10 RAZONES PARA
TIRAR EL CAPITALISMO A
LA BASURA
HERMOSO
TEXTO ANTICAPITALISTA. NO APTO PARA AUTORITARIOS, ADORADORES DEL
TRABAJO Y DEMAS REFORMISTAS
Autor: Antón FdR
Coruña,
septiembre de 2005
10 razones para coger el capitalismo en
una mano, hacer con él una bola, y titarlo a la basura.
Esto no es sino una colección de Secretos Públicos. Todos los conocemos. Todas
los sabemos. Están ahí, algunos tal vez un poco más apartados, ocultados
torpemente, otros, la mayoría, son tremendamente evidentes. Su conocimiento y
su crítica forman parte de nuestra inteligencia colectiva. Nada original en
estas líneas. De ahí su cualidad subversiva.
RAZÓN 1: Porque el capitalismo nos
quiere trabajando todo el maldito día.
Cuando los hombres eran nómadas y vivían de la caza-recolección dedicaban a la
subsistencia una media de dos horas diarias. De hecho, ni siquiera era un
trabajo: no lo diferenciaban lingüísticamente de la palabra "juego".
Cuando el ser humano se hizo agricultor tribal se trabajaba unas 5 horas diarias.
En
la Edad Media
,
a pesar de las cargas de los impuestos feudales, del diezmo robado por
la Iglesia
y de las guerras
de los reyes que prendían fuego a todo lo que había a su paso, era posible que
180 días al año fuesen festivos. Se trabajaba menos que ahora.
Con la llegada del capitalismo las horas del trabajo se multiplicaron
espectacularmente: las máquinas no nos liberaron del trabajo, nos condenaron a
más. ¡La jornada de 8 horas era ya una reivindicación fundamental de hace más
de 150 años y todavía no existe hoy más que en el papel! En los años 1930 en
Galicia el movimiento obrero reivindicaba la jornada de 36 horas. ¡En la
actualidad producimos en menos de 2 semanas una suma equivalente a la
producción total del año 1900! En ese año los revolucionarios calculaban que
con 3 ó 4 horas diarias se cubrirían colectivamente todas las necesidades
básicas. Entonces, ¿por qué hay hoy más de dos millones de personas agobiadas
por el paro y un porrón de millones de trabajadores que han de trabajar como
desgraciados? ¿Por qué trabajamos 4 veces más al día que un bosquimano en el
inhóspito desierto del Kalahari? ¿Por qué disfrutan tanto los capitalistas y
sus políticos con nuestra tristeza, en trabajos largos y aburridos?
Durante los años 60 la revolución fue contra el trabajo, contra la tecnocracia,
contra la burocracia, contra la vida y moral burguesa. El lema de los
revolucionarios de los setenta era el del "rechazo al trabajo". Hoy,
como ayer, el grito verdaderamente revolucionario es: "¡Trabajadores del
mundo, descansad!"
RAZÓN 2: Porque su economía nos
impide vivir.
La precariedad es la nueva moda. Bajos sueldos. Venta constante, de un patrón a
otro, de un lugar a otro; hoy estás aquí y mañana allá. La competencia es la
regla social: debes dar codazos a los demás candidatos para conseguir ese curro
que detestas, esa beca que son migajas, o ese piso que te hipotecará de por
vida a un banco. No hay sitio para la vida ni para la comunión con el resto de
la gente. Sólo hay un desquiciante sistema económico que te condena a la
inseguridad y que arruina tus relaciones con tus más cercanos. En casa de tus
padres ellos no están a gusto porque lo del curro está jodido y además tienen
que cargar contigo; tú no estás contento porque estás forzado a vivir allí de parásito.
Se trata de una dependencia vergonzosa para ti y una carga pesada para tus
viejos, pero un lucrativo colchón para los beneficios de quienes manejan el
capital. Las amistades se rompen por culpa de la recolocación laboral, y muchas
otras no pueden nacer o cimentarse porque tienes que estar currando todo el día
para que el capitalista puede comprarse un yate o, simplemente, para poder
pagar un grupo armado paramilitar que defienda sus intereses y se lleve por
delante a los insurrectos zapatistas o magonistas en México, o los indígenas
mapuches en Chile.
