º Represión: como siempre, cuando el
estado pierde el control de los conflictos. Teniendo la caradurez de mandar a
su impresentable ministro Aníbal Fernández, que tuvo la desfachatez de decir, que
entre los docentes, “No hubo ningún herido, se
autohieren para dar lástima”. Faltó
D’Elía y Bonafini, vociferando que estaban buscando un muerto y que había que
investigar los antecedentes de la multitud, y, ¡Cartón lleno!
Después
de este raíd de imbecilidades, apretes y violencia; el presidente y sus
amigotes empresarios, la justicia sordomuda cuando le conviene, el Capital-Parlamentarismo y el “planeta”
multimedia, perdió en toda la línea.
Kirchner
ordenó la represión en Santa Cruz, como último recurso, para
sostener al gobernador empleado bajo sus órdenes. Y como le salió mal, ya que, en
vez de amedrentar a la multitud la exacerbó, le hace pagar los platos rotos a
su títere Carlos Sancho. El presidente es tan cobarde que no tiene los cojones
para hacerse cargo de lo que ordena. Quiere ser un emperador y resulta apenas
un émulo de Luis Bonaparte. Un grotesco exponente de la decadente fauna
política, merecedor de una balada y no de
un himno al César.
La
esquizofrenia kirchnerista no tiene límites. Apela a los derechos humanos
reprimiendo. Su democracia es dictocracia. Se viste con piel de cordero pero es
un lobo sediento de sangre. Su palabra no vale nada, sus gestos son pura
impostura.
En la
provincia de Santa Cruz, contra todos los pronósticos de los que perdieron la
brújula de la lucha de clases, la multitud, volvió a demostrar que es el nuevo
sujeto histórico. Con su acción directa y asamblearia, intransigencia y
organización, inteligencia y movilización, se llevó puesto, a quien osó desconocer
su poder. El ¡Qué Se Vayan Todos! (QSVT) está presente. Las brasas del 19y20
nunca se apagaron.
Las
masas inteligentes son la multitud. Y una multitud inteligente conlleva un peligro inédito para el poder
del capital y sus mayordomos. Mientras el viejo sindicalismo resulta
irrecuperable para la lucha, la nueva clase obrera del trabajo
inmaterial se está organizando por fuera
del movimiento obrero oficial. La Coordinadora de Trabajadores Precarizados,
se autodefine, como un espacio abierto, horizontal y asambleario, de
solidaridad y lucha, resistencia y organización de los trabajadores. El 30 de
abril, los flexibles “Playmovil”, desplegaron
por Buenos Aires su Caravana contra la precarización laboral. Una acción
directa en el territorio, que fue madurando en asamblea. Un escrache para
enfrentar al capital que formatea el conocimiento, que subsume el afecto, que
se apropia del arte y que utiliza la capacidad lingüística como mercancía. Organizados
coordinadamente, los precarios, ya no están más a la deriva.
En la Argentina, sea en el estado, sea en
las empresas privadas, el 50% de la
fuerza de trabajo resulta clandestina. El capital revivió de su colapso del
2002, pauperizando a los empleados estatales, teniendo al 65% de los jubilados
ganando el haber mínimo y, fundamentalmente, a costa del nuevo working poor del precariado. Salarios
miserables y jornadas interminables, sin derechos sociales y sindicales. Patrón
estado y patrón privado, asociados para una misma explotación del Precariado. Capital-Precarismo, que le dicen.
La tendencia a la hegemonía de la
subordinación real de la sociedad productiva en el capital, provoca, que el
saber colectivo quede fagocitado por la tecnología. Bajo el capitalismo, la
máquina, la robótica, la comunicación informática, no reduce el tiempo de
trabajo excedente encargado de producir plusvalía, sino que, disminuye el
trabajo socialmente necesario para reproducir a la propia fuerza de trabajo. Es
decir, incrementa la explotación y baja los salarios.
·
Una sociedad no es más próspera porque
todos trabajan todo el tiempo, sino, porque pueden trabajar el menor tiempo
posible.
El tiempo que queda disponible para no
trabajar es lo que marca la riqueza de una sociedad. La tecnología crea tiempo
libre de trabajo. Bajo el capital, el tiempo disponible para la multitud, es la
medida de su pobreza sometida al trabajo. Mientras que, en una sociedad
anticapitalista, el tiempo disponible es la medida de su fortuna, es tiempo de
no trabajo, es tiempo de ocio. El tiempo disponible, que libera la tecnología, resulta
la medida de la emancipación social e individual del trabajo.
El tiempo excedente, no sólo es trabajo
vivo productor de más valor, un plus trabajo más allá del trabajo necesario
para mantener con vida al que trabaja por dinero. El plustiempo del plustrabajo
que produce plusvalor, también es trabajo
muerto. El tiempo sobrante, es un tiempo pasado, un trabajo muerto que dota
de una enorme productividad a la máquina. Un capital fixe que tiene incorporado, subsumido, la ciencia social acumulada de
los últimos milenios.
En una sociedad anticapitalista el robot
libera al humano de esa carga social llamada trabajo. Pero bajo el
mercantilismo, pasa todo lo contrario. No se reduce el trabajo, sino que se
incrementa. No hay tiempo libre, sino trabajo perpetuo. Producto de la
tecnología, no nace el ocio de la multitud, sino nuevas formas de esclavizar el
trabajo humano.
El
tiempo libre de trabajo,
que debería ser un patrimonio de toda la especie, únicamente, es disfrutado por
la clase parásita patronal. Que se apropia para sí, del tiempo libre de trabajo
que creó todo el animal humano. La tecnología, es para el capital, capital
fijo, trabajo muerto, pasado. Y como todo capital precisa de nuevo trabajo vivo,
presente, para no desvalorizarse. Por lo tanto, bajo el dominio del capital, el
complejo maquínico tecnológico, informático robótico, no reduce el tiempo de
trabajo, sino que lo prolonga. No termina con el empleo del hacer humano como
trabajo, muy por el contrario, lo hace permanente.
El general intellect (el cerebro
colectivo, el saber y la maestría, la memoria productiva, el intelecto social, el
afecto relacional, el virtuosismo de la multitud); como trabajo muerto
subsumido y capital, sólo vuelve a la vida, succionando, absorbiendo,
vampirizando, subsumiendo, el nuevo trabajo de la general intelligence. Bajo el dominio completo del trabajo en el
capital, o modo de producción propiamente capitalista, el general intellect, no sólo es trabajo pasado acumulado, sino,
trabajo presente en proceso de acumulación. Vida y muerte del trabajo. La forma
más apropiada, a secas, del capital en general.
Como fuerza de trabajo, el precariado, es la encarnación hegemónica
del general intellect bajo la
subsunción real del capital fijo. Se reduce el tiempo socialmente necesario y,
para la empresa, tiempo necesario resulta lo mismo que capital circulante; y
como tal, es desvalorización y eliminación de costo salarial. Trabajo en negro,
flexible, móvil, intermitente, mal pago; o lisa y llanamente desempleo. O,
mejor dicho, trabajo negado por el capital. La subsunción real es el incremento
del tiempo excedente productor de plusvalor, a costa, de cada vez más tiempo necesario
robado al trabajador; lo que es igual, a la reducción del consumo de las y los
trabajadores.
Hasta aquí, hemos descrito, al precariado
de la subsunción real del trabajo en el capital. Pero desde el 2002, el capital
activó sus contratendencias para contrarrestar el avance necesario hacia la
inmaterialización del trabajo. De esto se desprende, un segundo tipo de empleo
inestable, aquel que proviene de la subordinación material del trabajo en el capital.
