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Titulo:

Lab 05 Bio política y resistencias, Nº 0. Escrituras Urbanas, Nuevo proyecto Histórico, Autonomía (fanzine listo para imprimir y armar)
Contenido: Presentación - Escrituras Urbanas – El working poor – Tran$antiago: Capitalismo y marginalidad social - Exodo y comunidad -  Proledelito - ¿Quién es políticamente correcto?

Autor:

 Lab 05, Colectivo NPH, Estudiantes rebeldes y subversivos, Kolectivo Social Autónomo (K.S.A.)

Fecha de Publicación:
05/05/07
Descargar:
doc    

Lab 05 Bio política y resistencias

 

 

Presentación:

 

Este laboratorio se dedica al estudio y al debate de las teorías contemporáneas que interpretan y animan las discusiones referidas tanto al biopoder, la bio política y las resistencias. La emergencia de nuevas formas de luchas, instalan un escenario en el cual los esfuerzos de investigación tanto teórica como empírica de lo que Foucault denominó como biopoder tengan una especial relevancia en la elucidación de conocimientos desde las resistencias. El Lab 05 Bio política y resistencias intenta proporcionar un dispositivo reflexivo acerca de las condiciones desde donde la vida se toma como objeto del ejercicio de poder.

 

El Lab 05 se presenta como un proyecto cooperativo de construcción conceptual y empírico permanente y colectivo. Nuestra idea es crear zonas de reflexión y discusión, con capacidad de crear significaciones comunes que aumenten la potencia de intervención de la actividad intelectual.

 

Actualmente estamos desarrollando de forma autónoma una investigación sobre “Las nuevas escrituras urbanas”, trabajo que desarrollamos  en las ciudades de Santiago, Valparaíso y Temuco.

 

En tanto a la conformación de nuestro laboratorio trabajamos personas de diferentes nacionalidades, por lo cual, NO tenemos un sentido de pertenencia tanto geográfico como político.

 

Agradecemos a quienes nos han apoyado hasta el momento, tanto a los  colectivos, amig@s, como a la Editorial Palidonia. Esperamos que nuestro trabajo llegue a buen puerto en un mediano plazo.

 

                                                                                             

Lab 05 

¿Quién es políticamente correcto?

 

Si bien es cierto, el término políticamente correcto es usado por un amplio numero de agrupaciones políticas, ya sean estas formales o informales, en ningún caso actúan de acuerdo al discurso o mensaje que se promueve, es más nadie cumple la regla de comportarse políticamente correcto. Por otro lado, muchos piensan que la revolución, revuelta o manifestaciones sólo son parte de una agenda anual en la cual se pueden expresar determinados días al año.

Sin embargo, no creemos en lo anterior. La lucha se ejerce todos los días, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, incluso en nuestros sueños podemos desencadenar nuestras utopías, por ende la lucha no tiene día ni horario, simplemente se lleva a cabo a través de nuestro estilo de vida.

Toda conciencia colectiva pasa primero por la individual, es decir, si me comprometo en esta lucha primero debo luchar solo, para luego pasar a la colectividad. Para ejemplificar esto podemos señalar que nuestra guerra diaria e individual es en contra del consumo, de tener una clara conciencia de donde provienen ciertos productos y a quienes entregamos el dinero, para ser consecuentes con nuestro acto del mensaje a la acción. Aunque preferiríamos ir de la acción al mensaje (el orden de los factores no altera el producto).

Por otra parte, la abolición de conductas sexistas, nacionalistas o fascistas son parte de la lucha diaria tanto a nivel de parejas como de amig@s, al igual que el sentido de pertenencia mirado desde un punto de vista local, ya que, la lucha no tiene bandera, color, ni nacionalidad.

Si a esto sumamos los escasos aportes del mundillo de la intelectualidad hacia la lucha efectiva, podemos señalar que todo se transforma en simple habladurías, semejantes a un susurro.

Pese a todo, la lucha continua, incluso si no somos políticamente correctos, o ¿quién lo es?, o mejor aún ¿qué es ser políticamente correcto?, por lo menos nosotros no tenemos esa respuesta, ni creemos poder encontrar la respuesta, ya que tod@s tenemos intereses y conductas distintas. Incluso así, hay un aspecto que debemos mejorar a diario lo cual es a quién o quiénes entregamos nuestro dinero a través del consumo, para actuar acorde a nuestra política de vida contestataria, es decir, no hacer más poderoso al rico.

Nuestra gran batalla diaria es contra el consumo como punto inicial, para ser consecuentes con nuestro discurso y nuestros actos.  

                                                                                                         

                                                                                                          K.S.A

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Imaginemos, lo que harían hoy, nuestros hermanos mayores de la Primera Internacional si hubiesen dispuesto de la web!

La enorme ventaja que tiene la multitud en la posmodernidad es la autocreación de la comunicación. Internet y las páginas de autopublicación, los e-mails y el chat, telefonía vía ordenadores y correo instantáneo, los celulares y los SMS, el abaratamiento y versatilidad de la fotografía y el cine digital. Todos soportes para que los combates políticos y la reflexión, las sensibilidades y los deseos, la ciencia y el arte, las ideas y la imaginación, se multipliquen y profundicen. Una plataforma para que se visibilicen y difundan las luchas dificultando el castigo del Estado del Capital, que hace del ocultamiento de la represión, uno de sus poderes. El crecimiento del correo electrónico resulta imparable. En 1998 había 253 millones de cuentas, mientras que en el 2006 se llegó a los 1.600 millones. El año que pasó aumentó otro 10% la cantidad de usuarios de internet. Y no precisamente por el primer mundo. La mayor explosión se dio en China, Rusia y la India. Mientras que en los EE.UU., que es el primer usuario de internet, 153 millones acceden a la web. De los que poseen internet en el mundo, el 60 por ciento, tiene banda ancha en su casa. Los trabajadores pasan por semana 14.5 horas revisando su correo, 13.3 horas creando documentos y 9.6 horas buscando información.

En Argentina, diez millones de usuarios tienen acceso a internet. En los últimos cuatro años su consumo creció en un 150%. El conocimiento acumulado en la web resulta de 161 exabytes, o 161 mil millones de gigabytes. Tres millones más de datos que todos los libros escritos hasta hoy. Son tanto como 12 columnas de libros de la tierra al sol. Una biblioteca de Alejandría digital donde se necesitaría 2.000 millones de iPod repletos de información para poder almacenar todo lo producido.

Este achicamiento cualitativo entre tiempo y espacio de la postmodernidad, en relación a la modernidad, es lo que facilita la conectividad de las luchas y la distribución digital de la carga afectiva de los combates. Permitiendo compartir imágenes y gritos, palabras y llantos, democratizando el saber y el placer, favoreciendo la proliferación y proteinización, el crecimiento y la complitud, del cerebro colectivo de la multitud.

Ahora, la insurrección del Prole-Delito, una guerra de los Canudos postmodernos, va a ser difundida, gozada y sufrida en tiempo real. Será informada unidireccionalmente por la mass media y comunicada interactivamente por internet desde los medios contraculturales.

                                                                                                 15 de marzo de 2007

                                                                        Colectivo Nuevo Proyecto Histórico

Materiales vinculados:  

- Fuerzas represivas y Capital-Criminal. El delito como mercancía y lo punible como trabajo. Capítulo #3 del libro on-line de NPH “La Organización Autónoma del trabajo”.

- Delito, Mercancía y Capital-Criminal. Capítulo #8 del libro on-line de NPH “Capital-Parlamentario, Posfascismo y AnTicapiTalismo”.

- Parias Globales: de Haedo a París.

 

 

 

 

 

Escrituras urbanas en Santiago

 

“Hoy bajo la comprensión del graffiti podemos ver la ciudad, pues si el graffiti corresponde a una ideología de muro y escritura, la ciudad entera no puede escapar nunca a ser descrita por sus habitantes, y si bien es cierto que la ciudad responde a una ideología territorial y social más grande y complicada que el muro, no es menos verídico que ella está sostenida por aquéllos, ahora en su  sentido físico y simbólico”. Armando Silva.

 

Hasta ahora el graffiti ha sido objeto de poca atención académica. Existen, es cierto, estudios valiosos que tratan de dar cuenta de la emergencia de esta singular forma comunicativa, sin embargo, el énfasis de la mayoría de éstos se encuentra puesto, sobre todo, en el grado de originalidad artística que algunos graffiti ponen en escena. A nuestro gusto, hacen falta acercamientos teóricos y desde las disciplinas sociales a este fenómeno que, sin duda, representa una novedosa forma de discursividad social. La aproximación al graffiti que aquí proponemos esta caracterizada por una preocupación más general y que tiene que ver con las transformaciones que a nivel sociocultural han venido ocurriendo en el país, sobre todo desde el período posdictatorial. En primer lugar, consideramos más pertinente utilizar el término de “escrituras urbanas” en lugar de graffiti, ya que durante los últimos años han aparecido novedosas formas escriturales urbanas que no pueden caracterizarse abarcadoramente bajo el término de graffiti. Hablamos de los tags, stencil’s, y demás formas de escritura callejera con los que nos topamos cotidianamente en nuestro andar por la ciudad. Por otra parte, consideramos también que las “escrituras urbanas”, en tanto dispositivos narratorios, dan cuenta de la complejidad y fragmentación del tejido social. Así como también son a la vez re-presentación y lugares de lucha y conflicto por la hegemonía en sentido gramsciano.

Por lo pronto, proponemos dos líneas de análisis para abordar nuestro objeto de estudio. La primera consistirá en la aproximación a las “escrituras urbanas” como una forma de trasgresión al orden urbanístico, en tanto este orden no es mas que un despliegue del poder del mercado así como también del poder político. Esta primera parte considera a la ciudad como un espacio disputable. La ciudad, en tanto espacio de configuración de lo público, se convierte en un campo de batalla semántica a través de la inscripción de infinidad de discursos que se cruzan y se superponen en los muros de ésta.  

Por otro lado, proponemos un abordaje que tome en cuenta la discursividad misma de estas escrituras. Desde aquí, se podría hacer una lectura, digamos, más bien política de la cuestión. Consideramos las “escrituras urbanas” como narrativas sociales que expresan nuevas formas de subjetividad y agencia políticas. Frente a la crisis de la representatividad, estas escrituras evidenciarían la emergencia de novedosas formas politicidad dentro de la ciudad misma. Colectivos de hip-hop, ambientalistas, anarquistas, punks, skinheads, neonazis, son algunos de las agrupaciones que utilizan los muros de la ciudad para hacer

 

 

mercancía. El proceso de la conciencia de clase resulta imprescindible para la revolución social.  Es decir, para terminar con el trabajo mercantil y el estado de clase.