Esta sofocante vida capitalista golpea por partida doble en las mujeres. La
precariedad laboral, por un lado, y la necesidad de estar
"formándose" continuamente para ella, impide, a mucha gente que lo
desea, algo tan natural como tener hijos. El eterno estado infantil al que nos
condenan nos imposibilita a estar en condiciones económicas como para tener
estos hijos. Con suerte a los treinta y tantos puedes conseguir empezar a pagar
la hipoteca de una casa (que tardarás décadas en pagar) o alquilarte un piso en
mínimas condiciones. Pero, lo cierto es que ahora la cosa aún esta peor: la
temporalidad de sus contratos (¡chantajes!) dura hasta que la palmas, o
alquilas o alquilas, y debes pagar cada mes, tengas o no trabajo. Muchos tienen
que volver no pocas veces a la casa de sus padres, los abuelos también. Esto
significa una injusticia para los hombres, pero es aún mucho más doloroso para
las mujeres que, en el caso de desear hijos, además se vuelve de peligroso: a
partir de los 36 años los partos empiezan a ser de riesgo, y antes de los 30 es
difícil poder pagarte un chaval (en este mundo todo está en compra/venta).
No debes vivir: debes producir, y a la salida del curro debes consumir para
olvidar. Su Gran Reloj es un dictador sobre nuestra existencia. En una sociedad
racional en la que no hubiese que trabajar para el capitalista, la publicidad y
el hiperconsumismo, bastaría con "trabajar" el par de horas que
dedica un bosquimano. En esa sociedad podríamos permitirnos el coordinar
nuestros esfuerzos de forma libre y flexible. Podríamos darnos el lujazo de
romper todos los relojes y despertadores. Esto es lo que llamamos "El
Rechazo al Trabajo", su drástica disminución, la ruptura con su moralina
laborista y lógica productivista, la reconversión de la actividad vital hasta
donde sea posible en juego, creatividad, arte y artesanía.
Hoy el capitalista se mete en tu vida más íntima y te obliga a decirle tu
pareja: "me encantaría quedarme un poquito más, follar juntos, y besar tus
labios, pero es que tengo que irme a trabajar. ¡Hay que a fichar! Debo currar
para que la economía del país vaya lo suficientemente bien como para permitirse
comprar 450 bombas y descargarlas sobre Faluya." Y tu pareja debe aceptarlo
complacidamente al grito de "¡Todo por la democracia!"
RAZÓN 3: Porque no nos dan las
cuentas.
Si echas cuentas podrás ver que tus muchas horas de trabajo producen un valor
de, pongamos por caso, 15 unidades. Cuando llega fin de mes te dan 3 unidades.
De ellas debes de pagar 1 al estado en concepto de impuesto. Y otra media
unidad en concepto de impuestos indirectos (por ejemplo, gravados sobre los 10
cigarros que te fumas compulsivamente de camino al curro, con los nervios que
te quedaron por no haber podido follar hace un momento). Entonces Marianito se
pregunta, "¿qué ha sido de esas 13,5 unidades?" Marianito no es muy
listo. Tú sabes bien que eso se llama explotación. Es un robo legal. Hay quien
piensa que cuando el jefe le da la paga a fin de mes realmente le está dando
algo. Pero lo cierto es que el trabajo capitalista es un chantaje y un robo;
son trabajos forzados y también un atraco. Es lo mismo que si yo te saco a la
fuerza la cartera, te pillo 10 euros, y después te digo con amabilidad y una sonrisa
en la cara: "Tú lo vales. Te lo mereces cariño. Toma te voy a dar 3 euros,
todos pa´ti". Así es como funciona el capitalismo: tú debes de pagar el
jefe para que él te dé órdenes. Tu trabajo no es remunerado: tú trabajas para
comprar sus órdenes, y con esa parte que decide no robarte, le compras lo que
otros como tú producen para otros como él. ¡Qué buen negocio!