Un restitución de millones de horas de trabajo bajo el dominio de la plusvalía
absoluta. Para recomponer, así, la tasa media de ganancia del capital. Una tasa
de utilidad que resulta atacada por la plusvalía relativa del precariado
hiperproductivo, subordinado, completamente, en el capital.
La fuerza viva de trabajo resulta mucho más
que los empleados privados y registrados sindicalizados, que no llega, al 15
por ciento de los representados en las paritarias por la CGT. Pero también es
mucho más que los precarios desrepresentados. Dentro de la multiplicidad de la
fuerza de trabajo, hay que incluir, a los productores negados por el capital. Son
desasalariados por un patrón individual, pero reproductores de la sociedad del
capital.
El
trabajo negado,
vulgarmente llamado desocupado, no responde al mero automatismo del mercado que
expulsa al desempleo a legiones de trabajadores. Sino que, el trabajo negado,
es una decisión del capital comandada por el estado. El estado del capital,
garantiza, que una cada vez mayor masa laboral quede fuera del circuito del
trabajo registrado. A una parte la precariza, a otra le niega un puesto
salarial. De este modo, debilita a la multitud y fortalece el dominio del
capital. El objetivo del estado excedentario sobre los trabajadores negados, es
transformar a los desempleados, en meros clientes del estado. El trabajador y
trabajadora negado pasa a ser un rehén del arbitrio gubernamental.
A diferencia del capitalismo fordismo de la
carencia, que fidelizaba la ciudadanía de la fuerza de trabajo empleada, por
medio del salario y el trabajo registrado; el capitalismo postfordista de la excedencia, no fideliza, más que a
través del asistencialismo del estado rufián. Mientras que, en el fordismo, la
lealtad a las mediaciones sindicales garantizaba un salario promedio tres veces
por encima de la línea de pobreza; en el postfordismo, el trabajo negado,
carece de mediaciones estatales, más allá, del asistencialismo clientelar.
El
fordismo ciudadanizaba al trabajador dentro del salario registrado. En cambio, en el postfordismo, el
trabajador precario y negado resulta desciudadanizado. Un trabajador
registrado, resulta un empleado ciudadanizado, un sujeto político de la
soberanía estatal. En cambio, un trabajador flexible y negado, resulta un
precario y desempleado desciudadanizado. Estos dos sectores, que unidos, son la
fracción mayoritaria del sujeto social proletario, sólo recobra su condición de
sujeto político cuando se hace multitud. Una constitución de la multitud como
clase, que nace, antagonismo al mercado, los patrones y el estado. Una multitud
autónoma y organizada que, solo concientemente, deviene poder constituyente
anticapitalista.
#2:: Su majestad la multitud
“La multitud es, en primer lugar,
un concepto de clase. Mejor, es una experiencia de clase. Es un concepto de
clase en extensión, es decir, es un concepto de clase más extenso, más ancho,
más comprensivo de lo que lo era el viejo concepto de “clase obrera”. De hecho,
la multitud comprende en sí misma a las mujeres que hacen el trabajo doméstico,
a los trabajadores del sector servicios, a los trabajadores del campo, a los
estudiantes e investigadores, etcétera”.
Antonio Negri, conferencia en
Grissinópolis, 2003.
“Las experiencias clasistas más
cercanas no están exentas de maniqueísmos ni oportunismos típicos de las
centrales burocráticas, aunque no es ésta su mayor debilidad. Dichos espacios
insisten en que el campo de la lucha sindical es, prácticamente, el único medio
en el que deben intervenir los trabajadores en relación de dependencia, ya que
ahí es donde se juega su pertenencia de clase. Esta concepción tira por la
borda una riquísima tradición militante en la que la lucha de los trabajadores
no se limita a la puja por mejores condiciones de trabajo y aumentos
salariales, sino que se complementa con el desarrollo desde las mismas bases de
un proyecto autónomo de clase, de un proyecto político con su correlato
organizativo. Para lo cual esa tradición fue buscando alternativas al corset de
la "política sindical" y reconoció como propias y buscó relacionarse
con las reivindicaciones territoriales que dieron forma en los últimos años a las
más diversas, novedosas y dinámicas experiencias de resistencia”.
Prensa De Frente, Apuntes sobre la
organización de los trabajadores, 1/5/07.
La
multitud como concepto de clase, está compuesta por:
I.- OCUPADOS:
A) Registrados, B) Precarios.
II.- DESOCUPADOS:
C) Negados latentes, D) Jubilados y pensionados.
I.-
OCUPADOS:
A) Registrados:
con derechos sociales. Ejército laboral activo en estado latente de
desempleo.
El 49 por ciento de los asalariados está
registrado. Según datos actualizados, a enero de 2007, del Ministerio de
Economía y Producción de la República Argentina:
1)
El 28%
de los trabajadores en blanco cobra menos de $800 (U$S266).
2)
Otro
38% gana entre $801 y $1.500 (U$S500).
3)
El 20%
siguiente está entre $1.501 y $ 2.500 (U$S833).
4)
Y, el
14 por ciento que mejor gana de los empleados registrados supera los $2.000
(U$S666).
Recordemos que, para enero de 2007, la
línea de indigencia estaba en $414 (U$S138), la de la pobreza en $907 (U$S302),
y la canasta total de bienes y servicios promedio era de $2400 (U$S800).
·
Va de
suyo, que con estos ingresos, el 28% de los empleados en blanco son pobres; y
que el 66% gana menos que la canasta completa de bienes y servicios.
Si esto acontece en el mundo “privilegiado”
de los trabajadores con empleo “digno”; imaginemos, la miseria en la que están
sumergidos los trabajadores estatales; el averno en la tierra de los empleados
en negro; y el más allá de la indigencia de los asistidos por planes sociales, que
cobran, la irrisoria suma de $150 (U$S50).
·
El presupuesto nacional 2007 contempla la
transferencia de $38.000 millones del trabajo al capital. Y el robo, del capital al trabajo, de
$14.000 millones para el pago de los servicios de la deuda externa. Mientras
tanto, con un país con 3.5 millones de trabajadores negados y subempleados, se
reserva para los planes sociales la irrisoria suma de $2.500 millones. Ante el crecimiento
de las reservas del Banco Central que llegó al récord histórico de los U$S38.000
millones, la pobreza, con empleo o sin él, resulta insultante. Estos no son
daños colaterales del capitalismo, o consecuencias no deseadas. No compañeras y
compañeros. Muy por el contrario, esta rapiña es el resultado conciente y
planificado del estado del capital. Bajo el postfordismo, la economía mercantil
crece a costa del precariado, la escasez con empleo estatal y el
excedentariado, o no crece. El capitalismo sobrevive a cambio de succionarle la
vida a la multitud, o no sobrevive.
Según los datos del Ministerio de Economía
de la Nación, desde diciembre de 2001 a enero de 2007:
1)
Los
salarios nominales de las empresas privadas aumentaron un 127%.
2)
Mientras
que los del precariado en negro apenas crecieron un 63%.
3)
Y los
que más perdieron fueron los empleados estatales, cuyos ingresos, sólo aumentó
un 47.6%.