La multitud se cultiva en el combate social. Se puede ser analfabeto en lectoescritura y ser un erudito en la lucha de clases. Como ser un excelente marxólogo y pésimo marxista. Demás está decir que no apelamos al anti-intelectualismo, la quema de libros y el rechazo al pensamiento abstracto. Pero por suerte la multitud no tiene que hacer un “post-grado” sobre teoría revolucionaria para insurreccionarse, ni ser un obrero calificado de la Ford para insubordinarse. Ya que, si así fuera, no habría rebeliones bajo el post-Fordismo. Ni hubiera existido el movimiento piquetero, el 19 y 20 argentino, el asambleísmo por la matanza del boliche Cromañón y la destitución de Aníbal Ibarra. Levantamientos de la multitud que han derribado gobiernos en Argentina en 2001; y restituido en Venezuela en 48 horas a Hugo Chávez al gobierno luego del golpe de estado de 2002; echado a Sánchez de Lozada en Bolivia en 2003 y al presidente Carlos Mesa en 2005; y derribado a Lucio Gutiérrez en Ecuador en 2005. Cada uno arriba a la conciencia como puede, con lo que tiene y con lo que le dejan. Así será, inclusive, para el ProleDelito.

Marx quedó maravillado por el progreso del ferrocarril y por las implicancias que esto iba a tener en la lucha de clases. Cuando se acercan las distancias se acortan los tiempos y se facilita enormemente la lucha. El ferrocarril aparejaba el más fácil y rápido traslado de una localidad a otra de los cuerpos en lucha contra el capital.  Una mayor celeridad para dar cuenta de las noticias de los combates de la clase obrera; el abaratamiento y aumento del correo revolucionario por la sacas postales transportadas por los trenes, un correo militante que vehiculizaba una más pronta respuesta y coordinación para los encuentros, conferencias y congresos de los insurrectos.

Bajo el post-fordismo los tiempos se licuifican. Se mezcla el tiempo libre con el tiempo de vida como tiempo de trabajo. Los instrumentos tecnológicos ponen a distancia de un “click” la comunicación planetaria. La respuesta inmediata termina con la espera, el tiempo es on-line y el espacio se aplana. El trastocamiento de las coordenadas tiempo y espacio afecta la ley del valor (la inmaterialización del producto del trabajo, un general intellect que da vida a los ordenadores pero cuya inteligencia viva y universal excede su acumulación como capital fijo), y provoca la implosión de la moderna y sólida subjetividad del obrero masa fordista. El ciberespacio como ágora universal en disputa, nos ubica en una esfera pública no estatal como nunca existió. Un nuevo plano de la realidad, una explosión post-moderna de la fluida subjetividad del obrero social postfordista. Un aceleramiento del tiempo de lucha por el aumento del espacio comunicacional. Una ampliación espacial de la antagonía de clase, producto, de la reducción del tiempo de coordinación. Internet como Gutenberg a la “n” potencia, el e-mail como correo militante reloaded, el ciberespacio como un Aleph borgiano bajo combate social.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para la iconografía de las marchas del pueblo del trabajo “digno” asalariado, sus hermanos de clase, del trabajo delictivo, resultan irrepresentables e impresentables por indignos. Sus luchas menos conocidas, cuando no reprimidas por el movimiento obrero oficial. Su herencia menos estudiada, cuando no ocultada por la burocracia sindical. Todo ello producto de las implicancias anticapitalistas de su antagonía social, menos encuadrable en la lucha salarial y electoral. El trabajador registrado todavía tiene mediaciones extra coercitivas, consensuales, que lo atan al Capital-Parlamentarismo. Si no se revela puede esquivar la represión. En cambio, para el excedentariado y el precariado vuelto trabajador criminal, la coacción es la norma y el consentimiento la excepción: el estado se le presenta como cómplice del crimen y picana, cárceles y escuadrones de la muerte.

Si el proceso de producción de Capital es un proceso fetichista, las contradicciones con el Capital toma el mismo camino fetichista.

La lucha por más salario y por trabajo “digno” es una respuesta dialectizada y reformista del movimiento obrero como mera fuerza de trabajo. Un reflejo fetichizado, que confunde el precio del salario con todo el valor del trabajo. Una contradicción, y como tal dialectizable, entre la metabolización del precio del trabajo necesario y la formación de capital como trabajo excedente impago. En cambio, el fin de la lucha sindical como fetiche, da lugar, a la confrontación política y revolucionaria de la fuerza de trabajo. Un combate que trastoca la mera composición técnica de la fuerza viva del hacer, en recomposición política de la clase de la multitud. Una clase obrera que rechaza el trabajo mercantil, antagonizando con el capital y el estado que lo garantiza, hasta abolirlo. Por el contrario, si la lucha del trabajo contra el capital no supera la esfera gremial, resultan dialectizables sus implicancias y reabsorbibles sus demandas. Como la lucha reformista de pedirle al Capital que respete el derecho a la vida en las cárceles, en vez de terminar con las prisiones que encierra a 9 de cada 10 integrantes de una sólo clase: la de la multitud. Los pobres que provienen del mismo sujeto social que precisa venderse para vivir, o termina con su existencia y en prisión.

En un caso, el fetichismo salarial, solo hace caer su sortilegio con la lucha antidialéctica, antagonista, con la abolición del salariamiento. Del mismo modo, la causa fundamental para terminar con el crimen y del uso de las cárceles como manicomios, depósitos y campos de concentración posfordistas, es abolir la diferencia entre valor de uso y valor del trabajo.  

En el proletariado, el nervio de la esencia capitalista está concentrado en la aristocracia con empleo. Y esta resulta una tendencia planetaria. Un caballo de Troya al interior de la multitud que sofrena el avance anticapitalista. Si la nobleza del movimiento obrero, organizado oficialmente, aborrece a los desocupados y se desentiende de los precarios; por el Prole-Delito, siente un desprecio post-fascista.

La multitud intuye correctamente los peligros. Y la multitud excede a la clase obrera industrial mejor paga. Lucha y retrocede, duda y aprende, y toma conciencia de sus intereses y valores antagónicos, actuando, contra la sociedad de la

visibles su presencia, politizando la infraestructura urbana. Cambiando, en este sentido, su función previamente asignada. Lugares de tránsito o descanso serían convertidos en espacios comunicativos a través de la puesta en escena de estas escrituras, transgrediendo tanto el orden de la ciudad como el mandato político más característico de nuestra época: “nada por fuera de nuestra institucionalidad”…

 

I. La disputa por la ciudad

           

La ciudad contemporánea es el punto donde se entrecruzan distintas prácticas que inventan su lugar al interior de la misma. El orden urbanístico es, sin duda, una de las expresiones más sintomáticas del poder moderno. La ciudad, asimismo, es la construcción material del ideal de la modernidad; da  lugar a la intervención del poder en la cotidianeidad de los individuos, quienes, a su vez,  trazan sus vidas a lo largo de los pliegues previamente diseñados y establecidos por el arsenal de creaciones arquitectónicas que irrumpen bajo la idea del progreso. [1]

La ciudad intersecta acontecimientos momentáneos que la convierten en un espacio vivido, vidas entrecruzadas que la dotan de sentido y que tensionan las múltiples formas de vivirla y de apropiarse de ella. Los muros que la resguardan, que la conforman; las calles que la atraviesan, que la articulan; las construcciones que la detentan, son la materialidad del orden establecido, la cimentación política que demarca las prácticas habituales donde quedan establecidos los modos de hacer y las regularidades del deber ser.

La normatividad se vuelve calle, señal de tránsito, condominio cerrado, muro que separa. Las señales dirigen la circulación, demarcan, trazan las trayectorias de los cuerpos en movimiento que habitan los lugares que les son asignados. La dirección de los habitantes es adaptada al funcionamiento de la ciudad misma. Las construcciones son reformuladas a partir de las necesidades de la dinámica conformada en el espacio-tiempo en que es vivida la ciudad, actualmente orientada, principalmente, a los requerimientos del mercado.

Habitantes que son trasladados de un lugar a otro mediante una sujeción de mapas coercitivos delimitados por el imperio del orden. Pero sus habitantes no siempre permanecen operando esta dinámica maquinalmente, el orden urbano también puede ser interrogado e interrumpido. Los habitantes de la ciudad modifican las lógicas establecidas mediante experiencias simbólicas de apropiación. Subvertir la pauta, modificar el establecimiento del orden como despliegue de las decisiones políticas, quebrantar las condiciones impuestas, las reglas del juego. La transgresión a través de prácticas que reformulan la articulación social del espacio urbano, pintar un muro, apropiarse de la ciudad. Prácticas que al condensarse desatan la evidencia de la inviabilidad de lo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

instituido; que manifiestan el rechazo, la insatisfacción, el desacuerdo en torno a lo establecido.

La ciudad es fragmentada, su unidad es resquebrajada en múltiples apropiaciones de los sujetos que la conforman. Su desarticulación se pronuncia como presagio de la incapacidad del consenso como única vía política. La desconfiguración de la ciudad en diversas partes interrumpe el proyecto urbano uniforme y equilibrado de la modernidad. Las estampas trizadas de la urbe son reapropiadas por parte de sus habitantes en un crisol de formas de vida que reclaman su parte, sus territorialidades. Las prácticas que doblegan el orden dan paso a la conformación de nuevas subjetividades políticas que se hacen visibles de maneras inusitadas. La puesta en escena es reformulada mediante lógicas que subvierten la lógica misma. El espacio, entonces, se ha reconstituido; los cuerpos se despliegan sobre un lugar determinado, se apropian de él y comienzan a conformar inscripciones en la imaginación colectiva. Los cuerpos quebrantan las posiciones de poder que los replegaba en otro sitio, o  ni siquiera contemplaba la posibilidad de asignarles uno.

La ciudad se desdobla en múltiples segmentos, contrariedades que se interponen unas a otras y doblegan la unicidad que se antepone a la diversidad. La fragmentación da paso a la disputa. El territorio en disputa será el anclaje político, fuera, por supuesto, de los confines de lo entendido tradicionalmente por política. Las acciones de litigio no son ejercidas mediante la puesta en escena del Estado, éstas se han reconstituido, han mutado. 

Como mencionara Sassen, la ciudad se convierte en un lugar estratégico para acercarse a los despliegues políticos y económicos dentro de la  configuración de los sistemas de dominación contemporáneos; es el punto neural donde se hace manifiesto el régimen de acumulación y sus modificaciones en los modos de vida de las personas que la habitan, quienes a su vez mediante nuevas formas de significación resisten a las modalidades que les son impuestas. Es la ciudad el lugar principal donde confluyen los grandes flujos de capital, información y personas. Es ahí donde podemos observar la constitución de prácticas que muestran las modificaciones económicas, sociales, políticas y culturales que ha transformado el mundo globalizado.

Siguiendo la propuesta de Saskia Sassen, la ciudad actual y principalmente la ciudad global, entendiendo a esta última como aquella en la cual circundan y hacia la cual confluyen con mayor intensidad las articulaciones de la globalización, son los lugares que cambian constantemente y entre los cuales podemos observar nuevas construcciones de identidades, prácticas políticas, expresiones culturales, en fin, una amalgama de elementos que la tornan en el sitio donde se intersectan una serie de puntos que la proveen de un sentido inigualable para considerarla como el eje sobre el cual lograr observar el proceso de globalización.