Ahora bien, el jefe se podía defender diciendo, "No, no, no. No es así. Yo
tengo derecho a todo ese dinero y órdenes porque tuve que poner otro mucho para
crear la empresa, estuve en el lugar adecuado, tuve las ideas correctas, me
arriesgue a..." Pero estos son argumentos sólo dignos de un lobotomizado
en un parvulario. Pregúntale entonces de dónde sacó el dinero para montar su
negocio. Nadie se hace rico trabajando, sino poniendo al resto a trabajar para
él. El capitalismo es el robo. Así funciona. El capitalismo no es más que un
gran proxeneta. Y nosotros somos su negocio. Se base en la competición y en la
dominación, pero nosotros queremos una sociedad basada en compartir y que sea
igualitaria, porque así la vida es más fácil y porque así la vida es más
placentera, y porque así puede ser más excitante. Estamos hablando de una
Revolución para el Placer.
El capitalismo se basa en la lógica cristiana de trabajar como un condenado. De
trabajar para trabajar, y sólo descansar para volver a trabajar (en ese cansado
mundo programado que llaman ocio). Nosotros queremos trabajar muy poquito, sin
hacer ningún esfuerzo. Y queremos acabar con los trabajos forzados.
¡¡Compartiendo y gozando lo conseguiremos!! Tal vez tengamos que renunciar al
teléfono móvil y a maravillosos inventos de la teletienda como el Total
Abdominator y el cepillo de dientes eléctrico, ¡qué se le va a hacer!... Les
regalo mi reloj si no tengo que levantarme nunca más a las 7 u 8 de la mañana.
RAZÓN 4: Porque estoy cansado de
“labrarme un porvenir”.
En este sistema solo hay un momento para disfrutar del presente: borracho en la
discoteca baboseando en la barra. El resto del tiempo lo tienes hipotecado. Has
de vivir para el futuro, para un futuro que nunca llega. Caminamos como el
burro detrás de la zanahoria. Así pierdes tu niñez y tu juventud. Desde los 4 ó
6 años te obligan a sufrir jornadas laborales de 5 horas al día que le salen
gratis al capitalista. Tú las acatas para tener la magnifica oportunidad, en el
futuro, de hacer de oro al capitalista.
Los primitivos desde que nacían jugaban a cazar, recolectar, construir cabañas,
y un buen día se daban cuenta de que el juego se había convertido en realidad.
En nuestras sociedades tú nunca eres real. Nuestras vidas no nos pertenecen. En
las aulas nos enseñan a respetar la autoridad, a estarnos quietos y sin hablar
con el compañero, ni mirar por la ventana. Nos enseñan a creer lo que nos digan
y nos enseñan la disciplina marcial: "¿Están listas las piezas? -Sí,
señor. -Bien, pues tírenlas ya al mercado". ¡Joder, estudiamos para
trabajar, trabajamos para jubilarnos y nos jubilamos para morir! ¿Cuándo toca
aquí vivir? "Lábrate un porvenir", te dicen. Pero, ¿por qué es más
importante el tiempo futuro que el presente? Debiera ser al revés, ¿no? Digo yo
que sí, pues del tiempo presente puedo estar seguro, pero del futuro no. Quién
sabe, puede que en ese futuro abstracto del que siempre nos hablan esté muerto
o puede que no me interese ni lo más mínimo ir a los 80 años a Benidorm.
Prefiero largarme ahora mismo a las Islas Galápagos o al río Ganges. "¡Ah!
¡Pero es que así no puede pensar usted!" -replicarán alarmados los señores
del mundo. "¿Por qué no?"- preguntaremos nosotros. Respuesta:
"¡Por qué así nos joden nuestro invento". ¡Qué se jodan! ¡Lo queremos
todo y lo queremos ya!