4)
Un
escaso núcleo del 20% de los
empleados en blanco compone la aristocracia con empleo, cuyos salarios subieron
más que la inflación promedio del 91,3%. Ahí
está la médula de la fuerza de trabajo sostenedora del capitalismo. Lo que
queda del movimiento obrero como raquítica columna vertebral del peronismo. Y
en este núcleo, resulta únicamente, donde trabajo registrado y mejores salarios
van de la mano. Por lo tanto, bajo el postfordismo, hay que terminar con la
fantasía que todo trabajo en blanco resulta el pasaporte para integrar la
nobleza con empleo.
Los
salarios promedios más altos se abonan en los siguientes sectores:
1)
Gas,
electricidad y agua $1843, (85.2% está en blanco).
2)
Intermediación
financiera $1.948, (86.6% está registrado).
3)
Minas
y canteras $2.687, (91.2% trabajo legal).
4)
Pesca
$3.492, (81.3% en blanco).
Mientras que, los salarios promedios más bajos se abonan en los siguientes
sectores: que no casualmente, tienen menos empleados registrados:
1)
Servicio
doméstico $526, (7.2% en blanco).
2)
Hotelería
y restaurantes $1.025, (44.3% registrados).
3)
Construcción
$1.064, (27.8% trabajo legal).
4)
Comercio
$1.192, (51.5% en blanco).
Mientras
que hay una profesión, típica de la
pobreza con empleo, con un alto índice de trabajo registrado: la enseñanza. Este sector, tiene un
sueldo promedio de los más bajos: $1045, pero un alto índice de trabajo en
blanco (87%). Working poor, crudo y
duro del trabajo inmaterial registrado. En la enseñanza estar en blanco es
sinónimo de ganar, apenas, poco más que la línea de pobreza.
B) Precarios:
sin derechos sociales. Ejército laboral de reserva en estado de
actividad.
Resulta el 51% de la fuerza viva del
trabajo. Ganan un salario promedio de $500 (U$S166), es decir, apenas un poco
más que ¡Un salario de indigencia!
1)
Según los propios datos retoKados del INDEC (Instituto Nacional de
Estadística y Censos), mientras que la inflación promedio fue de 91,3% desde diciembre de 2001;
y los precios de la canasta de indigencia acumula una suba del 121,9%, y la de pobreza un alza del 94,9%; desde el
2001, los aumentos de los salarios de los empleados en negro fue del orden del 63%.
2)
Mientras
que, desde diciembre de 2001, los salarios de los empleados estatales apenas creció
un 47.6%.
3)
Es
decir, que tanto los asalariados en negro como los empleados públicos; desde
2001, recibieron aumentos que ni siquiera compensan la inflación promedio, que resulta,
del orden del 91.3%.
4)
El precariado + el empleo público
son el 60% de los asalariados. De 11 millones de empleados, los inestables son
tanto como 4,5 millones y, aproximadamente, hay 2 millones de estatales.
¡Ni que
hablar de la canasta de indigencia! Que, con lo que ganan, es la típica canasta
del empleado en negro. Ya que apenas con un salario promedio de $500 (U$S166)
no se puede aspirar a ser más que un miserable. Por lo tanto, los que más pagan
el aumento del crecimiento del capital son los que trabajan en peores
condiciones y reciben peores salarios.
Esta disminución del poder de
consumo del salario del precariado y la pobreza con empleo en el estado, no es
“a pesar” del crecimiento del PBI, sino producto del propio crecimiento
postfordista del PBI. La miseria social no es “a pesar” del capitalismo, sino,
“por” el capitalismo.
Todo un
progresismo al revés, es decir, un “Regresismo”. A más crecimiento del
PBI + trabajo en negro + working poor estatal + miseria + incidencia sobre el sueldo del aumento de la canasta de
indigencia y pobreza.
Evidentemente,
para el precariado y el empleo estatal, se vive peor que durante el 2001. ¡Si,
peor! Basta cotejar los propios números mentirosos del INDEC, para demostrar,
que el kirchnerismo sale peor parado que De la Rúa. Para abril de 2007, y
tomando una familia tipo, matrimonio + dos hijos, se la considera indigente si gana menos de $428,2.
Y resulta una familia pobre si percibe menos de $ 916,4. Parece lejano pero, siempre es bueno recordar
que para diciembre de 2001, la canasta de indigencia de una familia tipo
costaba $186,8; y la de pobreza $461 pesos.
Comparando a De La Rúa (2001)
versus Kirchner (2007), indigencia: $186 vs. $482. Pobreza: $461 vs. $916. Conclusión:
Bajo la presidencia de Kirchner, tanto los empleados no registrados como los
trabajadores del estado, ahora tienen, en términos de compra, un salario que
representa un poder adquisitivo más bajo que el que tenían con De la Rúa. ¡Cuánto
le ha robado el capital al trabajo con el retorno del peronismo al gobierno!
Decíamos, que el precariado es un ejército laboral de reserva en estado
de actividad, y está compuesto de la siguiente manera:
B’) Precariado
de la subsunción real: los trabajadores inestables incluidos en la
tendencia hegemónica del capital bajo el dominio de la plusvalía relativa. Una
fuerza de trabajo sobreproductiva para producir plusvalía relativa y
subproductiva para producir plusvalía absoluta. Un trabajo intensivo y
fundamentalmente inmaterial.
Ejemplos:
1)
Industria
agropecuaria: Operadores de tractores computarizados, sembradores con
tecnología inteligente, cosechadores robotizados, engordadores de ganado en feet loot, operarios de tambos en red, faenadores
de aves integrados. La producción agraria se triplicó en tres décadas, pasó de
25.6 millones de toneladas entre los ’70 y los ’80; a 76.8 millones de
toneladas en el 2006. Al mismo tiempo, en los últimos 30 años, la fuerza de
trabajo del campo disminuyó tres veces. Pasando de ser el 26% de la población
económicamente activa, a un escaso 8 por ciento. Prácticamente una economía mercantil del 3x3. Tres
veces más producción, con tres veces menos personal. En términos
anticapitalistas, sería tres veces más rica para que no pasen hambre 300
millones de personas, ampliando, al mismo tiempo, tres veces el tiempo libre de
trabajo en el campo. La tendencia del capital es a la subsunción real, también
en el campo. La medida de su riqueza es el tiempo disponible. Bajo el
capitalismo, ese tiempo sobrante es plusvalía relativa, precariado y desempleo;
por el contrario, bajo el comunismo, sería riqueza para todos, justamente, por
el tiempo libre de trabajo que generó hasta aquí la humanidad. Bajo el
capitalismo el tiempo disponible es pobreza para el trabajo, bajo el comunismo,
es riqueza de la multitud. El “milagro” del campo, responde, ni más ni menos,
que a la plusvalía relativa y a la tecnología. Vale decir, al aumento del
excedentariado y el precariado de la fuerza de trabajo agrícola ganadera. Los
industriales postfordistas del campo son uno de los sectores que más ganaron con
el modelo devaluatorio de los salarios. Emplean poco trabajo y encima la
mayoría sin registrar. (Según los datos del INDEC de la Encuesta Permanente de
Hogares (EPH), del 2º semestre de 2006, el 77.2% está en negro).
2)
Fuerza
de venta callejera: telefonía móvil, TV por cable, y gestores de crédito.
3)
Supermercados:
abastecedores, repositores, cajeras y servicio de envío.
4)
Call
center y procesadores de datos: telemarketers, asistencia al público,
contratación de servicios.
5)
En el
estado en sus tres niveles: nacional, provincial y municipal: inspectores y
encuestadores, investigadores y asistentes sociales, docentes y personal
sanitario. Todos empleados bajo diferentes formas de fraude laboral: tercerizaciones
y subcontrata, contrato a destajo y transitorios, monotributista y empleo
eventual, locación de servicios y obra, pasantía y primer empleo.