En las ciudades, los individuos experimentan su transformación en nuevos sujetos, que se cuestionan la incapacidad para incidir en los cambios sociales mediante los medios políticos que los Estados ponen a su disposición. La crisis de representación se manifiesta desde distintos ángulos, lo cual genera grandes

Acerca de la masa desposeída, menesterosa como sujeto revolucionario, en general  las posturas de los anarquistas y algunas posiciones del propio Marx, son más acertadas, que la vieja parafernalia tercerointernacionalista del sujeto proletario versus el lumpenproletariado. El precariado, los excedentes, los proletarios del delito, los miserables posmodernos; son parte integrante, y tal vez insustituible, de las revoluciones sociales venideras. Los estallidos sociales no son perfectos. No siguen un manual, no se calcan del pasado. Leningrado ha muerto y enterrado a sus obreros. Y el nuevo San Petersburgo universal, tendrá a la “escoria” del trabajo como uno de los pilares de las futuras huelgas urbanas insurreccionales.

El P.C.C. es hijo de las ciudades fractales que pueblan el mundo entero. Los guetos de la misera, la mixtura entre ciudades urbanas y rurales, y la bio-seguridad como tratamiento ante las clases peligrosas en la indigencia. El capital ha creado una post-miseria, neo-victoriana, post-fordista. Las ciudades imprecisas o periurbanas, regiones completas compuestas de redes de villorrios miserables, resultan territorios impenetrables y difícilmente controlables para el estado por medios militares.

 

El vallamiento y fortificación de los barrios privados, las ciudades del encierro para ricos y desheredados, y los corredores difusos entre ambos; establece, una dualización geográfica como proyecto del capital. La geografía, la traza urbana, suburbana y periurbana es parte de la lucha de clases. Una segregación de la pobreza como enfermedad, y el tratamiento bio-médico de los sumergidos a través de su aislamiento en ciudades cadavéricas. La indigencia como peste a ser curada por los tratamientos biomédicos de control de reproducción de la población y la creación de enfermedades para su exterminio. Ahí está Sudáfrica para atestiguarlo. Un apartheid en democracia. El trabajo negado por el capital, o desempleo, afecta al 40% de la población, abarcando fundamentalmente al 85% de la raza negra que vive en el país. Rascacielos, shoppings y hoteles cinco estrellas, contrastan con zonas miserables, calles desiertas cuando cae el sol y barrios blindados contra el ProleDelito. La expectativa de vida no llega a los 50 años. Y los miserables de la multitud que no mueren hasta esa edad, son eliminados con el SIDA que afecta al 18% de la población y extermina 300.000 personas por año. Una bio-seguridad genocida que se ejerce fundamentalmente contra los pobres. Un exterminio contra la multitud precaria y excedente, un barrido “higiénico” poblacional, una bio-medicina eugenésica de los cuerpos sociales peligrosos, un racismo social. Dominio biopolítico del capital, que le dicen.

 

- El delito como fuerza de trabajo es capital, pero también potencialmente clase obrera. Es sujeto social y valor de cambio, multitud y mercancía. El Prole-Delito como clase, es y será, uno de los nuevos desafíos que afrontan las Excedentocracias. Los gobiernos policiales en democracia criminalizadores de la pobreza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ahora en el postfordismo el conflicto de clase resulta bio-político. Una antagonía del trabajo contra el capital, como gobernanza del bio-poder de las poblaciones de los cuerpos sociales peligrosos.

He aquí el origen social del tema de la inseguridad que tanto desvela al Estado-Capital. Porque existe una clase social peligrosa (que resulta la mayoritaria, y que puede atentar contra el orden mercantil), la sociedad post-moderna se ha vuelto riesgosa para el propio capital que la creó. Y entonces necesita más seguridad para controlar, y si hace falta eliminar, a los sujetos sobrantes rebeldes de la la multitud.

- A modo de síntesis:

Actitud Estado terrorista = Excedentariado + precariado = Clases mayoritarias peligrosas = + inseguridad social = + control + represión + exterminio

 

El P.C.C., como todo partido que se precie, tiene un estatuto organizativo. Y entre sus principios están la libertad, la justicia, la paz y la fraternidad. Por su puesto, que para llegar a la comprensión de la lucha del Prole-Delito, hay que superar el sesgo meramente criminal que le da el Estado a la insurrección de los parias sociales. Y descartar la visión de la vieja izquierda que no quiere entender lo que significa la subsunción real y la inclusión del crimen como trabajo en el funcionamiento del capital. El resto de la multitud, tiene que abrirse a la comprensión de los modos de lucha violentos que tienen los trabajadores del crimen. Un sujeto social integrante de la multitud del trabajo vivo, condenados a la violencia habitual y generalizada que los produce y reproduce. Un orden despótico que los sitúa entre la indigencia y el crimen, la cárcel y el suicidio. La sobra social del mercado fordista, que resulta eliminada por policías con licencia para matar sumariamente, militares que actúan en democracia con métodos fascistas e impunes escuadrones de la muerte. Un genocidio en democracia. Un crimen social a gran escala, pero votado. Del fordista Terrorismo de Estado militar-civil, al post-fordista Estado Terrorista cívico-militar. Un mundo normal y monstruoso creado por la sociedad del Estado-Capital.

 

# 03. “El futuro llegó hace rato, ¡Todo un palo, ya lo ves!

Veámoslo un poco con tus ojos...

¡El futuro ya llegó!

Llegó como vos no lo esperabas”.

Los Redonditos de Ricota, Todo un Palo.

 

“La polarización social, el surgimiento de nuevas elites y el empobrecimiento de la mayoría de los grupos sociales más desfavorecidos. Si esto parece una lucha de clases y lo vemos como una lucha de clases, entonces deberíamos llamarlo lucha de clases. Y deberíamos volver a poner en pie la lucha de clases”.

 

David Harvey, 16/2/06. 

presiones ante las cuales los individuos que habitan la urbe emplean nuevas tácticas para ejercer la política, para hacerse visibles, presentes, tomar parte.

Ese hacerse “presentes” es establecer el escenario común ante el cual han de articularse como parte del litigio, de la confrontación. Es la irrupción en este escenario, la que los constituye como actores políticos, donde se hace manifiesto su desacuerdo y pugnan por los referentes propios; es la resistencia al orden natural de la dominación que los constituía e imponía; es la desarticulación de la lógica de lugares impuestos. En la propia ciudad, el despliegue y adscripción de los cuerpos, las prácticas que la desorganizan, que la alteran, son manifestaciones del desacuerdo. [2]

Los habitantes adquieren parte mediante la dispersión de narrativas de apropiación, de escrituras que impregnan los muros, de ocupación de espacios, de recreación cultural y simbólica del mismo. Son estas irrupciones las que les conceden el establecimiento de una parte en el conflicto, pues “las partes no preexisten al conflicto que nombran y en el cual se hacen contar como partes”. [3]

Es precisamente la ausencia de este escenario, para aquellos que no tienen parte, el primer enfrentamiento que han de tener. Los que no tienen parte están ausentes, no son parte del espacio donde confluye lo público. Al no existir para quienes si tienen parte, los que no la tienen siguen vedados de ese escenario, de ese entorno. Es un primer conflicto irrumpir dentro de este escenario y perturbar, trastocar el orden que les mantenía en un lugar específico de inexistencia, fuera del marco del escenario del litigio.

De esta manera, los habitantes de la ciudad reinventan su inserción en el litigio político, se apropian de lugares y momentos, de manera simbólica, pero trastocan las concepciones de lo entendido como política. Es, entonces, que la ciudad actual se establece como “el lugar estratégico para las nuevas formas de acción política y práctica social […] Se trata de uno de los principales nexos los que las nuevas reivindicaciones se materializan y asumen sus formas más concretas” [4]

 

II. Nuevas narrativas y subjetividad política

 

Hasta bien entrado el siglo XX el “espacio de lo político” estaba constituido principalmente por organizaciones del tipo partidos políticos y sindicatos de trabajadores, que se pretendían como garantes de los intereses y aspiraciones de los individuos a quienes se suponía representaban. Sin embargo, a partir de la llamada crisis de la modernidad, muy ligada tanto al cuestionamiento de los relatos totalizadores acerca de lo social como a la  crisis de la institucionalidad política moderna, comienzan a emerger nuevas formas de sociabilidad política.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El partido político, por ejemplo, deja de ser el espacio privilegiado a través del cual se realiza la lucha política o la negociación de ciertas reivindicaciones. Para algunos autores esta crisis de lo que se podría denominar el armazón político de la modernidad (sindicatos, partidos políticos, representación, etc.) representaría la emergencia de un “nuevo contrato social”, ligado ya no mas al ideal de progreso y emancipación de la modernidad.

Por otra parte, ligados a las dinámicas de massmediatización de la política y de precarización de las condiciones de vida de la mayoría de la población, nos encontraríamos, de acuerdo a otros análisis, frente a procesos de “vaciamiento” de la esfera pública, es decir, que nuestros tiempos serían por definición pospolíticos.

Datos recientes señalan que la participación electoral en los países latinoamericanos ha tendido a disminuir considerablemente durante las últimas décadas. El porcentaje de no votantes llega incluso al 50% del electorado en algunos países, lo que no nos dice poco acerca del grado de legitimidad que los ciudadanos le otorgan a los gobernantes. Son estos datos los que dan sustento a ciertas interpretaciones de lo político en la actualidad: descreimiento de ciertos sectores de la población respecto a la democracia electoral, agotamiento de ciertas formas de acción colectiva, crisis de legitimación, en fin, pérdida de un horizonte de sentido colectivo. Más allá de las lecturas que pudieran hacerse de los procesos sociopolíticos contemporáneos, aquí señalamos que la ya mencionada crisis de la institucionalidad política y el “vaciamiento” del espacio de lo político significan, por otro lado, la emergencia de novedosas formas de subjetividad política.

Para el caso chileno, esta poca participación a través de las instituciones políticas tradicionales ocurre después de 16 años de gobiernos democráticamente elegidos. “Lo anterior se vincula con la instalación de un modelo consensual de democracia operado por los gobiernos de la Concertación , inaugurándose así una normalización política inédita hasta ese momento. Esa operación consistió en el paso de un imaginario político movilizado por el conflicto y los antagonismo sociales, a un imaginario político sustentado en un consenso de factura desideologizada”. [5] Es decir que una vez finalizado el régimen militar a finales de la década de los ochenta se favoreció desde las élites políticas un proceso de borramiento de la conflictividad social privilegiándose la lógica del consenso y la negociación entre cúpulas cívico-militares. Esta operación que podríamos denominar de “reseteo de la memoria” (Pablo Castec) no tuvo consecuencias menores para el desenvolvimiento de lo social. Desde la oficialidad política y las distintas instancias mediáticas asociadas al poder institucionalizado se defendió la particular visión de un modelo que se pretendía sin fisuras, sin conflicto, el cual convertía

 

recibido por el trabajo siempre resultará miserable en comparación a todas las riquezas producidas.