RAZÓN 5: Porque somos los de Manos
Blancas y rechazamos el terrorismo.
El capitalismo ha resultado ser la mayor organización terrorista de la
historia. Los estados son los brazos armados de este cruel ser. Su sistema de
competencia, explotación y egoísmo nos está dejando un bonito reguero de
sangre: 1914-1918, 1º Guerra Mundial (8 millones de muertos, millones de
heridos); 1939-45, 2º Guerra Mundial (50 millones de muertos, decenas de
millones de heridos). Y, por supuesto, entre una y otra la guerra civil
española, la rusa, etc. Pero es que, después del 1945, las cosas no han ido
mucho mejor. Se cuentan los días en los que ha habido paz en todo el mundo con
los dedos de las manos. Desde el 1945 hasta nuestros días han muerto nada más y
nada menos que 40 millones de personas en las guerras del capital. Las últimas,
las Guerras del Petróleo, han hecho que se volviese a derramar sangre en los
países "ricos", en las ciudades de Nueva York, Madrid y Londres, y
próximamente en algún lugar de Italia. Por suerte, hasta ahora solo han
utilizado armas primitivas. Por suerte, todavía no se han hecho con un maletín
nuclear de esos de la antigua URRS o alguna arma genética…
Porque somos ciudadanos de bien y pacifistas, manifestamos nuestra más enérgica
repulsa al terrorismo: "¡Capitalismo no, gracias!"
El ejército te hace un hombre (o una mujer-machoman), nos dicen, y sus ejércitos
son muy productivos, ¡los más eficientes de las historia! ¡Limpian, pulen y
matan como ninguno! Producen hombres y mujeres asesinos a destajo y crean
cantidad de puestos de trabajo. ¡Cierto! Jamás ha habido tantos puestos de
trabajos de enterrador. En las cajetillas de tabaco debía estar escrito en
mayúsculas este letrero: "EL CAPITALISMO MATA".
RAZÓN 6: Porque el capitalismo
entiende de patriotismo y nosotros no.
Ellos nos dicen Democracia, pero quieren decir Capital. Dicen Democracia, pero
quieren decir las hermanas Koplowitz. Ellos dicen Democracia, pero quieren
decir Patria. Dicen Democracia, pero quieren decir nacionalismo burgués.
Por la patria no pueden entrar aquí más inmigrantes de los que cómodamente
puedan explotar nuestros capitalistas. Ellos, fascistas, dicen que si no los
paramos nos quitarán los puestos de trabajo. Dicen que deben entrar los justos
y necesarios. Pero realmente es el capitalista quien quita esos puestos. Sólo a
él le favorece el paro: así nos vendemos aún más barato. Ellos dicen que los
inmigrantes no tienen derecho a invadir nuestras tierras: sólo nosotros tenemos
derecho a invadir las suyas. Nuestras empresas hacen hamburguesas con los
bosques de
la Amazonía
para que podamos engordar más que las vacas en un McDonald´s. Nuestras empresas
chupan su petróleo. Sólo hay una emigración que creen que debe ser libre: la de
los recursos naturales. El gas natural corre de África a España sin ningún
problema, aplanan el terreno para él, es un inmigrante de 1º que nos sale muy
barato.
El hambre es otro invento de los sistemas de dominación y explotación. Los
primitivos nómadas trabajaban 2 horas al día porque no les apetecía trabajar
más y porque podían permitírselo. Con ese poco tiempo les llegaba. Como señalan
los antropólogos, el hambre sólo se ha convertido en una institución, en una
enfermedad endémica, sólo con la llegada de la explotación del hombre por el
hombre. Hubo un tiempo en
la
Edad Media
que los campesinos desposeídos de sus tierras que
se convertían en mendigos eran asesinados públicamente: mendigar estaba
prohibido. Hoy desposeemos a las gentes del tercer mundo, los condenamos a la
pobreza y decimos: "ser pobre es pecado". Y por ello deben de morir
en pateras o a balazos al intentar cruzar en masa las alambradas.