B”) Precariado
de la subsunción formal: los trabajadores inestables incluidos en la
contratendencia del capital bajo el dominio de la plusvalía absoluta. Una
fuerza de trabajo sobreproductiva para producir plusvalía absoluta y subproductiva
para producir plusvalía relativa. Trabajo extensivo y fundamentalmente
material.
Ejemplos:
1)
Industria
de la construcción: albañiles y los diversos oficios de la construcción, (según
los datos de la EPH, el 72.2% no está registrado).
2)
Industria
manufacturera, industria textil: costureros en talleres clandestinos, que sólo
en la Capital Federal, llega a los 5.000 establecimientos. Toda la gama de
operarios de la empresa PyME industrial: metalúrgica y metalmecánica, farmacéutica
y plástica; editorial y química; carpintería y mueblería, etc. (el 37.5% está
en negro).
También los hay precarios del trabajo
inmaterial bajo el dominio de la subordinación formal de la plusvalía absoluta:
1)
En el
transporte, (según los datos de la EPH, el 44.6% está en negro).
2)
Servicio
doméstico, (92.8% es trabajo ilegal).
3)
Comercio,
(48.5% no está registrado).
4)
En el
territorio: repartidores, cadetes, motoqueros.
5)
Restaurantes
y hotelería: ayudantes de cocina, camareras, franqueros; recepcionista,
botones, personal de limpieza, (el 55.7% es trabajo en negro).
II.- DESOCUPADOS:
C) Negados
latentes: sin derechos sociales. Ejército laboral de reserva en estado
latente.
Dentro de los trabajadores negados, no
empleados directamente por un patrón y autoexplotados, tenemos a:
1)
Las empresas
recuperadas.
2)
La economía
piquetera.
3)
Los cartoneros.
4)
El Prole-Delito.
5)
Las y
los cuentapropistas que no son patrones.
De los trabajadores negados
vamos a concentrar la atención en: 1) Las empresas recuperadas; 2) La economía
piquetera.
1)
Las empresas recuperadas:
“¿Se
puede crecer en la recuperación de una sola fábrica? ¿Cómo se hace para no caer
en la lógica capitalista dentro de una empresa recuperada? ¿Se puede competir
en el mercado? Estos son algunos de los debates sobre cómo avanzar en un
proyecto alternativo”. (Prensa De Frente, Superar la lógica capitalista en las
empresas recuperadas, 1/5/07, Leer más).
A medida que el trabajo para el intercambio,
el comercio del valor de uso, la producción de dinero, retoma su vitalidad
desde el 2003, resulta acompañado, por todas las características de la
recomposición de las relaciones sociales entre las personas mediadas por las cosas.
Relaciones entre objetos producida por sujetos.
El vínculo del valor para el intercambio de
bienes y servicios, se presenta para el trabajo, como algo ajeno, autónomo,
como una cosa. Con la abolición del valor para el uso concreto de los
productores, como vínculo social directo entre las personas no mediadas por las
cosas; y la instauración del valor para el cambio de lo producido, se
instituye, las relaciones sociales entre las personas como relación social
entre cosas. Ante la posibilidad del pasaje de las relaciones sociales entre
individuos, sin intermediación de la mercancía, que abre el 20 de diciembre y
la toma de las empresas por parte de la clase obrera; la no
institucionalización del anticapitalismo de la república del valor para el uso,
y no para el intercambio; hace que la multitud se vuelve a enajenar y que las relaciones
sociales le resulte extrañas, independientes, ajenas a su control.
El retorno más despiadado a las formas de
vida mercantil, condiciona, las formas de lucha del trabajo. El vínculo
objetivo que establece la ley del valor para el cambio, condiciona, la
subjetividad anticapitalista. Aún, desde un superior nivel de conciencia de la
multitud, su antagonía queda atrapada, subsumida, por el capital. Se lucha,
claro, dentro y contra el capital, pero sin superarlo. Se lucha colectivamente,
por cierto, pero con fines individuales. Se combate, desde luego, pero no más
allá del capital.
En
el capital la producción es social, pero la apropiación resulta privada. Las luchas son por intereses colectivos, pero
ejecutadas desde el más crudo corporativismo. Retorna la producción de
propietarios individuales, así sea empresas recuperadas y economía social
piquetera. Y todo ello provoca que las distintas fracciones de clase del
trabajo confronte al capital aisladamente. Ejemplos: la lucha salarial del obrero registrado escindida del obrero precario, del
empleo estatal del privado, de los empleados en actividad de los jubilados, del
trabajador ocupado del desempleado. Las fábricas okupadas por un lado y los emprendimientos
de subsistencia piquetero por el otro.
Cuanto más colapsada estaba la sociedad del
capital durante 2001-2002, el capitalismo, se transforma en mala palabra. Hasta
el propio poder gubernamental, precisaba, hablar de Redes de consumo social y
mercado solidario, para encubrir, el carácter de clase de todo consumo y
mercado. Con la clase obrera tomando 150 medios de producción, el capital, y
todo su imaginario, está en la picota. En cambio, cuando progresan los negocios
retorna el imaginario mercantil. Ahí, el estado y sus aparatos ideológicos, da
cuenta, del retroceso de la lucha de la clase obrera y de su imaginario; un
combate que no apela a su definitiva emancipación como clase. Entonces, el
capital acompaña el estancamiento del combate obrero con la restitución del
imaginario capitalista. Ya no hace falta, ni conviene, que el poder interpele desde
una supuesta economía social, sino, por el contrario, prefiere que las firmas
okupadas adopten formas más tradicionalmente mercantiles. De empresa recuperada, de práctica autónoma, a
cooperativa capitalista; y de la cooperativa a la mera Pequeña y
Mediana Empresa (PyME).
2)
La economía piquetera:
“¿Cuáles
son los avances y
limitaciones del trabajo en los movimientos de desocupados?” (Prensa De Frente, 1/5/07, Leer más).
Tomemos
el mejor escenario para la resistencia piquetera anticapitalista: una zona liberada de la ley del valor del
capital, donde gobierna el uso sin valor monetario de los haceres y saberes. En
tal caso, la Red de subsistencia está ante una opción de hierro: O se mantiene
dentro de un área autónoma donde exista el comunismo local, una Red de
autoconsumo; O se amplía más allá del área autónoma anticapitalista y termina
con el comunismo local que había conquistado.
Cuando los emprendimientos comunes buscan
crecer en términos comerciales, ganar escala, bajo la ley del valor de cambio, necesariamente,
afronta las mismas dificultades que cualquier emprendimiento comercial. La
necesidad de ganar una porción del mercado, e intermediar lo producido a través
de la mercancía, termina con el trabajo concreto y da paso a la preeminencia del
trabajo abstracto. Se pasa del valor de uso al valor de cambio.
Si
la Red comercial tiene “éxito”, se va del microemprendimiento al artesanado, de este al taller, del
taller a la manufactura, y de la manufactura a la línea de producción. Para
esto hay que capitalizarse, y para capitalizarse hay que producir plusvalía y
trabajo explotado. Es decir, se termina aboliendo, con cada ampliación del
intercambio de lo producido por el emprendimiento piquetero, toda posibilidad
de anticapitalismo local. Entonces, digámosle adiós, a la emancipación del
trabajo.