 

La violencia de la clase de la multitud tiene cada vez más claro su objetivo y quien es su clase antagónica. Marcos Camacho, alias “Marcola”, dirigente del Primer Comando de la Capital, todo un Lenin posfordista del proletariado del crimen, culto y descarnado, amado y temido por sus pares; le apunta a los “Barones del polvo”, y caracteriza correctamente a los políticos y jueces, policías y militares, como los representantes del Capital-Parlamentarismo, o gobierno del excedentariado y precariado sin futuro. Un estado quebrado por el capital y responsable de la creación de la “post-miseria”, del post-fordismo, post-moderno. Como dice Marcola: “Mis comandos son una mutación de la especie social, son hongos de un gran error sucio. Educándose en el absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo alienígena escondido en las márgenes de la ciudad. Ya surgió un lenguaje nuevo. Sólo tirando la bomba atómica sobre las favelas se puede acabar con nosotros.” (sic). El líder del P.C.C. no es ningún ingenuo: sabe que la historia de la humanidad hasta el presente es la historia de la lucha de clases. Y es por ello que la sociedad está en guerra. Marcola conduce con un conjunto de “cuadros” una organización político-militar no escindida del ser social. Y el propio Marcola reconoce que la insurrección del Prole-Delito lo supera.

Brasil está bajo una guerra civil no declarada. Ignacio “Lula” da Silva, el presidente del país, que conduce su gobierno con el Partido de los “Trabajadores” (PT), el farsante del “hambre cero”, es todo un neoliberal de la Nueva Clase burguesa de la política. La humillación de la NC “Petista” contra la multitud resulta grotesca. Veamos estos datos:

Los diputados cariocas ganan U$S11.200 por mes, mientras que el salario mínimo con el que sub-vive el 60% de los brasileros está en los U$S173.

Brasil, un país imperialista al interior del MERCOSUR, es la nación con la peor distribución de la riqueza del planeta.

El desempleo y subempleo es superior a los ’90, y el 27 por ciento de los jóvenes menores de 24 años no estudian ni trabajan.

Sólo en San Pablo hay 360.000 hijos de la multitud presos.

Pero el excedentariado no conforma exclusivamente un fenómeno en Brasil, ni siquiera se limita a América Latina. Los parias globales pueblan el mundo. En las periferias de las grandes urbes se hacinan 1.000 millones de menesterosos juntando odio de clase.

La violencia de la multitud de los trabajadores del crimen, vincula, la lucha carcelaria y extracarcelaria, al excedentariado encarcelado entre rejas y al excedentariado encerrado a cielo abierto en los guetos de la miseria. El conflicto social está adentro y afuera, en la cárcel y en el barrio. Ya que toda la malla geográfica advino fábrica de plusvalor.

Siempre el poder social fue poder territorial, como antes en el fordismo la lucha del obrero industrial relacionaba su antagonía adentro de la fábrica y fuera de ella. Pero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

llamamos multitud. Todo tiempo y espacio resulta colonizado por la mercancía. Todo el territorio de lo social, sus relaciones personales y familiares han devenido fábrica de plusvalor. Es el mercado, como biopoder del sujeto social de la multitud, el que subsumió a la vieja fábrica al desarrollo del capital; y no la vieja fábrica la que incorporó a cada obrero a sus filas. No estamos ante el fin del trabajo, ni de la fábrica; sino, ante la presencia de la multitud como fábrica social de plusvalor.

La medida del consumo del empleado nace, de lo que recibe en dinero por el trabajo necesario para mantenerse vivo, y no por todo el trabajo realizado que incluye el trabajo sobrante que se queda el capital, y por el que el hacedor no recibe paga alguna. La paga y el subconsumo del trabajador, encubre la plusvalía del capital. Sea por la explotación directa de un patrón, o mediada directamente por el mercado como en las fábricas recuperadas. Así la pobreza de la multitud se naturaliza. El cínico capital acusa a los productores de no poder consumir más porque su trabajo vale poco. Pero aunque consumieran más, siempre estará por debajo de todos los bienes y servicios que crearon. Mientras que en cambio, siempre los empresarios consumirán más, porque acumulan como dinero el trabajo excedente robado, y aumentan su capital con la venta de las mercancías producidas por la multitud que se vende por dinero, una y otra vez; estando condenada a ser esclava de su trabajo bajo la forma dineraria y el subconsumo; es decir, como modo de producción y reproducción del capital. - Mientras los hacedores no reclamen para sí el mundo que crean, y no recuperen para sí todo lo que le ha robado la clase antagónica de los patrones, serán subconsumistas. Mientras que el trabajo no expropie a los expropiadores, empezando por sus vidas y la libertad, su imaginación revolucionaria y su igualdad, y conquisten por vez primera en la historia el dominio individual de las relaciones sociales, vivirá condenado a las privaciones y al consumo que se mide en dinero. - Mientras no se expropie a los expropiadores, todos los medios de producción y distribución montados con la sangre y el sudor de la multitud, proseguirá el trabajo como yugo. Mientras no desaparezca el estado, que ha hecho de los empresarios quienes son: los acumuladores del ahorro social privatizado, los ladrones del excedente humano al emplear el trabajo, no habrá emancipación social e individual. Y decimos todos los medios productivos, porque la experiencia Argentina ha demostrado al mundo, que la clase obrera puede okupar 200 empresas y hacerlas funcionar autogestivamente, y no por ello, se terminó con el capitalismo. Es más, se pueden desapoderar a todos y cada uno de los patrones de la propiedad privada y su estado, y si en su lugar, esa propiedad de la que antes fue privada la multitud, no termina incorporada dentro de una nuevo vínculo social y político; por si misma, su recuperación, no instituye el antikapitalismo.

Mientras que el trabajo no termine con la relación social capitalista, que fundó la propiedad privada sobre la base del robo privado de la acumulación social de la multitud trabajadora; mientras no concluya la venta de la creatividad humana en el mercado y la destitución del estado; mientras todo esto no acontezca, el dinero

automáticamente cualquier tipo de oposición en un peligro para la incipiente democracia.

Dentro de este contexto, cualquier expresión de descontento y de crítica frente al sistema institucional de democracia neoliberal sostenido por la Concertación constituye un gesto que reconstituye al “espacio de lo político” como lugar de conflicto y choque de intereses. “Nada de paz” era la consigna de una de las huellas gráficas dejadas por la marcha del 10 de septiembre del presente año. Visibilización del conflicto, resignificación del pasado reciente y expresión de formas alternativas de subjetividad política a la vez. Las “escrituras urbanas”, en el decir de Rossana Reguillo, se constituirían en “pequeñas inscripciones que transforman el significado de la ciudad e instauran el conflicto por la palabra pública”. [6]     

Al tiempo que somos testigos del <<despoblamiento>> de las instituciones políticas de la modernidad observamos como emergen colectivos y agrupaciones autónomas que re-crean la política. En cierto sentido las “escrituras urbanas” son expresión de esta nueva sensibilidad política. Sensibilidad transgresora del orden social, poniendo bajo disputa los espacios de la ciudad, así como los significados de la vida cotidiana y la política. García Canclini señala que el graffiti “es un modo marginal, des-institucionalizado, efímero, de asumir las nuevas relaciones entre lo privado y lo público, entre la vida cotidiana y la política”. [7]  

Las “escrituras urbanas” bien pueden verse como expresiones representativas de una nueva subjetividad política; sus características distintivas son también atribuibles en algunos casos a los movimientos sociales contemporáneos: fugacidad, espontaneidad, marginalidad y, en ocasiones, incluso clandestinidad.

Estas agrupaciones político-culturales, al verse imposibilitados de utilizar los canales más sofisticados de comunicación social, recurrirían a la calle para visibilizar su presencia, para hacer oír sus demandas. Se trata, en este sentido, de la escenificación pública de determinadas narrativas; acto que es eminentemente político cuando, al hacer un uso “indebido” de la infraestructura pública, transgrede el orden público. Por lo tanto, estamos de acuerdo con Becerra cuando señala que “los graffiteros infringen las más elementales formas de convivencia haciendo uso (que no se les ha concedido) de la palabra (que nadie les ha pedido) y de un espacio que no sólo no les pertenece, sino que les está expresamente prohibido”. [8]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Las escrituras urbanas” se constituirían en marcas por parte de aquellos a los que les esta negada la palabra, de aquellos a quienes les esta negado un lugar dentro del orden constituido.  Por lo tanto, significan también la interrupción del orden policial, en el sentido que le da Rancière a este término. Recordemos que este autor opone los términos policía y política en su texto El desacuerdo. Ahí señala que existen dos modos del ser-juntos en concordancia con la participación en el orden de lo sensible. Por un lado está la lógica policial, que “distribuye los cuerpos en el espacio de su visibilidad o su invisibilidad”; “es un orden de los cuerpos que define las divisiones entre los modos del hacer, los modos del ser y los modos del decir, que hace que tales cuerpos sean asignados por su nombre a tal lugar y a tal tarea”. Pos su parte, la actividad política suspende esta armonía al desplazar “un cuerpo del lugar que le estaba asignado o cambiar el destino de un lugar”. [9]   Podríamos decir que al modificar la finalidad de la infraestructura pública, al convertir los muros en soportes comunicacionales transformando la finalidad para la que fueron construidos, los “graffiteros” realizan un acto político. Estos dispositivos comunicacionales “se apropian de espacios no concebidos para tal fin, produciendo un cambio en las funciones ciudadanas previamente asignadas. Al inscribirse en frentes de casas o edificios es escritura transgresora que se exhibe en los límites de la propiedad”. [10]  

“Antagonismo al capital”, “guerra social”, “crear en la lucha”, son dispositivos discursivos que recrean lo político restableciendo el espacio público como esfera de de litigio…

 

                                                                        “Abajo el gobierno”. Belgrado, Serbia. 2004

 

mercantil como productores de plusvalor, más allá, que el medio de producción sea  autogestionado por la propia clase obrera que lo okupó.

La relación Trabajo-Capital, sobrepasa, el vínculo obrero asalariado-patrón privado. Pero no por ello se deja de expoliar al trabajo. Más allá, de tal o cual patrón vs. tal o cual trabajador; de tal o cual empresa recuperada vs. un empresario que se quedó sin su firma; el explotador es el mercado del Capital, y la exprimida es la clase de la Multitud. El patrón y cada empleado particular no dejan de ser un soporte, un nodo de un conjunto de nodos, que compone las redes sociales del beneficio privado del conjunto del Capital. ¡Sí!, con mayúscula. Mientras que cada patrón y empleado, constituye un capitalista e integrante de la multitud con minúscula. La ganancia del Capital resulta un beneficio del que se apropia cada capitalista de manera social. El lucro que produjo la expoliación del trabajo, surge, de un promedio del conjunto del Capital que se prorratea entre los empresarios. Es una tasa media de ganancia, con sus ganadores y perdedores, aún dentro del propio campo del Capital. Pero al margen de su ganancia concreta, la pequeña y la mediana empresa pueden ser igual, o más explotadoras, que un oligopolio o un monopolio.