Hablan de democracia pero quieren decir capitalismo. Hablan de democracia pero
esos burgueses quieren decir patriotismo. Hablan de justicia y tienden alambre
de espino para las personas, y una alfombra roja para recibir el petróleo y el
gas natural que a esas personas del espino se les roba.
RAZÓN 7: Porque vida solo hay una y
lo demás son estupideces.
Nos hablan de crecimiento económico, pero con los bienes materiales que hay nos
sobran. De hecho, ¡hay de más! Existe más producción de la que puede soportar
la ecología del planeta. Lo único que hace falta es distribuir bien los
recursos. Nos hablan de ser serios: que si el PIB, y la burbuja financiera,
la Curva
de Gini, la inflación
y la cienciología de
la
Jodienda Laboral.
¡Seamos serios! ¡Vida solo hay una! Cuando
me levanto por la mañana y voy de camino al tajo o a la universidad, en ese
trayecto de media hora veo a más gente de la que un pigmeo de la selva del
Congo ve en toda su vida. En cambio no conozco en serio ni a la mitad de los
amigos íntimos que tienen ellos. El capitalismo destroza la comunidad: todos
somos seres sin caras. A lo mucho llegamos a conocer el nombre de unos cuantos,
e íntimamente a demasiadas pocas personas. Tememos una excusa para esto: ¡No
tenemos tiempo! Pero lo cierto es que: (a) No lo tenemos porque nos lo roban.
(b) No lo tenemos porque desmotivados y sin los redes convivenciales
socialmente tendidas, no sabemos más que “matar el tiempo” que nos queda. Al
amigo que más atención le prestamos, y con mucho, se suele llamar Sony o
Toshiva.
Para el capitalismo lo importante es crear más y más mercancías. Las mercancías
son un placebo que no soluciona nada. Cuando estás chungo te dicen: "date
un caprichito, cómprate algo que te haga ilusión". Pero a los dos días ya
no nos hace ninguna ilusión y vamos a por otra a ver si esta vez sí que nos
realiza como persona. Pero la amistad, el amor, el gozo, el placer, la
creatividad y la convivencia no se pueden comprar. Ellos dicen: "déjate de
tonterías, la felicidad la da
la
Playstation
y un televisor de plasma". Pero eso no es
suficiente, queremos mucho más. Para ellos lo importante es producir y
consumir. Para nosotros lo es conocer gente, reírnos con ella, descubrir
horizontes artísticos, sexuales, imaginativos, compartir proyectos o
desarrollarlos individualmente, como cada uno decida, pero poder hacerlo.
Repetimos: ¡Lo queremos todo y lo queremos ahora!
Nuestra revolución es coger todos los despertadores y reciclarlos para hacer
con ellos bicicletas. Sólo tenemos una vida y es por eso que es tan preciada
para nosotros. Cuando llegues a tu vejez qué te vas a decir a ti mismo:
"Vale, no he vivido, pero, qué le iba a hacer. Había que ser realista y yo
lo fui. Y, mira, no me ha ido tan mal… He conseguido ahorrar para pagarme el
pulmón artificial con el que ahora respiro". ¡Tómate un respiro! La vida
no es una pesada carga: el mayor triunfo del capitalismo es hacer creer a sus
víctimas que la vida es dura y difícil. La vida era sencilla y placentera
cuando está libre del autoritarismo, la explotación y las moralinas de las
civilizaciones castrantes. La lógica burguesa del capitalismo y su moral son
apestosas, pestilentes. La siguiente vez que
la Muerte
llame a mi puerta y
me pregunte, quiero poder decirle: "¡Ah! Así que esto era la vida… Pues me
está gustando. ¡Quiero más!" Eso no se compra ni en efectivo ni con
tarjeta.
Razón 8: porque, aunque las
escondáis, podemos ver lo que son vuestras cárceles.