Trabajar
para el mercado significa
que se deja de controlar las relaciones colectivas entre individuos asociados, relaciones
grupales que existen en la territorialidad acotada, para pasar a ser
controlados por la relación social abstracta del valor para el intercambio del
trabajo. Se deja de producir para sí, para producir para el mercado. Lo que es
igual que decir, producir para el capital. Y para producir para el capital hay
que perder todo control autónomo de lo producido. El consumo pasa a ser
secundario, se produce para vender. Se producen valores de uso cuyo fin es la compra
venta. Más allá del valor de lo producido, como valor de uso y consumo, se
produce valor, que produce más valor, plusvalor, explotación. Las necesidades dejan
de marcar el nivel de la producción, ya que, la producción en escala, está
marcada por las necesidades autónomas del mercado. La liberación subjetiva del
trabajo en la Red anticapitalista, al producir para el mercado, pasa a objetivizar
el trabajo como mercancía, dinero y capital. Se pierde la autonomía piquetera y
se pasa a estar manejado por las relaciones sociales capitalistas, que son,
verdaderamente autónomas de cada individuo. Se pasa de la autonomía como lazo
anticapitalista, al capitalismo como vínculo autónomo de cada persona.
Si
la economía piquetera en
Red, se mantiene en términos locales, resulta anticapitalista y subconsumista;
si se universaliza para consumir más en el mercado, perece como Red anticapitalista.
Bajo una Red de Redes de puro trabajo
concreto, las relaciones productivas son relaciones entre personas. Bajo la
producción para el mercado, las relaciones entre personas, pasan a ser
relaciones sociales mediadas por las cosas. Producir para ganar dinero en el
mercado, transforma a ese dinero, en parte del capital. El estado, como el
capital y el dinero, no son una cosa que permita ser utilizada neutralmente. Integrar
la economía mercantil, es integrarse al dinero y al capital como relación
social. Un vínculo que se abstrae de toda autonomía personal, un lazo que
comanda al trabajo, que le impone sus propias reglas. Y una de las normas más
importantes, es que para ganar una porción de mercado, hay que aumentar el
tiempo excedente de trabajo y reducir el necesario; para que el producto o el
servicio, sea realizado, en el menor tiempo necesario posible al menor costo
posible. O sea, el intercambio mercantil obliga al salariamiento del trabajo,
para que, de este modo, se pueda medir la fuerza viva del trabajo y ampliar,
cada vez más, el tiempo sobrante. Oponiendo el tiempo excedente de plustrabajo a
la reproducción de la fuerza de trabajo. O, lo que es igual, al tiempo de
trabajo socialmente necesario.
El
trabajo asalariado va de
la mano de la producción para el mercado del capital. El salario, es lo que
permite medir el precio de la reducción del tiempo necesario, e incrementar, el
tiempo excedente. Tiempo socialmente necesario, que justamente, es aquel que
mide el precio del consumo del obrero a través del salario. Para el capital,
ese tiempo no sirve para reproducir capital, apenas si compone un tiempo necesario
para mantener con vida al trabajador. Al capital lo que le importa es el tiempo
sobrante, el tiempo que excede a la mera reproducción del trabajo como
trabajador. El único tiempo extra que pone algo más, que tiene un plus, que
produce más valor que los valores adelantados por el capitalista. Un plus de
tiempo, un plus de trabajo, un plus de valor. Tiempo excedente, tiempo de
plustrabajo, que tiene como único fin producir plusvalía para el capital. En el
anticapitalismo, como relación social antimercantil, y por ende antisalarial; el
tiempo excedente es un tiempo sobrante, un tiempo innecesario de trabajo, un
tiempo liberado de trabajo y del trabajo, un tiempo sin trabajo, un tiempo emancipado.
Pero para el capitalismo, el tiempo sobrante, es el único sentido que tiene el
asalariamiento.
·
Cada
empleado sabe que la sobreabundancia de horas excedentes que trabaja en la
actualidad, hace que, con lo que produce en una jornada, el patrón, le pague el sueldo de todo un mes. Esto demuestra
meridianamente que, si no se produjera para el capital, se aboliría el tiempo excedente
de trabajo o tiempo de plustrabajo. Único tiempo productor de plusvalor. Y así,
el tiempo socialmente necesario de trabajo, para reproducir la sociedad
anticapitalista de los hombres libres, pasaría a ser, menos que insignificante.
Terminando con los capitalistas y su estado, nunca como hoy, la humanidad del general intellect estuvo más preparada
para terminar con el trabajo. La pobreza ya no sería la medida de la vida del
trabajo, porque la riqueza ya no se mediría en trabajo, sino en tiempo libre de
trabajo.
Dinero
y trabajo, salario y plusvalía, mercado y capital, ciudadano y estado, resultan
indisociables. En la
sociedad del capital, el tiempo necesario sólo reproduce la vida del obrero,
para que, en el resto del tiempo, pague por seguir vivo, a costa, de producir
plusvalor en el tiempo excedente. Es así, como queda consagrado el trabajo asalariado
como la moderna esclavitud. El trabajo no libera, sino que esclaviza. El
empleado paga con tiempo sobrante para seguir necesariamente con vida. El empleado
paga su vida con la servidumbre. Y como el salario es la medida de la
reproducción de su existencia, el trabajador paga, por su vida. El empleado
paga con la muerte de su libertad. El empleado paga para seguir con vida, paga
reproduciendo al capital, paga por su servidumbre. Paga para que su condena se
repita todos los días. Este es el sentido de porqué el trabajo asalariado es
trabajo esclavo, trabajo dependiente, trabajo enajenante. El empleado vende
toda su fuerza de trabajo a cambio de un salario y, enajena así, todo su tiempo
de trabajo.
¡Negocio
redondo para el capital! El
empleado vende su vida por un salario y, a cambio, se compra la esclavitud. El
salario que paga el capital al empleado proviene del trabajo ajeno acumulado. El
salario se origina en un saqueo del capital al trabajo. Robo, que como relación
social, recibe el nombre de capitalismo. Sistema social comando por la Nueva
Clase de los políticos. Todo un comando cleptocrático de los empresarios. Un
estado de ladrones, porque vive de la gestión del robo del trabajo ajeno a gran
escala. Una manga de saqueadores, y no por esta o aquella corruptela, eso es
apenas un vuelto, al lado del desfalco del trabajo asalariado. El capital es el
mayor robo a nivel universal. Y el trabajador resulta esclavizado por el dinero
que proviene de su propio trabajo. El capital es trabajo acumulado. El trabajo
vivo es esclavizado por el trabajo muerto. El trabajo resulta esclavizado por
el trabajo. Por eso, no hay liberación del trabajador sin emanciparse del
trabajo.
Las generaciones presentes de trabajadores,
son esclavizadas, por las generaciones pasadas de trabajadores hechas capital. Para
el capital el trabajador es un costo, una mercancía más, una cosa con vida
tarifada por un salario. Una cosa animada que produce esa actividad tan
peculiar, tan proveedora de plusvalor, tan viva, como resulta la fuerza de
trabajo. El capital, como trabajo pasado, paga por la acumulación del trabajo
presente. Para el capital, el salario sale de su patrimonio.
En cambio, para el empleado, el capital no
paga nada de su bolsillo. Ya que, el salario, emana del trabajo robado al
propio trabajador asalariado. El salario proviene del trabajo impago que se
quedó el patrón. El asalariado paga su propio salario. Paga por trabajar, paga
por su esclavitud. Al ser empleado su trabajo bajo el asalariamiento, paga por estar
asalariado. Paga con su plustrabajo impago, paga con el plusvalor del trabajo
robado. Su trabajo paga el salario, el capital no paga nada. No es el capital
el que paga el salario, sino que es el asalariado el que se lo paga al capital.