Es una clase que engorda a su opuesta, es El Capital el que vive de La Multitud. La explotación es un poder de una clase contra otra. Para el Capital la libertad es expoliación, para el Capital la libertad es poder. Poder para aprovecharse de su clase antagónica: la Multitud. Y el poder del Capital se manifiesta de manera personal en cada empresario pero se ejerce de manera social, como clase. La clase de los empresarios del Capital. Es un poder colectivo, político, estatal. Por eso no hay patrones sin multitud, sin sociedad de mercado, y sin el estado creado por el Capital para reproducir más Capital.

La plusvalía se origina en la producción, se realiza en la circulación de la mercancía, se concreta en el consumo y se la acumula como dinero. El dinero está presente desde el origen del circuito de la formación del capital. Y sigue todo su trayecto hasta hacerse más dinero, acumularse como capital, y volvérselo a emplear como dinero para su posterior reproducción. De no ser así, el capital se desvaloriza, pierde valor, y lo único que puede otorgarle un plus-valor es un nuevo trabajo vivo. Por eso, la multitud queda esclavizada cuando produce y cuando consume. Por eso la sociedad se produce, reproduciendo al Capital una y otra vez, hasta su próximo colapso.

La generación de plusvalía resulta el sentido supremo de todo aquello que conocemos como la sociedad capitalista. La plusvalía es la razón vital de toda la parafernalia que significa el mercado como sociedad, o la sociedad de mercado. Por eso no hay capitalismo sin dinero, no hay plusvalía sin dinero, y no hay ganancia y más dinero sin el trabajo robado por los empresarios en el mercado. No hay mercantilismo sin medida, sin valor de cambio, y el valor de cambio universal, el equivalente de todas las mercancías, lo constituye el dinero.

Todas estas formas del hacer para el capital desborda a la vieja clase obrera industrial fordista, integrando, a la posmoderna fuerza viva de trabajo, o a eso que

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Pensar significa aventurarse más allá”.

Ernst Bloch.

 

Terminemos con la moralina del trabajo “digno” del peronismo, el stalinismo y la socialdemocracia. En el capitalismo no existe ninguna dignidad para el trabajo. Tampoco existe ningún empleo “honesto” en una sociedad mercantil. ¡Digámoslo sin vergüenza!: No tiene nada de digno y honesto tener que venderse al sistema dinerario para poder comer. Y si de hablar de trabajo “genuino” se trata, ¡Vaya que resulta genuina!, la legión de empleados que mueve el capital como empresa organizada del robo del trabajo ajeno a gran escala. Un sistema cleptocrático conducido por la Nueva Clase (NC). Un crimen venerado por los códigos y las constituciones de los estados.

El capitalismo es como una manzana de cera: brillosa y tentadora, pero que guarda en su interior una mentira. Tiene el peso de una manzana, se ve como una manzana, promete el placer del paladar y sus nutrientes; pero al morderla se empasta la boca, se torna indigerible, y si se la traga, resulta mortal.

La esclavitud autoimpuesta surge, al creer, en esa gran manzana artificial que crearon los hombres: la sociedad de la compra-venta del trabajo humano. Al creer, las y los trabajadores, que la medida de su consumo proviene de la medida de su salario. Como si todo el valor del trabajo y el precio del salario, fueran sinónimos. Como si lo que produjera el empleado, sólo valiese, por lo que recibe a cambio como dinero. ¡Como si no existiera excedente de trabajo impago! De no ser así, no existirían capitalistas privados. Ya que, el patrón no recibiría nada a cambio para aumentar el valor, para plus-valorar, el capital puesto en juego cuando contrató trabajo asalariado. Nunca olvidemos que el capital no es más que la contracara del empleo. La acumulación del pillaje del trabajo ajeno expropiado legalmente por el empresario, a cambio, del fetiche, la farsa, la simulación, de la falsa equivalencia del trabajo por dinero. La medida de la pobreza del trabajo resulta proporcional a la medida de la riqueza del capital. El subconsumo de la multitud, es producto, del sobreconsumo del capital.

Y en sentido más amplio, el vasallaje del trabajo excede el empleo asalariado. Sino que incluye el plusvalor que produce la multitud, esté o no asalariada directamente por un patrón. 1).- ¿O acaso no producen plusvalía los fabricantes de cocaína que trabajan a destajo y los punteros a comisión, alimentando con su producción y distribución las arcas del Capital-Criminal? 2).- ¿O no producen plusvalor los cartoneros que constituyen el proletariado del cirujeo; que engorda el lucro del acopiador intermediario; y el capital de las firmas que utilizan la basura como insumo, y el empleo del reciclador, como fuerza obrera tercerizada por la fábrica? 3).- ¿O no son explotadas las empresas recuperadas por los trabajadores, que entregan, con las mercancías que producen, toda su fuerza de trabajo en el mercado para ser metabolizada como ganancia privada? Capital, que termina pagando sus salarios con el excedente de las ventas de los obreros, y los reincorpora al sistema

 

La mitad de los trabajadores gana menos de 600 pesos

La nueva figura del trabajador posfordista: el "working poor"

Partes de la Guerra Social (PGS) nº 6

Los PGS son esbozos que terminan alimentando otros materiales del colectivo. Son fragmentos, Partes sobre la Guerra Social entre el capital y el trabajo. Ataques de la multitud a la economía política mercantil y a sus sirvientes. Fragmentos que pueden ser tomados y recombinados por cada uno y una, y ser usados para fabricar colectivamente la crítica a la sociedad Capital-Parlamentarista.La nueva figura del trabajador posfordista: el "working poor" o trabajador/a pobre:

El modelo social de acumulación de Kirchner puede verse claramente en la política de ingresos, en la modalidad del mercado de trabajo, en el aumento explosivo del trabajo en negro, precario e inestable, en las nuevas formas de trabajo forzado y semi-esclavo y en la pauperización de los trabajadores del estado, jubilados y trabajadores negados (desempleados)
Mientras se cerraron la mayoría de las paritarias "grandes" con gran escenografía populista y a pesar de las mejoras salariales logradas gracias a la lucha en alza durante el 2005, la mitad de los 14.127.000 de trabajadores ocupados gana menos de $ 600 por mes. Y con una fuerte disparidad de ingresos —del 100%— entre los que están en blanco y los que se desempeñan en negro. La fuerza de trabajo en negro, precaria e inestable, aumentó desde el 2001 en un pavoroso 500% con la complicidad del "Capital-Parlamentarismo".
Las paritarias sólo benefician a la actual aristocracia obrera y aunque son las más amplias desde hace quince años, sólo alcanzan a unos 2,4 millones de trabajadores privados. Eso significa el 40% de los asalariados en blanco y tan solo el 22% del total de los empleados también privados.

Hay unos 8,6 millones de trabajadores —cerca del 80%— que quedan afuera de las discusiones paritarias y de todo lo que en ellas se resuelva. Aquí aparecen, precisamente, los asalariados en negro y aquellos que, aún estando registrados, trabajan en empresas no implicadas en estas negociaciones. Todos, o casi todos, perciben las remuneraciones más bajas.
Así lo marcan las cifras del cuarto trimestre de 2005, proyectados a todo el país, de la Encuesta Permanente de Hogares divulgadas ayer por el INDEC.
Del cuadro oficial de ingresos se desprende que el 30% de los ocupados —4,2 millones— no cubre el valor de la canasta de indigencia de una familia tipo. Y más del 60% —8,8 millones— no gana lo suficiente para adquirir la canasta de pobreza familiar.

:: El precariado aumentó un ¡500! desde el 2002. Con Kirchner el 30 por ciento de los trabajadores-as son indigentes, el 60 % es pobre y el 80 por ciento está fuera de las paritarias. La plusvalía absoluta y relativa (productividad que le dicen) aumentó un 44 % con el retorno de los gobiernos nacionales y populares peronistas. ¡Vamos la burguesía nacional!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En promedio, el ingreso de la gente ocupada es de 839 pesos por mes. Con relación a diciembre de 2001, representa una mejora del 45,9%, mientras en igual lapso los precios promedio subieron el 74,1%. La diferencia indica que el poder de compra de los ocupados todavía es un 16,2% más bajo que el que existía antes de la devaluación. Mientras la productividad, tanto de extensión de la jornada laboral como por intensivo, aumentó un 44%. Queda claro el perverso método de extracción de plusvalor: reducción de los salarios formales, explosión del trabajo en negro y precario, variable de ajuste en los trabajadores estatales y jubilaciones y pensionados.
En el gobierno de la Alianza el INDEC registraba que la mitad de los ocupados ganaba menos de 400 pesos. Como desde entonces la inflación fue del 74,1%, para mantener el mismo valor real, hoy esos 400 pesos deberían ubicarse por arriba de los 696 pesos, cuando suma 600 pesos.
La mejora nominal del 45,9% reconoce dos etapas:


- Durante la crisis de 2002, por el mayor desempleo y a pesar de la alta inflación, los ingresos retrocedieron entre un 5% y 10%.


- Desde mediados de 2003, la mayoría de los salarios le viene ganando a la inflación, pero todavía sin recuperar lo perdido en la etapa anterior.


El grueso de los 7 millones con ingresos inferiores a $ 600 corresponde a empleados en negro, beneficiarios de planes sociales que realizan alguna actividad, cuentapropistas y personal doméstico. El cuadro marca fuertes diferencias según tipo de empleo y relación laboral:


- El sueldo promedio de los trabajadores privados registrados es de 1.093 pesos. Pero la mitad —unos 2,5 millones— gana menos de 900 pesos por mes.


- Los no registrados ganan en promedio 548 pesos, pero la mitad, y sin tomar en cuenta el servicio doméstico, cobra menos de 420 pesos. Así este sector gana la mitad del que está en blanco.


- El ingreso promedio de los cuentapropistas no profesionales es de 696 pesos. Pero la mitad gana menos de 450 pesos.


- La mitad del personal doméstico —medio millón— gana menos de 240 pesos al mes.


El modelo social de acumulación de Kirchner (continuidad del de Duhalde) construye su hegemonía sobre una alianza formal con la aristocracia obrera, representada por las viejas centrales obreras fordistas, y la clase media como clave en el mecanismo de consenso del capital. El peronismo ha inaugurado un nuevo ciclo social: el de la nueva pobreza posfordista.