Sabes cuánta gente había durante los 60 en las cárceles franquistas: 15.000
personas. Sabes cuántas a principios de los sesenta: unos cientos menos. Sabes
cuánta en el fin del siglo: 50.000. Y, ahora, cinco años después, ¡55.000! Con
la excepción de algún pijo o afortunado todos conocemos a alguien que está o
estuvo entre rejas. ¿Sabes por qué lo están la mayoría? El 80% de la peña por
delitos relacionados con drogas -la mayoría por delitos contra la propiedad
privada- que son ilegales, cuestan un ojo de la cara para quien es pobre y te
sumergen en los submundos más changos. Nuestra sociedad patriarcal y frustrada
sexual por esta castrante sociedad burguesa crea cantidad de perturbados. Y aún
así tan sólo el 5% están en la cárcel por asesinatos y violaciones. Hay un
dicho en los talegos, en ellos "quien es rico nunca entra y quien es pobre
nunca sale". Nos dicen que hace falta policía y cárceles. Lo que no nos
dicen es que el capitalismo crea la inmensa mayoría de los delitos. ¡Metamos en
la cárcel a quienes los crean! Junto con los asesinos y violadores se me ocurre
que podríamos encerrar a todos los políticos y a todos los magnates de la
economía. Ellos dicen "quien la hace la paga". Pues bien, nosotros
aceptaremos sus cárceles el mismo día que estén todos ellos dentro. ¡Justicia
ya, justicia ahora!
RAZÓN 9: Porque Gaia es nuestra
madre y ellos son sus verdugos.
"Madre no hay más que una", dicen, y esta vez están en lo cierto.
Nuestra madre es
la Tierra
,
nuestro espíritu
la
Naturaleza.
¡Somos salvajes! Escucha la buena noticia: ¡la
domesticación que nos han impuesto es reversible! Podemos resocializarnos para
la libertad, pero tan sólo lo podemos hacer socialmente, con el apoyo del
grupo, a través de las comunidades que creemos. ¡Volvamos a casa, creemos
nuestras propias familias! Sus familias son meramente sanguíneas, un colchón
para el paro de los capitalistas. Nuestras familias serán abiertas, extensas,
dinámicas, cambiantes, vivas. Nuestra familia será quien decidamos mutuamente
que integren las comunidades amorosas que nosotros mismos creamos. Nuestras
familias no entenderán de autoridad sino de convivencia y de vitalidad.
Nuestras familias serán muchas, pero madre solo hay una. Y nuestra Madre,
la Tierra
, está siendo
asesinada… Y ellos bromean macabramente con el "desarrollo
sostenible". Ni sostenible ni hostias; les decimos claramente: ¡Vuestro
mundo es imposible! Los bosques se desertizan, los desiertos crecen, la capa de
ozono se agujerea, los glaciales se evaporan. El calentamiento global es una
amenaza muy seria. Nuestra madre es día a día violada y fagocitada por vuestra
avaricia de dinero y más dinero, y vuestra estupidez de producir y producir.
¡No queremos producir basura, queremos producir felicidad y libertad! ¿Es esto
tan difícil de entender? Queremos una utopía verde. Vosotros decís que somos
unos románticos, ¡y lo somos! Nosotros decimos: sois unos asesinos. Mientras
tanto miles de especies se extinguen cada año.
RAZÓN 10: Porque no hay nada que nos
reviente más que sus órdenes.
Hay quien manda porque hay quien obedece: ese es un secreto a voces. Ellos nos
mandan cómo trabajar y nos mandan dónde, cuándo, para qué y para quién. Nos
mandan que aceptemos el que se carguen
la Tierra. Nos
mandan que
no protestemos por su imperialismo y su falta de humanidad. Cuando nuestras
protestas se vuelven lo suficientemente enérgicas y problemáticas para sus
intereses nos mandan a sus policías para que nos aporreen, gaseen y arresten.
En las manifestaciones antiglobalización hicieron esto y mucho más. En las
democráticas cárceles de Génova o de Barcelona por ejemplo, hubo torturas inenarrables,
vejaciones sádicas. Fue una locura: lo sé porque le pasó a amigos míos que me
lo contaron.