Una vez más: no es el capital el que paga al trabajo, es el trabajo el que paga
al capital. El trabajo paga por su salario. El asalariado se autopaga.
El
trabajador siempre paga. Pagó de su propio bolsillo el salario y paga por el capital cuando consume.
Pagó por su pobreza y pagando hizo adinerado al capital. Paga con su miseria la
opulencia de los ricos. Pagó para que lo expriman, y paga con más expoliación
para que lo sigan explotando. Con su voto paga su servidumbre voluntaria al
estado del capital. Paga en su condición de ciudadano, para ser un sujeto
soberanizable de trabajo abstracto, conducido por el estado de los ladrones. El
empleado paga, siempre paga, siempre.
Por
eso en el capitalismo se produce por producir, o sea, se produce en exceso. Ese exceso surge del
tiempo sobrante, tiempo de plustrabajo que genera plusvalor. Sin capital, ese
tiempo excedente, resulta tiempo libre de producción, tiempo de descanso. En
cambio, bajo el mercantilismo, el tiempo sobrante es el que le confisca el
capital al trabajador. En el capitalismo el tiempo excedente es tiempo de
plustrabajo, en el anticapitalismo el tiempo excedente es tiempo disponible.
La explotación del trabajo es una relación
social. El capital es una relación social mediada por el mercado, por el dinero
y el estado. El trabajo empleado, para vender en el mercado, incorpora al
productor al capital. Así el trabajador se autoemplee, integre una empresa
recuperada, sea piquetero y no tenga ningún patrón a la vista.
Por lo tanto, al producir para el mercado,
una a una todas las categorías de la sociedad capitalista van subsumiendo al
trabajo piquetero: valor de uso y valor de cambio, tiempo necesario y
excedente, salario y plusvalía, dinero y mercado, lucro y acumulación, estado y
capital.
Para que el desarrollo subjetivo de la
conciencia revolucionaria no se bloquee y retroceda, no hay que caer prisionero
de las condiciones objetivas del capital. Si bien, el capital, siempre será una
relación en tensión antagónica. Ya que cosifica lo subjetivo y subjetiviza lo
cosificado. Objetualiza lo subjetivo y subjetiviza lo objetual.
La
única manera de no traicionar todo lo tan trabajosamente conquistado, de no ser totalmente absorbidos por el
capital, de no perder el control de las Redes de abastecimiento y el dominio de
las relaciones colectivas entre los productores desde los territorios
conquistados; es ampliarlo, sí, pero sólo a través de otros territorios anticapitalistas.
Eso sin negar, la obviedad, que para conquistar la plena libertad, individual y
social, hay que abolir el mercado y el estado. Para eso hace falta terminar con
el capital como relación social objetiva, autónoma, enajenante y genérica. Evidentemente,
para ello, se necesita la modificación completa de las relaciones de
producción, distribución, consumo y acumulación mercantil. Y claro, para eso,
como bien saben las y los trabajadores desocupados más concientes, hace falta
la revolución social de la multitud contra el capital.
D) Jubilados
y pensionados. El 65.7% de los jubilados y el 77% de los pensionados gana
el haber mínimo.
El Art. 14 bis de la Constitución Nacional,
que garantiza la movilidad de los haberes previsionales, es letra muerta. El
82% móvil quedó en el olvido, mientras que el ANSES tuvo en 2006 un superávit
record del orden de los $6.000 millones.
Los y las jubiladas y pensionadas. Según
las estadísticas del ANSeS de octubre de 2006:
Jubilados:
1)
1.344.642
jubilados gana la mínima hasta $ 470 (U$S156). Es decir, que el 65.7% son casi
indigentes.
2)
482.226
jubilados gana entre $ 470 y hasta $ 1.000. Es decir, que el 23.5%, está entre la indigencia y la pobreza.
3)
219.420
jubilados gana más de $1.000 (U$S333). Es decir, que apenas un 10.7% escapa a la miseria siendo jubilado.
4)
El 89% de los jubilados son prácticamente
pobres. ¡Kirchner lo hizo!
Pensionados:
1)
997.346
pensionado gana la mínima hasta $ 470. Es decir, que el 77% son casi
indigentes.
2)
229.230
pensionados gana entre $ 470 y hasta $ 1.000. Es decir, que el 17.7%, está entre la indigencia y la pobreza.
3)
67.236
pensionados gana más de $1.000. Es decir, que apenas un 5.1% escapa a la miseria siendo pensionado.
4)
El 94.8% de los pensionados son
prácticamente pobres ¡Vamos
el peronismo!
Un
párrafo aparte se merece el aumento de la indigencia por inflación durante el
2007:
El modo en que se está procesando los datos
para obtener el aumento del IPC (Índice de Precios al Consumidor) resulta desastroso.
Pero ningún índice se le compara para medir el aumento de precios. Ya que para
obtenerlo, el INDEC, releva 190.000 precios en 17.000 puntos diferentes del
país. Aún con los números dibujados por la cúpula del INDEC y por el nuevo
interventor de ATE, Alejandro Barrios, crece la miseria por la inflación. Barrios, un sindicalista que
pasó de opositor a Nueva Clase en 24 horas. Demostrando que cuando se cambia de
lado del mostrador, como ya decía el viejo Hegel, “Las instituciones son más fuertes que los hombres”
·
Anticipamos que, a mediados de año, habrá
otros 1.5 millones más de miserables por el aumento del IPC. Devido a que, cada
punto de aumento en el IPC, significa, 220.000 nuevos indigentes.
Entonces la Argentina va a pasar a tener,
producto de la inflación, y aún tomando los guarismos engañosos del INDEC:
·
En vez
de 9% de indigentes como había en el segundo semestre de 2006, a 13% de
menesterosos en el primer semestre de 2007.
Hete aquí, porque, el presidente Kirchner y
su ministra de economía Miceli mienten tanto con este índice. Decir la verdad,
sería para ellos, la demostración más palmaria de que: a + PBI = +indigentes.
#3:: Precariado: sociedad y capital
“Esta es tu vida y se acaba minuto
a minuto. Tienes que saber, no temer, saber que algún día vas a morir, y hasta
que no entiendas eso, eres inútil. Veo mucho potencial pero está desperdiciado.
Toda una generación trabajando en estacionar autos, sirviendo mesas, o siendo
esclavos de cuello blanco. (..) La publicidad nos hace
desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no
necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin
objetivos. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es
nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día
seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos
y poco a poco nos hemos dado cuenta y estamos, muy, muy cabreados. (..) Persiguen a la gente de quien dependen, preparamos tus comidas, recogemos
tu basura, conectamos tus llamadas, conducimos tus ambulancias y te protegemos
mientras dormís. Lo que posees acabará poseyéndote. (..) No somos nuestro trabajo, No somos nuestra cuenta
corriente, No somos el coche que tenemos, No somos el contenido de nuestra
cartera, No somos nuestros pantalones. ¡Somos la mierda cantante y danzante del
mundo!”.
El Club de la Pelea.
“Cambiaré la impresión que tiene
esta ciudad de mí. Compraré todos los medios de difusión, ¡Tráigame mi chequera!
¡Lo logré Smithers!, he comprado
todos los medios de difusión: televisión, radio… hasta los del cielo”.
Los Simpson, capitalista Charles Montgomery
Burns, “Monty”, a su secretario Smithers.