                                                   Colectivo Nuevo Proyecto Histórico

los dientes. Pero bueno, ¡Son los gajes del oficio de la Nueva Clase! Y sino, siempre les quedará de consuelo a estos ex-setentistas, pagarse un exilio dorado en algún country por los servicios prestados al capital. Lástima, que ya no podrán contar con Rodolfo Galimberti para darle una mano en su futura metamorfosis. “Galimba”, otro ex-setentista, que del oficio de reciclarse sabía un rato largo.

Con tanto trabajo negado, subempleo y flexibilización, el Capital-Criminal viene en auxilio del Capital en su conjunto. Suministrando al excedentariado y al precariado expulsados del trabajo “digno”, una salida laboral “indigna”, ante el peligro de la rebelión antisistémica de los condenados del postfordismo. Alimentando con sus ganancias al resto del capitalismo y generando, a su vez, una mercancía altamente eficaz para transformar en espectros, y eliminar, a los que La Matrix considera una clase peligrosa: los pobres.

Después de 2002 el consumo de drogas aumentó exponencialmente. Lo que es lo mismo, que decir, que aumentó el ProleDelito y el CapitalCriminal. Ahora ya sabemos que la “falopa” es bien ¡“Nacional y Popular”! Desde el retorno de la economía “Nac&Pop” -de Duhalde-Lavagna-Kirchner- el narcotráfico está de parabienes. Según datos oficiales, de la última encuesta nacional referida a estudiantes secundarios entre 13 y 17 años del SEDRONAR (Secretaría para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico), subieron un 44% los empastillados; un 67% el consumo de marihuana; se incrementó 170% el uso de cocaína; 200% la pasta base; y aumentó 380% el consumo de pegamentos como inhalantes. ¡Bravo Kirchner!, ¡El Narco-Capital pide a gritos la reelección!

Con el delito como mercancía y lo punible como trabajo, una forma más de producción de plusvalor, distribución y consumo de bienes y servicios mercantiles; la acumulación privada y el pasaje del mercado simple al mercado ampliado, y la correspondiente constitución de un trabajador permanente de lo prohibido por las leyes: ¿Faltará mucho para que se generalicen los partidos, la lucha armada y las insurrecciones de las y los obreros del delito? Algo de todo esto ya existe con el Primer Comando de la Capital en Brasil (P.C.C.). Los parias globales de San Pablo, un partido que comanda una guerra de guerrillas de los trabajadores del Narco-Capital.

 

# 02. Échale la culpa a Marx.. y a Engels

“Los proletarios, para hacerse valer personalmente, necesitan acabar con su propia condición de existencia anterior (..) Es decir acabar con el trabajo. (..) Y necesitan derrocar al Estado, para imponer su personalidad. (..) La comunidad de los proletarios revolucionarios, que toman bajo su control sus condiciones de existencia y las de todos los miembros de la sociedad (..) Toman parte los individuos en cuanto tales individuos. Esta comunidad no es otra cosa, precisamente, que la asociación de los individuos. (..) El comunismo (..) Su institución es, por tanto, esencialmente económica (..) Lo que crea el comunismo, es precisamente la base real para hacer imposible cuanto existe independientemente de los individuos.”    Carlos Marx y Federico Engels.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

equiparan. Por lo tanto, por cada 3.75 puntos que crece el PBI sólo baja 1 punto la desocupación. Para bajar otros 10 puntos el trabajo negado se necesita un aumento del 37.5% del PBI. En el mejor de los casos, si a la economía Argentina le llevó ocho años aumentar 15% el PBI, necesitaría otros 20 años para bajar, 10 puntos más, el desempleo.

Crecimiento del PBI y descenso de la pobreza no se equiparan. Es más, son antagónicas. Creció la economía pero aumentó la miseria. Como el desempleo baja a costa del working poor y el trabajo basura, la pobreza kirchnerista de 2006 duplica la menemista de 1993. Por lo tanto: a + PBI = + miseria. A + empleo = + pobreza.

Con Kirchner hay 4 millones de trabajadores en negro.

Con Pingüino existen 1.4 millones de desempleados abandonados a la mano de dios, ya que la mano de la Nueva Clase los condenó a no recibir un solo peso del estado.

Además hay otros 1.5 millones recibiendo los ofensivos planes sociales de la sub-indigencia. Que encima para el gobierno son a cambio de una contraprestación. O sea, para el INDEC, o para los datos del diario de Yrigoyen de las estadísticas económicas oficiales, resultan trabajadores.

Distribución de la renta con el progresismo “K”: En el presupuesto a ejecutarse este año, la “ley de leyes” de distribución del plusvalor robado a la multitud, el gobierno prevé otorgar $2.500 millones en planes sociales; y en cambio, transferir al capital “nacional” $38.000 millones, y desangrar a la mayoría con otros $14.000 millones destinados a los servicios financieros de la deuda externa. Mientras que Carlos Kirchner nos recuerda al dictador de Costa Pobre, el personaje del “Negro” Olmedo diciendo: “¡De acá!.. vamos a hacer un acuerdo con el FMI”, sigue pagando como ningún presidente en la historia la deuda “eterna”, e hipotecando al estado nacional como en la época de Carlos Menem.

Mientras tanto, “topadora” Miceli, arrasa con el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) ¡Cuánta burla al pueblo, Ministra de Economía Felisa Josefina Miceli! Será que la ministra, se cree, que nunca más se va a tener que bajar del auto con chofer, la alfombra roja y su rol de patrona. Sería bueno que Felisa recordase que hubo un presidente que hizo por 40 años todo el cursus honorum, y se terminó fugando en helicóptero en 2001 producto de una insurrección popular. O Domingo Cavallo, otro ministro de economía que duró dos décadas y se creía intocable, y ahora, no puede pisar una manzana que no sea donde está domiciliado. ¡Qué pequeño es el mundo Felisa!

Ya llegará el momento que “Santa Felisa” descenderá de las alturas, pero será difícil que pueda volver a “Rincón de Milberg” en Tigre, donde acompañaba a su pareja Ricardo “Pacha” Velazco en su militancia social. Pero claro, eso era en la vieja época menemista donde había pobreza, y no como ahora, donde el PBI bate todas las marcas, pero existe la bagatela de casi media Argentina sumergida. En el barrio hay muchos ex–compañeros de ellos, “Cazadores de Utopías”, como era Velazco para la película de “Coco” Blaisten, que los esperan con el cuchillo entre

 

 

TRAN$ANTIAGO: CAPITALISMO Y MARGINALIDAD SOCIAL

 

 

“El Transantiago no funciona”, es la frase que se ha apoderado en los últimos días tanto del discurso de la Concertación, la derecha y un sin numero de organizaciones sociales. “El Transantiago es un robo” suele ser la crítica de quienes lo rechazan. Y, sí, tienen razón, el Tran$antiago es un negocio que favorece a la Concertación, a empresarios del transporte y a ese conjunto burgués agrupado en el AFT - conformado por BancoEstado, los bancos Santander, Banco de Chile y de Crédito e Inversiones, y las empresas CMR Falabella y Sonda S.A.-; y sí, el sistema no ha funcionado, no solo los niveles de descontento han superado los niveles esperados por el gobierno sino que también los problemas y las ineptitudes han pasado el limite de lo tolerable.

Pero, junto a la frase “el Transantiago es un robo y no funciona”, habría que agregar una frase fundamental: “el Transantiago es capitalista”. Precisamente allí donde se pone el primer plano la ineficacia del sistema y el robo de la Concerta, allí donde los medios de comunicación hablan de colas y se critica la falta de recorridos, se está ocultando el verdadero carácter del sistema. El Tran$santiago no es un error de los capitalistas ni su objetivo fundamental es ser un negocio, el Tran$santiago es parte de una lógica capitalista que busca tres objetivos: 1) hacer más rápida la circulación de mano de obra, de manera de reducir los tiempos muertos e inútiles que se tenían anteriormente durante largos viajes en micro, permitiendo de esta forma que l@s trabajador@s tengan más tiempo “libre” para descansar, dedicarle a la familia, ir al Mall, etc. y estén más descansados, alegres y dispuestos para el trabajo, lo que debiese repercutir en un aumento de productividad y de las ganancias; 2) reducir los tiempos y distancias de consumo, al contar con un sistema –en teoría- más rápido y un mayor tiempo “libre” el(la) trabajador(a) tendrá un acceso más rápido a los centros comerciales, al cine, a espectáculos deportivos, tendrá más tiempo para endeudarse, etc, en definitiva, se acortará la distancia entre consumidor y mercancía, aumentando el consumo, el endeudamiento y la ganancia capitalista; 3) aumentar la hegemonía capitalista y disminuir la conflictividad social, al tener más tiempo para la familia, para el descanso, para consumir, para enajenarse, el (la) trabajador(a) estará menos descontent@, menos dispuest@ a organizarse y más dispuest@ a aceptar la explotación y los abusos que día a día vive en su lugar de trabajo.

Pero si el Tran$antiago es capitalista y es un negocio ¿Por qué no funciona? Para responder a esto debemos primero que nada observar la estrategia por la que apostó la Concertación: frente a dos opciones, una de implementación gradual y a largo plazo con baja conflictividad social y otra de shock y a corto plazo con mayores grados de conflictividad social, se optó por la segunda. Una vez definido el como, la Concerta se preguntó por el cuando: el “proyecto estrella de Lagos” no fue implementado por el gobierno de este ya que tubieron miedo de enfrentar las elecciones del 2005 con un sistema de transporte negativo, luego se dio la posibilidad en el primer año de la Bachellet pero las movilizaciones secundarias y el agitado y combativo año obligaron a replegarse al gobierno, así que se les dio la oportunidad de implementarlo en este 2007 y las consecuencias son las que todos conocemos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora bien, la estrategia de la Concertación se basaba en dos supuestos: primero, que el AFT funcionaria adecuadamente, que los empresarios del transporte actuarían correctamente y que la planificación era correcta y; segundo, al funcionar bien la implementación, los niveles de rechazo se mantendrían dentro de niveles tolerables. Es decir, se confiaba en la fortaleza y consenso del bloque capitalista-burocrático, empresario-grupos financieros-Concertación, y en la debilidad y sumisión de l@s explotad@s.  Pero ninguno de los dos supuestos se dio: los tecnócratas de la Concertación diseñaron un plan estructuralmente deficiente, los empresarios (Navarrete y Marinakis) operan como mafias intocables, el AFT no funciona, produciéndose encontrones y discrepancias entre los tres sectores. Por otro lado, esta ineficacia se presenta como la gota que revalsó el vaso y el pueblo ha expresado su descontento y rechazo fortaleciéndose más y más los debilitados lazos sociales. En esta línea, el  caos del Tran$antiago ha permitido la expresión de los sectores más postergados de la sociedad, tiene razón la televisión cuando habla de “vándalos que causan desordenes y que ni siquiera toman micro”, y es que hay un importante sector social al que se le niega incluso la humillante posibilidad de ser explotado, un sector que es considerado como un mero desperdicio y cuya única utilidad para el sistema es ser rebaño electoral, masa humana para las cárceles privadas, consumidores de drogas, receptores del trafico de armas, excusa para la existencia de guardias privados, aumento de dotación policial, leyes, agencias de seguridad, etc. Son precisamente estos sectores quienes más fuertemente se han manifestado en las últimas semanas y se han convertido en el dolor de cabeza del gobierno: cuando l@s marginad@s dejan de dispararse entre ell@s, dejan de descargar su ira contra l@s de su propia clase y canalizan el odio hacia un enfrentamiento contra el orden establecido, entonces las clases dominantes comienzan de verdad a asustarse.