Ellos nos mandan que reneguemos de nuestra vida, que nuestra existencia sea una
pesada carga, que reneguemos del presente en aras de un futuro cada vez más
incierto. Ellos están contentos si yo soy un mediocre gris. Para ellos lo mejor
es que de joven estudie y me corra unas cuantas fiestecillas, y después me mate
a buscar un curro de los suyos, que acepte su monotonía y aburrimiento durante
horas eternas. Para ellos es perfecto si entonces reduzco mis aspiraciones a
crear una familia burguesa, e inculco a mis hijos la forma de vida que nos
imponen y las ideas que van parejas con ella. Esto es lo que prevén que haga
cuando tenga treinta años. A partir de ahí será perfecto si estoy
constantemente atemorizado por perder los curros que me impongan si esto sirve
para que me calle la boca. Debo dedicarme a consumir e intentar sacar la prole
adelante: mis hijos serán el futuro de los futuros capitalistas. A los cuarenta
entraré en la crisis de ver como se me va la vida haciendo muy seriamente el
imbécil, y de ver como renuncio cada vez más a mis sueños. Y así pasarán mis
días grises de consumidor-productor. Un buen día me dirán: ya no sirves para
nada, ¡jódete! Entonces es cuando te jubilan y como ya no trabajas no cuentas
para nadie. ¡Así funciona la moral cristiana-burguesa del sacrosanto Trabajo!
Mis hijos me echarán al cubo de basura de algún asilo para ancianos, pues
estarán demasiado ocupados para trabajar para los capitalistas. En mi camastro,
conectado a una maldita máquina, me daré cuenta de su embuste y me reprocharé:
"¡Todo esto por no atreverme a ser libre, todo por no atreverme a
vivir!" Entonces será cuando reconoceré que todas esas excusas de ser una
persona seria y formal no eran más que eso, ¡excusas para no atreverme a ser lo
que quiero! Y reconoceré que todo lo dicho hasta aquí, que piensa todo el mundo
pero que pocos son hoy los que se atreven a afrontar activamente, no eran sino
Secretos a Voces. Un día me encontrará la muerte avergonzado por tales
pensamientos. Y en mi tumba pondrá: "Aquí yace un mediocre". Un
mediocre, pero que era una persona muy buena: "¡Oh, sí! Era muy, muy
bueno, siempre se portó muy bien; él era muy obediente".
Esta es su historia. La persona "normal" es quien acepta esto sin
rechistar: lo demás son radicales, enajenados, excéntricos, bichos raros. Esta
es la realidad que nos venden. Capitalistas, políticos… ¡Dan asco! Romperemos
sus esquemas. Creemos nuestras propias zonas temporalmente autónomas en los
márgenes del sistema. ¡A qué esperas! Vivamos desde hoy la revolución que sea
posible, aunque sólo pueda serlo de forma parcial y en miniatura. Por algo se
empieza. Y el inicio siempre ha de ser la revolución de la vida cotidiana, pues
es para ella, para quien ésta es y a través de quien ésta se realiza.
Nuestra revolución será comunal, asamblearia, suave, activa, gozosa e íntima.
Nuestro objetivo: crear tribus que practiquen y difundan la disidencia. Es
nuestra vida, la de nuestros hermanos y
la Madre Tierra
la que
está en juego. ¡El capitalismo es una conspiración contra la vida!
Este es nuestro programa anti-político: Libertad, igualdad, vitalidad,
antiautoritarismo, rechazo al trabajo, amor, humor y respeto. ¡Al abordaje
amigos!
Robines Hood y Alicias, ¡convirtamos todas sus ciudades en un inmenso Bosque de
Sherwood! ¡Caminemos a un dulce País de las Maravillas! Tomemos el timón de
nuestras vidas.
Escrito por Antón FdR,
Coruña, septiembre de 2005
Contacto: antonfdr@yahoo.es |