El estado es el gestor de la burguesía en su
conjunto. Pero dominado por la fracción hegemónica del capital. Y en las
empresas más poderosas agropecuarias, industriales y de servicios,
domina la inclusión real del trabajo en el
capital. El
general
intellect es una trama
cooperante, genérica, común, política, subordinada al capital fijo (tecnología
+ virtuosismo). La vieja administración fordista, del trabajo registrado y
subsumido formalmente en el capital, que necesita incluir en las instituciones
del estado (partido + sindicato) a la clase obrera, para vigilarla y mediarla;
sobreviene, gerencia estatal postfordista.
Un comando del precariado y el
excedentariado excluido de las viejas mediaciones. Un estado como gobierno de
lo político. Y hoy el sustrato de lo
común, de lo social, de lo político, resulta el cerebro colectivo. ¡Esa es la debilidad más
importante que afronta el estado para controlar eficazmente al trabajo! Por
ende, el gobierno del cerebro social como fuente de vida del capital, deviene, una
gestión estatal como Capitalismo-Político. Un poder, que controla la inclusión económica
del precariado y el trabajo negado, en el dispositivo de acumulación de la subsunción
real del trabajo de la multitud en el capital. Al mismo tiempo que, es un
estado postfordista que fragmenta y separa a la multitud; en vez de, como lo
hacía el estado fordista con sus vetustos arbitrajes, homogenizar y unir a la
fuerza de trabajo. Un estado postmoderno que vincula separando, que media
desuniendo, desvinculando, excluyendo, desciudadanizando. Un poder estatal más excluyente
que incluyente, fragmentante que masificante, singularizador que
colectivizador.
Precariado
en el Ministerio de Trabajo de la Nación que comanda la hermana del presidente Kirchner. ¡Sí,
el mismo que alardea hipócritamente con los Derechos Humanos! Repetimos: ¡Precarización
en el ministerio de Trabajo! La dependencia por antonomasia que debería
combatir el trabajo clandestino. En qué crisis de identidad tan profunda está
el estado del capital para que en el ministerio de trabajo haya trabajo ilegal ¡Todo
un síntoma postfordista! Igualmente, de esto, el peronismo sabe un rato largo.
Fue este partido el que aumentó a más de dos dígitos el ejército industrial de
reserva en los ’90; y es este partido el que instituyó la hegemonía del
precariado en el dos mil. Y ahora, procede en consecuencia, siendo el gerente
de la completa subordinación del general
intellect negado y precarizado en el capital.
Precariado
en el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. ¡Sí, el que hizo el doble de negociados en
la mitad de tiempo! Sí, el histriónico, grossista, menemista, duhaldista,
Telerman! Socio suplicante del kirchnerismo y aliado de última hora de la
opositora Elisa Carrió. ¡En que debacle tan profunda está la representación de
la forma estado para llegar a este mamarracho! Producto de los intendentes
peronistas; el gobierno aliancista de Ibarra-Felgueras; luego de
centroizquierda Nac&Pop de
Ibarra-Telerman; y ahora la gerencia de “Súper” Telerman, alias, “Todo me viene
bien con tal de seguir en el poder”; por todos ellos, hay 500.000 personas en situación
de emergencia habitacional en la Ciudad de Buenos Aires. Y en comparación al,
menemista en la nación y Delarruista en la ciudad, año 1998, el ingreso
promedio de los porteños cayó un 30%. Y como si esto fuera poco para no
votarlos nunca más, aumentó un 60% la indigencia y la pobreza.
Precariado
en la Universidad de Buenos Aires. Que sobrevive a costa del cognitariado de los inestables, y que llega
al escándalo de tener a más del 50% de su fuerza productiva trabajando
gratuitamente. Este último, un verdadero “Comunismo” del capital. Ya que abolió
el asalariamiento humano para mantener la tasa de ganancia del
Capital-Cultural-Universitario.
Precariado
en las empresas líderes,
que succionan la libido como energía psíquica laboral de sus empleados,
mientras exhiben su rostro eficientista y un sentido de pertenencia al espíritu
capitalista de la flexibilidad. Esclavizando la existencia, a cambio, del
sentido de pertenencia a la sociedad de consumo mercantil. Compulsión al
consumo: el alma del capitalismo postfordista.
Movistar, Farmacity, Telefónica, Instituto Superior
de enseñanza Mariano Moreno, entre otros, adalides en la inestabilidad de la
vida de los obreros del trabajo servicial.
Precariado
en la “Patria” encuestadora estatal y privada. En el INDEC
que exprime trabajo ilegal y continúa intervenido por la generala Felisa Miceli.
O en las empresas de Analía del Franco, Enrique Zuleta Puceiro, Graciela Römer, Mora Araujo, Rosendo
Fraga, Artemio López, y Julio Aurelio. Las mismas encuestadoras que difunden
los números toKeteados del (INDEC). Las
que inventan un supuesto respaldo abrumador al gobierno de Kirchner. Las que
tienen la osadía de hablar de trabajo en negro y “ética empresarial”, cuando son los primeros violadores de la ética
que pregonan. ¡Caraduras!
El
precariado del trabajo inmaterial es la fuerza viva productiva del cerebro
colectivo. Mientras que,
las empresas y el estado son el capital fijo y el trabajo muerto, alimentado, por
el capital circulante y el trabajo vivo del nuevo intelecto general de la
multitud. Como capital, el general
intellect, es ciencia social mercantilizada. En cambio, como lucha del
trabajo, es potencial ciencia del antagonismo social.
Bien lo ha dicho en los escraches la
Coordinadora de Trabajadores Precarizados: “Nosotros somos la empresa”. Ni el
edificio, ni la página web, ni la marquesina. Todo esto no vale nada sin el
trabajo. El trabajo funda al capital. Sin él, resulta una cáscara vacía. El
capital crea la acumulación en base al robo del trabajo ajeno, transformado en
dinero, por intermedio del consumo, las mercancías físicas y digitales
producidas. El salario, que proviene del trabajo robado hecho capital, adopta
la forma del dinero para comprar nuevo trabajo. La mercancía fuerza de trabajo,
al mismo tiempo que produce los bienes y servicios, reproduce la empresa y
plusvalora la marca, los edificios y la interfase tecnológica como capital
fijo.
El
trabajo robado crea el
excedente del capital que permite comprar nuevo trabajo. Y el capital, en base
a su compulsión a la expropiación del trabajo cognitivo y servicial bajo la
forma del salario, plusvalora, los instrumentos de trabajo.
Aún terminando con la precarización, el
desempleo y los salarios paupérrimos, siempre el capital robará trabajo para
sobrevivir. Sin excedente no hay capital, y sin nuevo trabajo no hay excedente.
Se puede ganar más y tener los derechos sociales del trabajo, pero eso, no hace
más que adornar la jaula de la vida con los barrotes del trabajo registrado. ¿O
porqué luchaba la clase obrera más conciente de los ’70, sino por terminar con
la sociedad del trabajo, que es la sociedad del capital? Eso que hoy se hace
llamar trabajo “digno”, ¡Resultaría una ofensa para los mártires de Chicago y
para la clase trabajadora anticapitalista de todos los tiempos! ¿Trabajo digno? ¿Digno de qué?, ¡Sino del
más absoluto rechazo!