La movilización social que se ha producido y el descontento generalizado nos presentan una gran oportunidad para adelantar las trincheras de la lucha revolucionaria. Si bien sabemos que el tema del Tra$antiago es una coyuntura y que la mayoría de las demandas tienen un carácter claramente reformista, también sabemos que la movilización y la manifestaciones de descontento constituyen el puente sobre el cual llegar a un nivel más levado de conciencia social. Por esto debemos ser capaces de destapar el verdadero carácter del Tran$antiago y colocarlo dentro del contexto general de explotación y marginación social. Si tenemos Tran$antiago es porque tenemos empresarios chupasangre y gobernantes que solo trabajan para si mismos, si los tenemos a ellos es porque hay una clase que lucra a costa nuestra y que debe mantener un orden de dominación que mantenga al pueblo sumiso y resignado, si tenemos esto es porque hay una clase de explotadores y otra de explotad@s y esto es debido a que hay propiedad privada de los medios de producción y trabajo asalariado. No hay causas diferentes para la cesantía, la pobreza, la mediocre educación, la pésima salud, el robo de la vivienda, la delincuencia, la drogadicción y los bajos salarios, son todas partes de un mismo problema: el

segunda generación de jóvenes que jamás conocieron el trabajo en blanco y se incorporan a la industria del secuestro; indigentes que administran puestos callejeros con productos falsificados; carnicerías ilegales provistas por frigoríficos clandestinos como única salida para la venta de proteína animal que alimente la pobreza con empleo; maxikioskos instalados en los hogares como mísero sostén de la familia y cuyo surtido proviene de las mercaderías de contrabando y robadas; y talleres mecánicos que sobreviven sólo si disponen de repuestos ilegales. Un capitalismo subsidiario de los sujetos que excreta la sociedad del pleno empleo registrado en extinción. Una economía mercantil del crimen, que funciona al interior de la economía dominante postfordista. Un circuito integrado al “honesto” capitalismo del robo legalizado del trabajo ajeno -o expoliación salarial del trabajo “digno”-, y de bancos “respetables y sólidos” que se roban los ahorros cada 10 años.

Un Capital-Criminal del lucro privado, que incluye, sus ramas industriales, comerciales y financieras; sus “cocinas”, “punteros” y “recaudadores”. Y cuyos ingresos monetarios deviene Capital-Dinerario. Dinero que vuelve a servir para comprar insumos y al obrero y la obrera de la producción de la “merca” y el “paco”, la “pepa” y la “hierba”, disponiendo al mismo tiempo de sus casas como medios de producción y de sus lazos familiares y grupales en el barrio como soporte biopolítico del negocio. Dinero que aceita con coimas el silencio de fiscales y policías; dinero que se transforma en Capital financiero que alimenta operaciones inmobiliarias que ‘blanquean’ las ganancias de lo punible, compra de bonos y acciones, y engordan burbujas especulativas y paraísos fiscales.

La dominación de la clase empresaria de un país ‘normal’, tolera, lo que en el pasado hubiera sido anormal e intolerable: compartir con sus competidores clandestinos una cuota de la ganancia patronal. Para ellos, es preferible perder algo de rentabilidad, a que los pobres no tengan que consumir y terminen clausurando la época histórica del mercado que los condena a un presente desdichado y un futuro cada vez más incierto. Una realidad miserable, que a este paso, puede acabar consolidando en la práctica el imaginario y los deseos de la institución de una sociedad de la abundancia anticapitalista. Terminando, de esta forma, con la pobreza del 40 por ciento de los argentinos, otro tanto en el precariado y un 20 por ciento en el excedentariado y el autoempleo que ceba al mercado. Todos ellos y ellas viviendo en la escasez recurrente de mercancías. Un ejército de sub-empleados a los que el capital condena a la penuria del sub-consumo por la sub-reproducción de su fuerza de trabajo.

La economía de Kirchner profundiza la de Menem. Sino, leamos:

En comparación a 1998 el ingreso promedio de los ocupados cayó otro 23%. A su vez, dichos ingresos de $860 (U$S286), están por debajo de la línea de la pobreza. Vale decir, que el promedio de la multitud se hace pobre trabajando. ¡Vamos el capitalismo Nac&Pop!

Desde 1998 creció un 15 por ciento el PBI, pero sólo se redujo un 4 por ciento el desempleo. Es decir, que crecimiento y descenso del trabajo negado no se

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El post-fordismo ha modificado irremisiblemente la fuerza viva del hacer y el empleo muerto como capital. Como tendencia estamos ante la completa subordinación del trabajo en el capital, o modo de producción capitalista propiamente dicho. El ProleDelito, el empleo del trabajo humano como hacer criminal para el lucro privado, es una de las tantas nuevas formas que adopta la producción de plusvalor en la modernidad líquida. Resulta incomprensible, la postmoderna reproducción de la sociedad de mercado, sin el Capital-Criminal y la clase obrera de lo punible.

Una sociedad definitivamente fracturada, para sobrevivir como capitalista, genera sus circuitos diferenciales de producción, circulación y consumo. Para así alimentar a una clase trabajadora segmentada entre registrados, precarios y desocupados. El nuevo lumpenproletariat (los trabajadores excedentes, negados y los extremadamente pobres) tiene dos destinos: ser empleados no registrados del trabajo “digno” del working poor; o integrarse en negro a las filas del Capital-Criminal del “indigno” Prole-Delito. Es el propio capital el que ha destrozado la línea divisoria entre trabajo honesto y deshonesto. Es la propia sociedad de la mercancía la que ha subsumido al crimen a su desarrollo.

El narcotráfico se multiplica. En la Provincia de Buenos Aires el consumo de estupefacientes se quintuplicó en los últimos 15 años. El gobierno apenas secuestra el 5 por ciento de las sustancias prohibidas que circulan. Sólo en marihuana y cocaína, sin contar el éxtasis, la heroína y otras drogas, el tráfico de estupefacientes reportó ganancias por 150 millones de pesos.

La Argentina es el 5º consumidor mundial de estupefacientes. Más que Colombia, Bolivia, Francia y Holanda. Un cuarto de millón (250.000) venden drogas, verdaderos comerciantes del delito. El mayor ejército de trabajadores al servicio del Narco-Capital.

El crimen es un trabajo y forma parte del Capital con mayúscula. No es un oficio ilegal y esporádico como el de la vieja banda de asalta bancos, que daba el golpe y disfrutaba del dinero hasta su próximo atraco. Sino una forma de ganarse la vida, y la muerte, día tras día. El delito está incorporado a todas las categorías de la producción y reproducción del Capital. Valor y plusvalor, salario y ganancia, producción y circulación, dinero y especulación, distribución y consumo, mercado local y nacional, regional y mundial, finanzas y renta, fordismo y postfordismo. Y sus masas empleadas quedan sometidas a las categorías viejas y nuevas de la resistencia proletaria: sindicato y revuelta, partido y movimiento, lucha armada y huelga urbana insurreccional.

Toda una verdadera economía sostenida por una red social, que no podría desarrollarse, sin la complicidad de la clase política y el estado. Todo un universo productivo donde se ocupa a cada vez más integrantes de la ex-clase media asalariada (los neo-nuevos pobres de la devaluación post 2001) haciendo de dealer y mulos. Un universo de lo más variado que excede al Narco-Capital y que podríamos denominar Capital-Criminal. Con ex obreras y obreros inempleables desde el fin de la hegemonía fordista devenidos asaltantes y prostitutas; con la

capitalismo. Tanto explotad@s como marginas@s reciben el látigo de un mismo verdugo.

Es por esto que la lucha reivindicativa por el Tra$antiago debe nutrirse con un discurso que la una con el resto de la reivindicaciones particulares, fomentando la organización autónoma de l@s explotad@s como medio de resolución de sus propios problemas. Debemos organizarnos por nuestra propias cuenta en nuestros lugares de trabajo, nuestro lugar de estudio y nuestras poblaciones, no necesitamos que ningún farsante que solo espera obtener un par de votos cagones (como lo están haciendo todos los alcaldes de Santiago aprovechando la coyuntura) venga a decirnos como debemos solucionar nuestros propios problemas. Somos nostr@s quienes producimos, somos nostr@s quienes consumimos, pero son otros quienes son dueños de aquello que debiese satisfacer nuestras propias necesidades y son estos mismos quienes nos bombardean con mercancías que nada tienen que ver con nuestras necesidades reales, por tanto debemos desparasitarnos y ser capaces de romper con el dominio capitalista mediante la organización de base, solidaria, autogestionada y combativa.

 

29 Marzo Día del Joven Combatiente

 

COMPAÑER@S, aquí estamos, una vez más, conmemorando un nuevo Día del Joven Combatiente. Para algun@s puede que sea solo una fecha más, un vago y odioso recuerdo de un pasado que hay que olvidar, pero quienes sostienen esto no hacen más que expresar su cobarde complicidad con la tiranía actual. Si de algo sirve recordar la muerte de Eduardo y Rafael Vergara Toledo, es para darnos cuenta de la fuerza y trascendencia de la lucha revolucionaria.

Talvez nadie recordaría el 29 de marzo si realmente viviésemos en una sociedad libre y justa. Talvez si nos creyésemos todos esos cuentos de la democracia, del capitalismo con rostro humano, de la diversidad cultural, etc., y anduviésemos luchando por integrarnos al reparto del pastel mendigando un par de escaños parlamentarios, es decir, si fuésemos un@s traidor@s, entonces olvidaríamos el 29 de marzo. Pero nosotr@s seguimos en la trinchera y sabemos que renegar de nuestro pasado revolucionario es también renegar de nuestro futuro.

No nos dejamos engañar, sabemos que los asesinos de Rafael y Eduardo son los mismo que acabaron con los sueños y esperanzas de Daniel Menco, Alex Lemun, Claudia López y much@s otr@s tantos compañer@s que han muerto bajo la pólvora del enemigo. Allí donde Eduardo y el Rafa se levantaron por una sociedad sin clases enfrentando a la dictadura de la burguesía criolla y de los parásitos transnacionales, administrada por gorilas con traje militar, hoy l@s jóvenes combatientes nos levantamos en contra de esa misma burguesía y esos mismos parásitos y esos mismos gorilas que ahora usan traje de cuello y corbata. Es por esto que no sólo somos compañer@s de una misma causa, de un mismo ideal, sino que estamos insert@s dentro de la misma lucha, somos continuador@s del combate contra el capitalismo y desde ese mismo frente los

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sueños, anhelos y energías de los caídos nos fortalecen en la lucha cotidiana contra la burguesía.

Y, así como los hermanos Vergara no tuvieron miedo en enfrentar las balas de un enemigo inmensamente superior, nosotr@s no demos acobardarnos en decir claramente quien es nuestro enemigo: combatimos contra el capitalismo mundial donde quiera que se encuentre, luchamos contra los capitalistas nacionales que absorben la vida y alegría de nuestro pueblo (contra los Luksic, Angelini, Matte, Said, Piñera…), peleamos contra el brazo administrativo del capitalismo y sus fuerzas armadas y de orden, es decir, peleamos contra la Alianza, la Concertación y el gobierno de la Bachelet, y somos enemig@s de toda traición que pretenda desviar las luchas revolucionarias del pueblo por el camino de un reformismo funcional al Capital.

El ejemplo combativo de los hermanos Vergara nos llama a seguir la senda de una vida sin conformismo y sin cobardía.: solo se vive una vez y hay que vivir no la mediocre vida que pretenden imponernos sino un vida y real y plena, y eso requiere de un compromiso combativo y revolucionario, que puede costar la vida, pero donde ningún sacrifico es inútil pues toda lucha de una u otra manera siempre da sus frutos.

De ahí el llamado a generalizar la lucha social, a fortalecer la organización popular y a combatir el sentido común que mantiene la hegemonía capitalista así como los aparatos represivos que la respaldan. Para esto debemos romper la fragmentación de las luchas actuales y saber conducirlas por un único camino anticapitalista que sea capaz de forjar organismos autónomos y autogestionados de base que siembren los gérmenes del PODER POPULAR así como ser capaces de converger las distintas organizaciones revolucionarios en espacios en donde seamos capaces de desarrollar plataformas comunes desde la cuales desarrollar políticas revolucionarias concretas desde cada ámbito de trabajo particular. En este sentido debemos apostar por un trabajo que sea capaz de crear PODER POPULAR sobre tres pilares fundamentales: trabajo territorial con vistas a generar organismo autogestionados, convergencia de las distintas luchas en trono a una plataforma de lucha común, y un combate sin cuartel que sea capaz de desafiar la subjetividad dominante y el consenso capitalista.

Este es el mejor homenaje que les podemos hacer a Rafael y Eduardo: seguir en la lucha, seguir trabajando, combatiendo y creando. ¡Luchar, luchar, luchar, hasta vencer o vencer!!!!

A CONMEMORAR EL 29 DE MARZO COMO SE DEBE: COMBATIENDO HASTA LA MUERTE

QUE EN CADA POBLACIÓN, EN CADA UNIVERSIDAD, EN CADA CALLE, SE LEVANTE UNA BARRICADA, QUE EL ENEMIGO NO ENCUENTRE NI UN SOLO RINCÓN PARA ESCONDERSE A TEMBLAR, CON NINGÚN SEGUNDO DE RESPIRO

ORGANICEMOS CONTRA EL ROBO Y LA EXPLOTACIÓN Y SABOTEEMOS AL TRAN$ANTIAGO: NO PAGUEMOS NI UN PESO MÁS NI EN LA MICRO NI EN EL METRO, CONVIRTAMOS CADA NOCHE EN UN DOLOR DE CABEZA PARA EL GOBIERNO Y LA ALIANZA, GENERALICEMOS LA LUCHA SOCIAL Y UTILICEMOS TODAS LAS FORMAS DE LUCHA COMBATIVAS Y RADICALES CONTRA AQUELLOS QUE SE RÍEN DE NOSOTR@S EN NUESTRA CARA

 

                                                                              ESTUDIANTES REBELDES Y SUBVERSIVOS

moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: “¡Qué pierda toda esperanza el que aquí entre!”. Estamos todos en el infierno”.

 

Entrevista del diario O Globo a Marcos Camacho “Marcola”, líder del P.C.C., en la cárcel de San Pablo.

 

 

“Si en su momento el icono imaginario de nuestro futuro urbano fue la película Blade Runner, entonces la Blade Runner de esta generación es el Black Hawk derribado (una película, lo reconozco, que no puedo dejar de ver una y otra vez). Pero estoy convencido de que realmente se trata del icono cinematográfico de esta nueva frontera de la civilización: la “responsabilidad del hombre blanco” en la barriada pobre urbana y sus amenazantes ejércitos que exhiben una estética de videojuego, desempeñando un juego de rol, luchando como heroicos tecnoguerreros y Rangers de la Fuerza Delta. Ni que decir tiene que desde un punto de vista moral se trata de una película terrible (¿quién sería capaz de contar todos los somalíes que son asesinados?)”.

 

Mike Davis, 30/07/06.

 

 

Respondiendo a la Pro-Vocación de los compañeros y compañeras de Libres del Sur, los verdaderos, no los de Patria Libre que se apropiaron de su nombre, lanzamos este nuevo  material. Colaborando con la sección “Debates” de la página, en este caso, con relación a los ACTORES SOCIALES. Una necesaria invitación a sacudir neuronas y prejuicios, y un llamamiento al discurso punzante y colectivo. En particular, una apertura a la discusión de un tema tabú para el progresismo y la izquierda bienpensante: los delincuentes como trabajadores de lo prohibido por el código penal. Los proletarios del delito, el Prole-Delito.

Porque el desarrollo de la humanidad nos ubica ante Actores Sociales cada vez más pasmosamente novedosos, impulsamos, desde el Colectivo NPH, la iniciativa lanzada por Libres del Sur. Afrontando la reflexión acerca del delincuente como trabajador, del crimen como empleo, y el obrero del delito como integrante de la multitud y fuerza de trabajo de la sociedad antropófaga.

¿Son lúmpenes irrecuperables o vanguardia armada del excedentariado?; ¿Nihilistas de la violencia postmoderna o el rostro terrorífico del capital en el pellejo del territorio?; ¿Ejército industrial de reserva sobrevenido temporalmente malhechor o una nueva legión de precarios permanentes del crimen?; ¿Fenómeno anormal del capital o la normal expansión de la ley del valor a todos los terrenos de la vida?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PROLE DELITO

 

Otro rostro de La  PlusValía

“Debates: En esta sección pretendemos reflejar y porque no involucrarnos (cuando nos de el cuero) en debates que aporten a una construcción común del campo popular. http://www.libresalsur.com.ar/. ACTORES SOCIALES: Estas reflexiones pretenden sacudir nuestros propios automatismos con la declarada intención de provocar al pensamiento. Tarea cada vez más imposible en solitario, más necesariamente común y compartida. Quien se sienta motivado a responder, polemizar o plantear su punto de vista, envíenos un mail surlibre2004@yahoo.com.ar  y será publicado en los próximos boletines y subido a la página”.

 

Libres del Sur, Colectivo de Cultura y Acción Popular, 8/3/07.

 

 

“El partido no admite mentiras, traición, envidias, calumnia, egoísmo, interés personal, pero sí: la verdad, la lealtad, la hombría, solidaridad y el interés en cuanto al bien de todos, porque somos uno para todos y todo para uno (..) El Primer Comando de la Capital PCC fundado en el año de 1993, en una lucha descomunal e incansable contra la opresión y las injusticias tiene como lema absoluto la "Libertad, la Justicia y la Paz”.

 

Estatuto del Primer Comando de la Capital (P.C.C.).

 

“En la radio digan lo que digan, Hay miseria y viene de arriba.

Guerra, la que mata mil veces, Hambre, la que mata despacio,

Suerte, la que guía mis pasos”.

La Mancha de Rolando, Cabrón.

 

Tajos y a-tajos:

# 01. El Prole-Delito: Bienvenidos al infierno de lo real

# 02. Échale la culpa a Marx. y a Engels.

# 03. El futuro llegó hace rato, ¡Todo un palo, ya lo ves!

 

 

# 01. El Prole-Delito: Bienvenidos al infierno de lo real

“La muerte para nosotros es la presunción diaria, tirados en una zanja, ¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases? de ¿"Sea marginal, sea héroe”? Bueno, es eso: llegamos, ¡Somos nosotros! Ja, ja, ustedes nunca esperaron a estos guerreros del polvo, ¿No? (..) Ustedes sólo pueden llegar a algún logro si desisten de defender la "normalidad". No hay más ninguna normalidad. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la

 

EXODO Y COMUNIDAD

 

El surgimiento de un espacio público Postfordista, que se basa en el General Intellect, en el Cinismo y el Oportunismo, nos conduce a pensar que estamos frente a la constitución de una ‘comunidad’ que niega, que oculta, que imposibilita la política. Es decir, la metafísica se ha consolidado como un saber general (ya que la vida esta puesta a trabajar) que niega la esencia de la política ‘La Guerra’, ‘El Conflicto’, ‘El Enfrentamiento’.

 

Lo anterior lo podemos pensar, en lo que podríamos denominar la ‘Comunidad Chilena’ de los últimos 26 años.

¿Dónde ha estado la política en los últimos 26 años?.

Acaso el espacio de la política no ha sido el lugar de los acuerdos, de los consensos, y esto a sido presentado (por la clase política) como uno de los elementos fundamentales que explican el desarrollo económico éxito de Chile en los últimos años.

Acaso no se esta queriendo decir que la ausencia del conflicto, del enfrentamiento en la Política a permitido el desarrollo económico. Es decir, la condición fundamental del desarrollo económico es que la Política sea un espacio de acuerdo, de dialogo y de consenso.

Por tanto, enfrentamos una pregunta por pensar, ¿Cómo desde el postfordismo se puede pensar la política desde su esencia que es la guerra?.

 

Es decir, pensar a la política como un espacio de ruptura, que rompa con la moral y las morales, que salga de la estructura metafísica.

Una de las posibles respuesta a esta interrogante se puede encontrar en el Concepto Éxodo, trabajado por el Filosofo Político Paolo Virno.

El Éxodo lo podemos entendeder como la posibilidad de la Política que surge desde el postfordismo:

La Acción consiste, en fin, en el hecho de articular el general intellect con la esfera pública no-estatal, el cuadro de los asuntos comunes, la Republica. El Éxodo, en el curso del cual se realiza la nueva alianza entre Intelecto y Acción tiene algunas estrellas fijas en su cielo: Desobediencia Radical, Intemperancia, Multitud, Soviet, Ejemplo, Derecho de resistencia. Estas categorías designan una teoría política por llegar que sepa afrontar la crisis europea de nuestro fin de siglo, proponiendo una solución radicalmente anti-hobbesiana” [11] .

El Éxodo viene a ser para Virno una forma de Política que se expresa en la fuga, en el abandono de la sociedad postfordista:

 

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