En
el postfordismo no hay
vuelta atrás al pleno empleo registrado. Y hoy el postfordismo es la tendencia
del capital. Ergo, bajo la sociedad del capital no hay salvación. Pero aún así:
¿Qué dignidad puede haber, en pasar a ser, de un trabajador en la pobreza
postfordista a un pobre trabajador fordista? ¿Cuánto vale la dignidad? ¿Queda
satisfecha la dignidad con más consumo? ¿La dignidad se mide en plata? ¿Un
mayor consumo en el capitalismo resulta una satisfacción material sustituta al
vaciamiento espiritual que provoca el trabajo? ¿Con trabajo registrado y mejor
pago ya somos dignos? ¿Dignos para quién? ¿Dignos para qué? ¿Un empleo estable nos
hace un esclavo digno de sometimiento? ¿Más plata borra el sinsentido del
trabajo? ¿Qué dignidad puede haber en servir una mesa, cortar una prenda, hacer
una encuesta, atender un teléfono, llevar una pizza, para enriquecer a un
patrón? ¿Un esclavo satisfecho es un
esclavo digno?, ¿O un digno esclavo es una esclavo satisfecho?
Compañeros y compañeras, no hay ningún
espacio para la nostalgia. No hay marcha atrás. La sociedad de vigilancia del pasado, del trabajo “digno” registrado,
del “digno” pleno empleo, del salario “digno”, era tan invivible y homicida
para las aspiraciones de emancipación social de trabajo; como la actual
sociedad homicida postmoderna, dominada, por las técnicas de control sobre el
trabajo.
El trabajo para sobrevivir bajo el capital,
hasta el final de sus días, está condenado a reproducir la sociedad mercantil.
Las relaciones sociales de acumulación de capital dominan al trabajo. Producir
nueva plusvalía, ¡Ese resulta el sentido supremo del capital! Reproducir capital,
reproducir al capital, reproducir la sociedad del capital, ¡Ese resulta el
sentido del trabajo! Producir plusvalía para reproducir capital, reproducir
capital para producir más plusvalía.
Producir
para el mercado, producir
para el valor de cambio de lo hecho, producir para la ganancia privada.
Producir y enajenarse. Producir y alienarse. Producir para empobrecerse. Producir
y perder el dominio sobre la propia vida. Producir para enriquecer a los
patrones. Producir plusvalía es producir por producir. Producir plusvalía, es producir
lucro empresario, es producir dinero como forma del capital. Producir plusvalía,
es reproducir la propia servidumbre, es reproducir la miseria del trabajo y la
riqueza de la empresa. Producir por producir, única garantía del dominio del
estado y la felicidad de los explotadores.
Capitalismo
político = empresa + estado = Capital + Trabajo = plusvalía + acumulación. El trabajo mientras produce, se reproduce
como trabajador esclavizado. Mientras produce, es un sirviente enajenado por el
capital. Las relaciones de producción, distribución, consumo y acumulación le
son ajenas, extrañas, indomables. ¡Pobre humano!, Tan omnipotente que se cree,
y resulta prisionero de una red de vínculos sociales que no maneja. Una
urdimbre universal que se reproduce acumulando, consumiendo y produciendo. Más produce
para el mercado y más atrapado queda en el sistema de la Matrix. Cuanto más trabaja, más dependiente del trabajo es. Cuanto
más consume más pobre se vuelve. Toda la relación social capitalista se basa en
la relación de cambio. Para el capital las necesidades y el consumo del trabajo
le son indiferentes. Se produce y se consume, exclusivamente, para que el valor
de lo hecho para el cambio produzca plusvalía. Si esto provoca la pobreza de la
multitud, al capital, le da lo mismo.
Se produce plusvalía para obtener el lucro
del capital. Y el capital sólo puede obtener su ganancia si convierte la
mercancía en excedente, el excedente en dinero, y el dinero en más capital.
Desde que el trabajador se vendió, antes de empezar a mover un solo músculo,
antes de girar una palanca, antes de hacer una llamada, memorizar una orden,
atender un cliente, antes de todo esto, ya quedó atrapado por la sociedad
capitalista. Todo lo que hace y consume tiene un solo sentido: reproducir su
infierno.
El
trabajo es todo. Y la
condena número uno en el capitalismo es ser un trabajador productivo. Para
terminar con la sociedad del capital, del precariado, el excedentariado, y el
empleo miserable de la vida en cualquiera de sus formas, hay que terminar con
el trabajo para el mercado. Y en esto no hay vuelta de hoja. La sociedad
capitalista está fundada en el trabajo mercantil. Para terminar con ella, la condición sine quan non es terminar con el
trabajo.
Bajo la sociedad de mercado el trabajo
concreto inmaterial termina privatizado. Así, el conocimiento resulta un
trabajo abstracto y la tecnología capital fijo. El capital acumulado, para
mantenerse en pie, como trabajo pasado; precisa nuevo trabajo presente que lo
valorice. Sólo el trabajo vivo, intensivo, destructor del sistema nervioso,
puede mantener con vida al Nosferatu del capital fijo de la general
intelligence.
El
precariado es la variable
de ajuste, del general intellect, como
capital circulante de la informática, de las líneas de cajas robotizadas y del
estado como reproductor de plusvalor. Empresa y estado: un dispositivo
vampirizador de la ciencia social, del intelecto colectivo, del cerebro de la
multitud, del general intellec. Una
destreza singular que adopta las formas del conocimiento y el afecto, la
educación y la salud, el lenguaje y el arte.
Gracias
a la Coordinadora de Trabajadores Precarizados por:
·
Llamar
a organizarse en cada lugar de trabajo.
·
Conectar
su lucha adentro y afuera, afuera y adentro, de la empresa privada y estatal.
·
Reconocerse
trabajadores, aún siendo estudiantes. Estudiantes-trabajadores y trabajadores-estudiantes:
la única manera para que, su
singularidad estudiantil, no le corte el nervio de clase que tiene en común con
el conjunto de la multitud de la fuerza de trabajo. Un reaseguro vital para no quedar aislados en su
lucha.
·
Gracias
por el método de: “Sino hay justicia hay
escrache”. Heredero de la acción directa de los hijos e hijas de las
compañeras y compañeros desaparecidos.
·
Por haber
encontrado la manera de luchar sin exponerse al despido inmediato. Por usar las
caretas que (de)muestra el rostro de los nadies. Los negados por el capital,
los clandestinos. Una máscara que visibiliza a los invisibles.
·
Gracias
por taparse para ser vistos. Como el zapatismo. En todo el planeta, cada
fracción de la clase de la multitud, aprende lo mejor de cada una de ellas. La
multitud es una sola, aún con todas sus diferencias. Es la única fuerza social
que mantiene con vida al capital o lo puede destrozar. Las y los precarios cubrieron
sus caras como sus hermanos desocupados. Los mismos que con sus piquetes toman el
espacio público e interrumpen la circulación de la mercancía. Que ocultan sus
rostros porque, de lo contrario, cuando vuelven a sus barrios los muela a palos
la policía, las patotas sindicales y los intendentes mafiosos. Ahora los que se
tapan son estudiantes, blanquitos y urbanos. El mejor favor para los
trabajadores negados para terminar con el estigma del poder, que asocia el
pasamontaña, al pobre, morocho y suburbano.
Gracias a Producciones TariKontenidos por
su “Balada para un LoKo” y a Precarias a la Deriva por su producción “La precariedad en guerra contra el
Imperio”.
Y gracias a los videos de las y los compas
de ágora tv. Un hacer militante, propio, de un digno trabajo inmaterial de la
resistencia anticapitalista.
12 de mayo de 2007
Colectivo Nuevo Proyecto Histórico
[+] info: La Organización del Precariado (NPH)
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